No tan distintos (sobre la coyuntura y sobre la discusión “sobre el estado”)

Ayer rápidamente el patetismo de ver la conferencia de prensa conjunta entre Rodríguez Larreta, Guillermo Montenegro (el sponsor de Fino Palacios) y el amigo invisible de Eduardo Duhalde y co-represor en el Puente Pueyrredón, Aníbal Fernández, dio lugar al desagrado más profundo. “No tan distintos”, sonaba de fondo.

Era la consagración de un acto más burgués que el apellido Blaquier: los asesinos de 2 compañeros, responsables a su vez del asesinato de otros dos en manos de “vecinos” fachos, dan “solución” al problema de la vivienda a los sectores más pobres de los trabajadores del país. Promesa de casas, excepto para los que “ocupen” (¿Hannibal no había dicho que no era delito?), chantaje con quitar la AUH, etc. Mientras, los buchones cubiertos con el pañuelo de Hebe amenazaban a la noche  que “o se iban, o viene el desalojo”. En fin, una porquería, como denuncia el PTS acá.

La solución conjunta, esa que Clarín pide a los trompetazos, en realidad se cocinó previamente, cuando ambos gobiernos “pacificaron” la zona pintándola no de verde esperanza, sino de verde Gendarmería. Este sábado, cuando después de un acto en homenaje a Mariano Ferreyra y por cárcel a los asesinos, y de un encuentro de trabajadores que se hizo ahí mismo en Constitución, fuimos con una columna importante del PTS, de Zanon, de Kraft, de tercerizados del Roca, del Subte y de muchos otros lugares, pudimos comprobar la enorme presencia de 4 fuerzas de represión: la Federal, la Metropolitana, la Prefectura y la Gendarmería. Como una metáfora decadente del rol perverso que han aceptado jugar algunos miembros de organismos de DDHH, miembros de Madres de Plaza de Mayo estaban a la cabeza (bah…) de ese operativo pacificador. Luego de forcejear y pasar un primer cordón, colocaron un doble cordón de las 4 fuerzas (hecho inédito de “colaboración” reaccionaria logrado por los K), que con carros hidrantes, 3 helicópteros y muchos (muchos) efectivos, impidieron que lleguemos hasta adentro de un parque supuestamente público (Macri les pone rejas, los K gendarmes). Va a estar bueno Buenos Aires. Aun así tuvieron que aceptar que una delegación de nuestros dirigentes entren, lo que fue reflejado en los medios. Otras corrientes de izquierda, lamentablemente, aceptaron ser los decorados de izquierda en una puja en la que no podía salir nada que no sea reaccionario. No hay nada que justifique que el PO, el FPDS y la CCC aceptaran sentarse a “negociar” con los asesinos del Parque Indoamericano.

Fue el debut del nuevo Ministerio. Extraño progresismo el de los K: faltan viviendas y crean una cartera de seguridad.

Desde ese momento comenzó un fuerte operativo en pinzas que expresó el hecho de colaboración más grande entre los K y Macri, mal que les pese a los idiotas (in)útiles que repiten como masticando una esponja que “la izquierda le hace el juego a la derecha”, mientras leen Cartas Abiertas con Scioli, avalan la Gendarmería, mientras sus gobernadores matan tobas, mientras sus dirigentes sindicales asesinan mililtantes de izquierda. Esta operación se condensó en la conferencia de prensa de ayer, que fue la “foto” más contundente del giro a derecha del gobierno nacional, y que lo puso codo a codo con el que pide que cierren las fronteras a “los bolitas”.

Ante esto, algunos blogueros dan la impresión de que están incómodos o más bien desacomodados ante la situación actual del gobierno: si su expectativa, de por sí limitada, era ver luego de la “capilla ardiente” un giro camporista, el gobierno no ha hecho más que despecharlos. Ante eso, prefieren putear contra los “troskos” que analizar seriamente donde están parados.

Como ya discutió el compañero DP, el bloguero Escriba cita acá a Engels una de las citas en las que el viejo dirigente comunista explica que cuando la sociedad no se base más en la explotación de los más débiles, el Estado como organización del orden de explotación, tenderá a desaparecer”. Escriba valora esta frase como hermosa y utópica, pero reflexiona en el sentido opuesto para la coyuntura: que la recomposición del estado timoneada por Néstor, no debe detenerse sino redoblarse. Sin embargo el estado que quiere “fortalecer” Escriba, es un estado en el que los capitalistas viven, digamos, de fiesta.

