Coincidencias: los extremos se tocan (peronismo, kirchnerismo y policía)

Pegamos aquí el post de DP de El Diablo se llama Trostky, continuando con el post de Cecilia del día de ayer. Más arriba seguimos la discusión…
Un día más –¡otro!, y van…- en que nos enteramos de un nuevo caso de abusos, torturas y asesinato por la policía –ahora contra un joven de 22 años, de Merlo, trabajador de frigorífico-. Al mismo tiempo nos encontramos con un blog peronista que, a raíz del mismo hecho, propone que “la izquierda” incorpore “la seguridad a su agenda”…
Por cierto que esta discusión en los blogs peronistas y kirchneristas venía desde hace algún tiempo, previo al asesinato de Mariano Ferreyra por parte de las patotas de barrabravas de la burocracia sindical (con la inestimable complicidad de las policías Federal y Bonaerense); se había planteado ya el tema en Mundo perverso y en La maquiladora –aquí con una saña tremenda contra el PTS y la “trotskista Correpi”(!)-.
Volviendo a Omixmoron, éste nos dice que “la izquierda” tiene “sensibilidad en determinados problemas que componen el amplio espectro de la seguridad pública [por ello] es necesaria al momento de planificar sus reformas”. Confunde así a “la izquierda” con la histórica política de llamar a la policía “trabajadores”, de los ex trotskistas del MST, ahora pinosolanistas; y con la –también histórica- política de buscar el “patriotismo” y la “democracia” de las FFAA y policiales, por parte del maoísta-sojero PCR.
Así como Omixmoron pretender adosar a “la izquierda” –confundiéndola en “un todo”- su ansia de “reforma policial”; por derecha, Criminal Mambo, propone “saldar la deuda de la democracia” ¿cómo? Eligiendo “el perfil del aspirante, los planes efectivos para el combate del delito, la distribución geográfica de los agentes, los salarios, escalafones, equipamiento, etc.” O sea: darle más poder de fuego a la “mejor policía del mundo”. Para Criminal Mambo (nunca mejor puesto ese sonoro nombre para el tema que nos ocupa) el problema no sería que haya allí “resabios de la dictadura o porque en ella todavía convivan represores, genocidas”, no. Sería el “esquema ideológico”(!!!?). Derek Dice se hizo eco y reposteó el utópico cuadrito de requisitos de “selección de calidad” para los efectivos de “nuestra” (su) policía…
Al parecer tendremos que darles la razón a los peronistas y kirchneristas: “los extremos se tocan”, sí. Pero ojo: no es la coincidencia de ClarínLa Nación y “la izquierda funcional”; es otra la coincidencia: la que hay entre la derecha reaccionaria (Macri, Cobos, Carrió, Duhalde, Solá, De Narváez) y su “extremo” (aparente), el “progresismo K” de Scioli, los intendentes… y los blogueros K. (¿Le leerá alguien estos blogs a Mirtha o a Susana, a ver si ahora se hacen kirchneristas?)
Ambos pretenden –al igual que los reformistas del PCR y la “progresía” de Pino y el MST- reformar algo imposible: una estructura implantada nacional, provincial y municipalmente, administradora de las grandes redes de crímenes: prostitución y trata, drogas, desarmaderos, juego clandestino, grandes robos y secuestros, etc. Por supuesto que el “gatillo fácil” (siempre contra la juventud trabajadora y plebeya) sería un “daño colateral”, ya que estas fuerzas, que cuentan con el monopolio de la violencia (armas, vehículos y cárceles), tienen a la población trabajadora y humilde inerme. Tenemos entonces una coincidencia total entre estas fuerzas políticas del régimen, supuestamente antagónicas.
Es que, en definitiva, las fuerzas “de seguridad”, pilar fundamental del Estado burgués, están para salvaguardar la propiedad privada de los capitalistas ante la lucha de clases. Con o sin cursos de “derechos humanos” (recordemos Kraft o el Casino).
Ante “el problema de la seguridad” la única salida realista es organizarnos y manifestarnos en las calles, en un gran frente único de organizaciones obreras combativas, organismos de derechos humanos, familiares de las víctimas, centros de estudiantes y partidos de izquierda, en lucha por el juicio y castigo a todos los represores y asesinos, y por la disolución de la policía y todas las fuerzas armadas del Estado capitalista; reemplazándolas por milicias y comités obreros y juveniles de autodefensa, en cada fábrica, colegio y barrio.
Esta es la mejor (y única) solución al problema de la “inseguridad” que padecemos los trabajadores, los jóvenes y el pueblo pobre.
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