Haití y la patria grande

Barricadas, peleas callejeras, enfrentamientos valerosos a las fuerzas del orden: podrìa parecer que estuviéramos hablando de escenas del emblemático Mayo Francés. Millones de hacinados en guetos miserables, militarizados a sangre y fuego por tropas de ocupación, y pareciera que uno habla de Israel. Pero hablamos de Haití.
1100 muertos por el cólera; fronteras cerradas; los hijos de las revoluciones “francesas” de negros insurrectos, viven bajo el filo doloroso de las bayonetas de ocupación de las Tropas de la Minustah. Las Naciones Unidas, que ya eran denunciadas por acaparar alimentos y medicinas en medio de panzas que crecen por el vacío y los parásitos, dieron un paso al frente, uno más. Frente a millones que con instinto de supervivencia quieren evitar morir deshidratado por el cólera, las tropas que encabezan e integran las FF.AA. Brasileras, argentinas y uruguayas, entre otras, se comportan como todo ejército de ocupación suele hacerlo: matando, violando, sodomizando.
“La Minustah mata haitianos”, dice un profesor, Ladiou Novembre. Las tropas que dirigen los gobiernos progresistas de la región, las que se jactan de hacer una patria grande frente “al imperio”, cumplen como perros amaestrados la tercerización que les encargó el gobierno norteamericano para silenciar con sangre el levantamiento popular contra la miseria de Haití, el país más pobre de la región.
Todo el pretendido y sobreactuado antiimperialismo de los gobiernos de la región demostró en Honduras que, como la mentira, tiene patas cortas, ya que toda esa superestructura de países importantes de la región fue impotente para frenar un golpe militar pro yanqui, por negarse a movilizar a los trabajadores de la región, hacer un paro regional contra el golpe. Sin embargo, lo de Haití es un salto, por Lula, los Kirchner y Mujica (además de otros como Piñera) sostienen tropas cuya tarea es controlar y matar ciudadanos. Cristina dijo que su “límite es la muerte”. No fue así dándole aire a la burocracia asesina de Mariano Ferreyra; es menos así en Haití, donde “nuestros” oficiales mata hermanos haitianos. ¿O la muerte es un límite solo dentro de las fronteras nacionales?
Algunos compañeros que defienden a los gobiernos de Cristina, Chávez, etc., como nacionalitas y antiimperialistas, cabe que respondan: ¿con estas burguesías latinoamericanas pretenden enfrentar el imperio? ¿Con los empresarios paulistas amigos de la banca internacional; con la UIA argentina extranjerizante y golpista en el 76; con las cámaras chilenas que derrocaron a Allende? ¿Y con qué FF.AA.? ¿Con las tropas que ocupan Haití contra la voluntad del pueblo, como los yanquis en Irak, como los sionistas en Palestina?
Cristina Kirchner dijo sentirse orgullosa de las tropas argentinas que participan de esta misión, pero ningún trabajador puede sentir orgullo o alegría por participar de esta lamentable tropa del orden. Cada vez se demuestra más verdadero una definición que muchos quieren pasar como “dogma” que pasó a la historia. Sólo los trabajadores y los pueblos pobres e indígenas y campesinos pueden enfrentar seria y consecuentemente al imperialismo. Las burguesías “nacionales”, no. Ahí está Haití para recordarnos eso.
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2 Respuestas a “Haití y la patria grande

  1. Estaba escribiendo sobre lo mismo y me enteré lo de la CTA y lo corté.

    Tambien es importante señalar que dentro de la MINUSTAH hay tropas del recientemente declarado “socialista” ejercito boliviano. Será que son estalinistas…

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