Jóvenes, trabajadores, estudiantes y revolucionarios

Sorpresa: el diario La Capital comienza siempre con 15 páginas sobre los baches de Rosario aunque caiga un meteorito en el Congreso; pero la edición del sábado arranca con una nota sobre la militancia joven. Curiosamente la edición digital tiene un título distinto a la que salió en papel, y que me pareció mucho más gráfica: Ni yuppies, ni sushi, ni la gloriosa jotapé.
Sin querer (¿queriendo?) la nota tira abajo el principal argumento de los kirchneristas para llamar a la juventud a apoyar el “modelo”: la suposición de que fue NK quién revivió el interés por la política.
Como nos comentaron en El Diablo, el 2001 marcó un antes y un después e impulsó a miles de jóvenes a organizarnos. Esta nota de La Capital deja entrever eso. La contracara, (ya que nadie puede sospechar que La Capital cometa el error editorial de apoyar la militancia revolucionaria –ese es el único error editorial que nunca comenten) es que intenta hacer pasar que la militancia juvenil es fundamentalmente “apartidaria”.
Hijos del 2001
“Hijo del 2001” Monteverde evoca sus comienzos en Giros como “pibes boyando inorgánicamente” que se habían juntado al no sentirse contenidos  por estructuras partidarias clásicas. “Buscábamos lo autónomo: no teníamos experiencia previa, no nos conformaba nada, pero la opción fue armar algo. Giros nació como una negación”.
En el 2001 se abre una etapa en la que a la radicalización de una juventud que enfrentó a la policía, echó a un presidente, organizó asambleas populares, apoyó las fábricas tomadas, que odió la tapa de Clarín del 27 de junio de 2002, se le sumaba otro componente: el antipartidismo. El kirchnerismo evoca este hecho para decir que fue NK el que nos “devolvió la política”. ¿A qué se refieren?
Durante la presidencia de NK y la de Cristina, esas “estructuras partidarias clásicas” resurgieron, con límites, pero se relegitimaron. El caso más ejemplificador es el de la propia UCR, que pasó a sacar el 3% de los votos a tener el segundo candidato que sería más votado en 2011. También el PJ pareció emerger del odio popular al menemismo y al duhaldismo.
Sin embargo, ¿qué cambió en la UCR y el PJ? De la Rúa no aparece mucho, porque no puede, pero la UCR que lo acompañó (incluyendo la agrupación universitaria y funcionarios de la Franja Morada) es la misma. Cobos era “no positivo” antes de la 125, no jodan. Alfonsín padre, que fue escrachado en el 2001, fue velado con honores en el 2008. Aliados que hicieron campaña al ladito de De La Rúa, como Binner, hoy se proyectan como posibles vices de otra fórmula aliancista, sin el añorado Chacho Álvarez (aunque haya pinos postulados para el reemplazo).
En el PJ las cosas cambiaron menos todavía. Menem va con respirador y silla de ruedas para definir votaciones en el Senado. Personajes odiados como Duhalde –aunque ahora anda un poco acongojado- siguen haciendo política, porque a nadie del kirchnerismo se le ocurrió la buena idea de meterlo preso por los asesinatos de Kosteki y Santillán. Claro, no vaya a ser que en la volteada caiga también el amigo Aníbal. El propio kirchnerismo recicló funcionarios menemistas y duhaldistas; y hasta tecnócratas neoliberales como Redrado o Prat Gay (criados y engordados en las mismas universidades que Cavallo). Hoy hacen lo propio con sapos como De La Sota o el Lole. Pero sobre todas las cosas, el kirchnerismo se apoya incondicionalmente en la repodrida burocracia sindical; no hablamos solo de los gordos menemistas como Daer o la patota asesina de Pedraza, sino también de Moyano que fue quién apoyó la gigantesca licuación de salarios que fue la devaluación duhaldista. Pero aunque les cueste creer a ciertos militantes K, los trabajadores no comen vidrio y odian a la burocracia sindical, casta que ni la movilización por el funeral de NK puede pintar de rosa. Nosotros queremos, ni más ni menos,organizar y poner en pie a los pibres que –hayan llorado o no a NK- no quieren ser la base de legitimación de un capitalismo de millones de esclavos precarios, tercearizados, en negro, y a la burocracia sindical policíaca que sostiene eso. ¿Esposible? Si.
Los burócratas de la CGT se pueden jactar de ser patotas al servicio de las patronales, de asesinar jóvenes militantes como Mariano o de envenenar a sus afiliados, como Zanola; pero no de triunfos como el que acaban de lograr los trabajadores del Roca, donde la agrupación Bordó –llena de “zurdos” y “troskos”, (Pedraza dixit)- fue la que impulsó decididamente esta pelea que acaba de lograr el pase a planta de 1500 ferroviarios y la reincorporación de los despedidos.
