Fabián Gorosito, Massera. Mariano Ferreyra, Néstor Kirchner. ¿para qué tenemos que militar los jóvenes?

En la Argentina de hoy muere Fabián Gorosito, en la Argentina de hoy muere Massera. En la Argentina de hoy muerte Mariano Ferreyra, y unos días después muere Néstor Kirchner.
Cuatro muertes de la Argentina.
La de Massera, porque hace 7 años que la Argentina es el paraíso de los derechos humanos, pero Massera muere de viejo, calentito en un hospital. Este viejo de mierda tiene el derecho a morirse de viejo, calentito y en un hospital.
Fabián Gorosito muere jóven, embolsado y embarrado en una zanja, porque esa policía de Massera, de Etchecolatz, de Feced, es una mafia que solo quiere plata, merca y vendetta; y están dispuestos a desaparecer a un pibe, por no querer robarle dos centavos al kioskero de la esquina,  de dispararle a un pibe por la espalda, mientras está indefenso y tirado en el piso, de matar a palos a un pibe por opinar que tiene el derecho de divertirse. Y matan a un pibe así cada 28 horas. Y después, a cambio de darles sus “territorios liberados”, los pueden usar para cuando hay obreros locos, zurda loca, que hace huelgas salvajes en grandes fábricas de la alimentación, por ejemplo.
La de Mariano Ferreyra, porque dice que en el país del “pleno empleo”, la mitad de los trabajadores son esclavos precarios. Que esa esclavitud es la que sostiene el milagro del crecimiento económico argentino y de las ganancias empresarias. Que sin patotas mafiosas como las de Pedrazza no se puede sostener un “modelo” que ha inventado la curiosidad antropológica de millones de trabajadores pobres. Gente que trabaja 8, 12, 16 horas, y son pobres. Y dice, sobre todo, que hay jóvenes dispuestos a militar contra ello.
La de Néstor Kirchner, porque fue quien mantuvo a esta Argentina, la de Fabián Gorosito, la de Mariano Ferreyra, en pie, durante 7 años. Y el horizonte de incertidumbre burguesa que abrió su fallecimiento, cambió todo, y no cambió nada. Cristina emergió fortalecida, no hay dudas, miles protagonizaron el “traspaso de mando que se dio en la Plaza”. Pero su nueva fortaleza la compele a dar vuelta la historia, y hacer las pases con esos viejos amigos que se habían distanciado cuando sonaron las precipitadas trompetas (o clarinetes) fúnebres de la 125.  Hoy vuelve De la Sota. ¿Vuelve Lole?. Al mismo tiempo quieren conciliar este nuevo rejunte de los sospechosos de siempre, con militancia juvenil progresista, que sea la base que “pinte de izquierda” a un modelo que se apoya en millones de esclavos precarios, barrios dominados por una red de mafia y vendetta policial, que va desde el intendente al comisario, pasando por el juez, y la infaltable burocracia sindical empresaria, mafiosa y asesina.
Por eso quieren que milite la juventud. Por un par de migajas electorales, mientras mantienen eso. Yo no milito por eso.
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