Un poquito botones

Tenés que ser un botonazo para proponerte para contener a un gobierno “díscolo”. Como ese compañero de curso, el chupamedias que ante el estupor de sus compañeros no duda en levantar la mano y señalar: “fue él”. Pero acá estamos hablando no de personas sino del gobierno nacional, asique no los llamaremos botones sino conciliadores, cipayos, lamebotas, entregados. Los términos que aprendimos de los antiimperialistas de América Latina.
Nuestra compañera Cecilia se burla y denuncia acá de una Massita dulce que dio reiteradas muestras de pleitesía en La Embajada, puteando (ahora) a Néstor con la misma convicción con las que explicaba en Telefe cuándo salía la jubilación de ama de casa de Josefa Tuminello, que le valió la propuesta de Cristina de dejar Tigre e ir al Ejecutivo.
Pero ya sabemos, nuestros queridos kirchneristas, que son más previsibles que el recorrido del sol, tienen la muletilla, el cassette nac & pop que todo lo explica: Massa es un converso, un gorila. Pero queridos K, esa es la madera de la que está hecho el mueble kirchnerista, gorilas y conversos, muchos conversos. Este es un gobierno de massitas.
Esa “cláusula gatillo” kirchnerista que hace que uno sea el más leal funcionario y cuando se va de repente es Cobos disfrazado, debería hacer pensar a los K. ¿No serán todos Cobos? ¿No será un gobierno de Cobos?
El gobierno de Néstor y el de Cristina son fabulosamente pro gringos. Putean, si hace falta, hasta contra los marcianos. Pero nunca dijeron nada de los yanquis, nunca. Contra el FMI, de todo, aunque ahora los llamaron, como querían Carrió y Clarín. Pero con Obama, se les cae las medias (o los cancanes). A la derecha de Alfonsín.
¡Cómo me hacen reir esos cables de La Embajada! Creo que los troskos demostramos permanentemente que los K son profesores graduados del doble discurso: hablan contra los 90s, pero eran todos menemistas; hablan contra el campo, y se llenan de plata todos los sojeros; hablan de nueva política, pero son una cueva de Pedrazas e Insfrán; hablan de los trabajadores, pero se pusieron del lado de Kraft y La Embajada.
Pero los cables de La Embajada, como diría Vilma Martínez, son “too much”. Ahí te das cuenta que el gobierno es un eterno “agarrame que lo mato”. Despotrican, pero hacen cola en la embajada de Libertador para demostrar que hacen bien las cosas.
Miren sino a TODOS los jefes de gabinete de los K, símbolos del cipayismo: Alberto, (¡oh sorpresa, no sabíamos!) va habitualmente a La Embajada, a pasar el parte. Massita se pone eufórico y dice lo que quiera oir el funcionario angloparlante de turno. Incluso un poco más, agregándole una pizca de su obsecuencia nada amateur, de la que hasta Tinelli se burló (cuando Massa era un soldado setentista, y no un duhaldista como ahora se ufanan los K). Pero también Aníbal, el ídolo combativo de los progres K, el que con una pelea con Magdalena o Granata seduce a blogueros y militantes de El Evita y La Cámpora, y los hace olvidar de que fue uno de los asesinos de Maxi y Darío junto a Duhalde y Solá.
La Embajada lo llama a Aníbal narco, espiador, violento, pero se gratifica que sea uno de los funcionarios más “pro americanos”. Esto es todo un decir en un gobierno que no ha sacado ni un comunicado de Carta Abierta por tamaña intromisión de EE.UU. en la vida interna de Argentina. Elegir como “más” amigo de los gringos a un ministro de un gobierno que puso a Timerman de embajador para que Hillary, Obama y el lobby sionista entiendan que no se trata de un gobierno chavista, es una tarea difícil. Cristina lo hizo: todo ministro K tiene un (Guido) di Tella adentro. Congratulations.
Qué lindo, con qué febril ritmo el país marcha hacia la patria socialista con Cris. Matando haitianos en la ocupación bushista impulsada por los controladores Lula y Cristina, fusilando a los originarios que resistieron la masacre de la corona y del capitalismo. Ofreciéndose como botón del Cono Sur.
Por nuestra parte, nos quedamos con los resistentes de Haití, con los tobas, con los trabajadores que resisten la represión de los chavistas, con los trabajadores que llevarán alto las banderas del antiimperialismo. No con gobiernos que garantizan los negocios a los empresarios y la impunidad a sicarios antiobreros como Chávez, ni menos con amigos de los gringos como los K.
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Una respuesta a “Un poquito botones

  1. “(…) en su lucha contra el imperialismo –el ladrón extranjero- las burguesías -los ladrones nacionales- se unen al proletariado, buena carne de cañón. Pero acaban por comprender que es mejor hacer alianza con el imperialismo que al fin y al cabo persigue un interés semejante. De progresistas se convierten en reaccionarios. Las concesiones que hacían al proletariado para tenerlo a su lado, las traicionan cuando éste, en su avance, se convierte en un peligro tanto para el ladrón extranjero como para el nacional.”
    Julio Antonio Mella

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