Si a esta operación de reciclaje de “estructuras partidarias clásicas”, de un capitalismo de trabajadores precarios semi esclavos y de asesinos sindicales odiados en el 2001 se la llama “recuperar la política”, yo creo que los jóvenes no tenemos mucho para agradecerle a NK, y que las lágrimas no pueden durar mucho.
“Tomar partido”
Pero el antipartidismo sí era un límite. En estos años el llamado autonomismo como ideología de la militancia juvenil retrocedió. El rechazo a los partidos “en sí”, sin diferenciar de aquellos que bancan de una u otra manera a una clase capitalista parásita y genocida, de aquellos partidos de izquierda que luchamos desde la clase obrera y el movimiento estudiantil para transformar la sociedad; desarmó a esta militancia joven e “inorgánica” para mantener una posición independiente ante el kirchnerismo: un régimen que se propuso “sacar la política de las calles” y devolverla a su “lugar natural”, el ejecutivo, los partidos “tradicionales”, el Congreso, o los territorios feudales de intendentes mafiosos.
Organizaciones que abrazaron las ideas de Tony Negri, siguieron también sus pasos (apoyando a Lula y a Kirchner). Otros se mantuvieron independientes de palabra pero oscilando permanentemente entre apoyar determinadas políticas del gobierno K o apoyar a la centroizquierda sojera de Pino Solanas, como el Frente Popular Darío Santillán. Las elecciones fraudulentas de la CTA profundizaron los alineamientos “partidarios” de sectores que antes se reivindicaban autónomos y aquí en la región significó ponerse del bando de los que cambiaron más de un mes de corte de autopista, paro solidario de la gigante Acindar, cientos de estudiantes movilizados; por 600 despidos en Paraná Metal.
El kirchnerismo propone a la juventud “tomar partido” por un gobierno que mezcla el progresismo Light y obsecuente de 678 con los intendentes mafiosos del conurbano, menemistas y sojeros declarados como De La Sota y Schiaretti, la repodrida burocracia sindical y, si las cosas siguen así, asesinos del 19 y 20 como el Lole. Y lo hace apropiándose de los métodos de esa militancia social que tuvo mártires como Pocho Lepratti: la territorialidad, ligándola cada vez más al Estado y al aparato de las “estructuras partidarias clásicas”. No será yuppi ni sushi, pero es muuucho aparato, y nada, pero nada, de la gloriosa jotapé.
A esto no se le pueden oponer ni “territorios autónomos”, ni muchísimo menos una CTA que firma 600 despidos o la centroizquierda de Pino y el estalinismo criollo del PCR-CCC que salieron a cacerolear con los patrones del campo. Ni tampoco una política algo esquizofrénica de tomar partido a veces por uno y a veces por otro.
Nosotros venimos planteando una alternativa. Lo dijimos cuando gritamos en 2008: ¡Ni K ni campo! Y esto no era una declaración nomás sino la confianza de que eso que llaman “sindicalismo de base”, que es temido por los empresarios, por Clarín, por la burocracia sindical y por el gobierno; junto al movimiento estudiantil y la juventud, pueden ofrecer una verdadera alternativa a toda la miseria que nos proponen tanto el gobierno K como la oposición de soja. Este es el camino para acabar de una vez por todas con todas las injusticias de la Argentina del capital, contra las cuales cientos de miles nos rebelamos en el 2001, pero que más allá de tal o cual cambio parcial, siguen estando, aunque las hayan disimulado las tasas chinas y los discursos nacionales y populares.
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2 Respuestas a “Jóvenes, trabajadores, estudiantes y revolucionarios

  1. muy interesante. las izquierda independiente creo que peca mucho de posibilismo y hay que aggionarse con claridad y estrategia.se habla de la política desde el territorio, la fàbrica es el barrio pero la territorialidad tiene ese techo que es el estado y el estado es el peronismo. para hay que volver a la discusión de sujetos y de contrucción de poder(que merecería un post aparte pero no me quiero ir sin decir nada). un poco la logica para mi es cada sujeto es autonomo,construimos poder popular en cada uno de ellos y despues confluimos luchando,creando poder popular.el barrio es el barrio la fabrica es la fabrica y la universidad es la universidad y cada sector tiene demandas propios, tiene tiempos propios se resuelve pequeñas cosas y los grandes cambios vendran en algun momento cuando todos confluyamos. creo que hay que resolver esto con estrategia delimitandonos bien de los aliados y los enemigos, por ejemplo el ferrocarril roca en unidad con organizaciones piqueteres pudo reincorporar a despedidos e incorporar a militantes piqueteros a trabajar(en una empresa dirigida por lo burocracia empresaria). esa alianza es la que puede vencer pero hay que trabajar desde abajo con paciencia pero con claridad y con estrategia

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