¿Que sindicatos?

¿Qué sindicatos?… ¿para qué movimiento obrero?
 La muerte de Mariano puso en el centro del debate el desprestigio de un “modelo sindical” basado en mafias pro empresariales y patoteras, así como el submundo obrero de la tercerización y el trabajo precario.
El operativo “salven a moyano” ya tiene sus escribas (6,7,8…)
La defensa del “moyanismo” de parte de los intelectuales K se basa en una supuesta acción consecuente para defender conquistas “concretas” para los trabajadores, contra las “criticas abstractas” o “ultimatistas” que se plantearían desde la izquierda troska… (que de este modo le haríamos el “juego a la derecha”).
Sin embargo, está fuera de foco el planteo por donde se lo mire. En lo primero que deberíamos fijarnos es en cuál es la realidad del movimiento obrero que se supone representado por la CGT y su dirigente máximo, HM.
En primer lugar, aún cuando los niveles de desocupación han descendido notoriamente desde el momento de mayor crisis en 2001, hoy se mantienen alrededor de un 10%. Según datos oficiales es del 7%, pero esta cifra incluye a los desocupados que reciben planes a cambio de una contraprestación, y por otro lado desde la intervención del INDEC difícil es confiar en los datos “oficiales”. Este índice de desocupación es el doble que el “mínimo” alcanzado durante la década del 80, y esa cifra alcanzaría niveles cercanos al 18% si se suma al llamado “subempleo”.
Primera cuestión bien “concreta” que desenmascara los profundos límites del modelo sindical de HM. Estos millones de desocupados o subempleados no son considerados por el “moyanismo” como parte del movimiento obrero, no los organizan ni les proponen defender su reclamo de “trabajo digno”. De ahí el crecimiento de los “movimientos sociales” por fuera de los sindicatos en los últimos años.
Segunda cuestión: de los que si tienen trabajo un 50% es trabajo en negro. Cifra escalofriante si las hay. Nuevamente, los sindicatos moyanistas no organizan, ni agrupan, ni defienden a estos millones de trabajadores, que quedan así expuestos a situaciones de superxplotación, sin ningún derecho laboral.
Tercera cuestión: el trabajo precario, los contratos basura, pasantías, tercerizaciones…
¿Seguimos?
La CGT agrupa y supuestamente “defiende” a una fracción de los trabajadores, mientras la mayoría queda a su suerte. ¿Hace falta recordar que este “ejercito de trabajo precario” se convierte así en la mayor garantía para las patronales para mantener los salarios a un nivel por debajo de posible?
Si la situación del movimiento obrero ha cambiado, como reconocen algunos en este debate, producto de las políticas neoliberales de los 90, ¿no debería cambiar entonces el “modelo sindical” para incorporar como parte de los sindicatos, de la organización y de la lucha a ese submundo obrero de los trabajadores precarios, en negro, y desocupados?
El “moyanismo” lejos de dar respuestas a esta cuestión vital, refuerza la división y desigualdad existente en la clase obrera, de ahí su carácter funcional a los intereses empresarios. Es bien concreto.
Y como muestra de rol nefasto de los gremios cegetistas en la defensa de los derechos elementales de los trabajadores, nuestra región tiene el “record” de despidos como subproducto de los vientos de crisis del 2009. El cierre de la fábrica MAHLE, junto a los 600 despidos “a cuenta” en Paraná Metal, son los trágicos ejemplos. ¿Dónde estuvieron la CGT y la UOM nacional para impedir este desguace?
Cabe agregar que los gremios nucleados en la CTA tampoco son alternativa a este “modelo sindical”. En este caso la UOM Villa (Piccinini y Paulón) tampoco sirvió para ponerle freno a la ofensiva del empresario k, Cristóbal López. Pero esto ya será motivo de otro post…
Los troskos, en cambio, luchamos por impedir los despidos, contra los cierres de fábricas, por la organización de los tercerizados y contratados junto a los efectivos, por nuevas organizaciones sindicales de base que agrupen a los trabajadores desde abajo. Y en esta pelea el primer obstáculo que aparece por superar es la propia burocracia sindical.
JL
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