Si Escriba o los que quieren un “estado fuerte” se refirieran a un gobierno de los trabajadores que por necesidad deba fortalecerse provisionalmente para organizar milicias que paren la mano a los fachos de Soldati y se propongan poner el peso de millones de trabajadores nativos e inmigrantes para disolver el enorme foco de crimen organizado que son las policías; brigadas que incauten el trigo y la soja a terratenientes y chacareros que busquen hambrear las ciudades, y que garantice la distribución de la tierra; un estado que organice la economía frente al sabotaje de los industriales, que ponga bajo control obrero aquellas fábricas que quiebren (como Zanon) y las estatice; que garantice la expropiación de toda empresa que despida o mantenga a los trabajadores irregularmente, y ponga en pie una “política de relaciones exteriores” que rompa pactos políticos de sujeción al imperialismo, que anule la deuda externa y se dedique a que en el resto de América Latina sigan nuestro ejemplo y se pueda intercambiar y comerciar favorablemente a los oprimidos de todos los lados de la frontera; si los ideólogos de un kirchnerismo de izquierda se refirieran a fortalecer a un estado basado en consejos democráticos de trabajadores, que igualen a todos los niveles en que el capitalismo dividió a la clase obrera, que organice a todos los provenientes de Bolivia, Chile, Paraguay, o donde sea como cualquier hermano de clase, que atraiga a los estudiantes combativos y anticapitalistas y a los comerciantes y campesinos que no exploten; si Escriba se refiriera a un Estado de transición con esas tareas, con esas características, sería correcto luchar por fortalcer al estado. Sin embargo Escriba no se refiere a este plan, sino fortalecer a un gobierno que actúa como un muro para las demandas de más abajo, que es amiguísimo de La Embajada, que tilda, como en un listado de supermercado, el cumplimiento de todas las demandas de la burguesía. En definitiva, hablan de fortalecer un Estado que, como decía Engels, merece desaperecer.

Si uno lee, las tareas que se propone nuestro programa (muy esquemáticamente planteado), son cuestiones profundas pero elementales: acabar con el hambre; garantizar el trabajo; romper los lazos con el “imperio”; unir la clase obrera entre en blanco y precarizados, entre nativos y extranjeros, y a los trabajadores con sus aliados, los pobres, los estudiantes. Pero este “plan” implica romper de frente con todas las fracciones de la clase capitalista que desde el kirchnerismo se agasaja, se honra, se ayuda a enriquecer. Y demoler el estado que garantiza con sus armas y sus gendarmes que se perpetúe la explotación, el trabajo en negro, migajas para la “negrada”, represión a los que quieran un lote, sometimiento a los inmigrantes. Eso es el capitalismo en Argentina, y el nivel de reformismo castrado del kirchnerismo no puede, no quiere ni se imagina cambiar esto, ya que considera que a lo sumo se puede comprar parches.

Luego de 7 años de enorme crecimiento económico, donde los grandes industriales y terratenientes viven un jolgorio histórico, la agenda del kirchnerismo es limitar y negar que se salden las aspiraciones de los millones que integran los sectores más miserables, que quieren respuestas de sus aspiraciones. Escriba habla de dar más bola a los que salieron a la “superficie (…) que o bien no están enojados (Bicentenario) o bien apoyan con decisión a la Presidenta (funerales de Kirchner)”. Y para eso pide un estado más fuerte. Pero la respuesta oficial cumple con este pedido en un 50%: hay un estado más fuerte, pero para enfrentar a los más postergados. El Estado mandó patotas asesinas a los que lograron acabar el trabajo en negro en el Roca, represión a los originarios que buscan no perder sus últimos rincones de tierra, y una combinación de ambas cosas en Soldati. Un estado fuerte, con fuertes dosis de muertes.

Para terminar este largo post, colgamos esta cita del compañero Lenin que en Acerca del Estado decía que: “Cualquiera sea la forma con que se encubra una república, por democrática que sea, si es una república burguesa, si conserva la propiedad privada de la tierra, de las fábricas, si el capital privado mantiene a toda la socicdad en la esclavitud asalariada, es decir, si la república no lleva a la práctica lo que se proclama en el programa de nuestro partido y en la Constitución soviética, entonces ese Estado es una máquina para que unos repriman a otros. Y debemos poner esta máquina en manos de la clase que habrá de derrocar el poder del capital. Debemos rechazar todos los viejos prejuicios acerca de que el Estado significa la igualdad universal; pues esto es un fraude: mientras exista explotación no podrá existir igualdad. El terrateniente no puede ser igual al obrero, ni el hombre hambriento igual al saciado. La máquina, llamada Estado, y ante la que los hombres se inclinaban con supersticiosa veneración, porque creian en el viejo cuento de que significa el Poder de todo el pueblo, el proletariado la rechaza y afirma: es una mentira burguesa. Nosotros hemos arrancado a los capitalistas esta máquina y nos hemos apoderado de ella. Utilizaremos esa máquina, o garrote, para liquidar toda explotación; y cuando toda posibilidad de explotación haya desaparecido del mundo, cuando ya no haya propietarios de tierras ni propietarios de fábricas, y cuando no exista ya una situación en la que unos estan saciados mientras otros padecen hambre, sólo cuando haya desaparecido por completo la posibilidad de esto, relegaremos esta máquina a la basura”.

Esta frase de 1919 es tan actual como creciente la decadencia del kircherismo.

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