Sobre el Estado y el problema de la Vivienda (y el caso de la Tupac Amaru)

Se suman más colaboradores a La Troska Rosario. Publicamos este post enviado por el amigo Gastón
Un aporte al post “No tan distintos (sobre la coyuntura y sobre la discusión “sobre el Estado)”. Aclaro que el post me parece muy bueno, da en la tecla del embellecimiento que hacen los K del Estado, cuestión que hoy, cuando Cristina gira el timón en 180° a la derecha, los termina dejando en la misma vereda de aquellos que reclaman un “Estado presente”. Finalmente se dio el apretón de manos de “Hannibal” Fernández y Macri, eso sí luego de 4 trabajadores inmigrantes muertos por las balas de la metropolitana y la Federal (balas estatales, por cierto).
Si hoy, en la coyuntura, es cada vez más utópico la posibilidad de un Estado que se preocupe por los pobres y los sin tierra y vivienda -un deseo utópico de Escriba-. Lo fue también cuando el mismo Estado, podríamos decir, se “preocupó” por los más débiles. Éste no hizo más que fortalecer su sentido mismo como Estado capitalista, como instrumento de explotación y contención de la explosión de los sectores más oprimidos. Veamos.
Vamos al caso de los planes de cooperativas de vivienda y en particular a los ejecutados por la organización barrial Tupac Amaru en la provincia de Jujuy. Son miles las viviendas construidas hasta ahora por esta organización que la llevó a ser uno de los máximos iconos del modelo K para la vivienda popular. Sin embargo, la falta de acceso a la vivienda y el hacinamiento de las clases trabajadoras y pobres siguen siendo enormes. A la par que crece el negocio de la especulación inmobiliaria en todos los barrios, nuevas torres, mansiones, countries y casas de fin de semana, se levantan en los barrios más coquetos.
La Tupac, icono K para los pobres y desocupados, para los “villeros” dice Milagro Sala, no ha hecho más que reproducir el sentido mismo del Estado. O sea, utilizar los fondos del Estado Nacional, para contener a más de 70.000 desocupados, muchos de ellos como mano de obra barata en las cooperativas de vivienda y dándoles un techo a algunos, para evitar el desborde social. Una política dirigida a contener a miles de pobres y evitar que vuelvan a las calles a exigir trabajo genuino y llegar a enfrentarse al Estado y voltear gobernadores (5 cayeron) como sucedió durante los 90′. Una política propia del desvío de la lucha de clases que vinieron a administrar los K luego de la crisis del 2001.
“La Tupac está donde no está el Estado”, bajo este discurso de tipo autonomista/populista, encubren justamente una política de Estado, para conciliar a las clases antagónicas, trabajadores -ocupados/desocupados- y empresarios, y lograr un orden de negocios para los grandes monopolios azucareros, como el de la emblemática y genocida famalia Balquier, los monopolios de las multinacionales mineras, a los terratenientes del tabaco y grandes cadenas de comercio. Puentes, calles y rutas: despejadas, para que su ciclo de negocios fluya y sus ganancias se acrecienten.
Las movilizaciones y cortes de la Tupac sólo buscan presionar para descomprimir el odio de sus bases hacia el gobierno y las patronales. Evitar que estalle la caldera. Muchas veces también frenar la lucha de los trabajadores para que acepten las paritarias de Moyano. El abandono de la pelea por trabajo genuino, para “refugiarse” en el barrio y administrar la dádiva del Estado, los lleva a reproducir mecanismos propios del Estado, una burocracia de control vertical, que controla quien entra y quién sale de sus barrios, que regimienta en especies de guetos a miles de pobres, que moviliza según los intereses de su dirección. Aunque Sandra Russo nos hable de un mundo encantado de “peques, dinosaurios y duendes” cuando se refiere a los barrios de la Tupac. Un imaginario propio del país virtual de los K.
Se trata de una política de Estado que conducida por la Tupac Amaru evitó que las masas superexplotadas no busquen resolver el problema urgente del trabajo y la vivienda apelando a sus propios métodos, los piquetes, la huelga y el enfrentamiento con el Estado.
Una política de convivencia con los grandes monopolios, a los cuales denuncian, pero nunca se proponen afectar su propiedad privada, que crece a paso sostenido, a través de los desalojos de los pueblos originarios para sembrar más azúcar o soja. No tocaron ni una sola tierra de los Blaquier, que concentra 157.556 hectáreas y sólo explota 40.000 (tampoco su mansión de fin de semana, una réplica de la Casa Rosada, construida a metros de las chozas de los zafreros), no fueron afectadas las tierras del tabacalero y explotador Jenefes, de los Bracamonte, etc. miembros de los oligarcas de ayer y de hoy. Sus planes de vivienda se construyen en terrenos marginales o poco productivos, como el del gran barrio Alto Comedero, en el cual el terreno no sería apto, ya que como denunciaron, la tierra se hunde.
Así ataron la perspectiva de acción directa de los de abajo a una política de resignación y aceptación de los posible, migajas, negociando con el Estado. “La Tupac es parte… colabora en garantizar este nuevo orden… este proceso. Acá los 90´ fueron muy fuertes. Había mucha crisis… Nosotros nos dábamos cuenta de que caían los gobiernos pero la crisis seguía. Se hablaba de las luchas, pero no se solucionaba nada. Salud, educación y trabajo. Eso sí contribuye a la pacificación social”. Entrevista a Milagro Sala. (Russo, 2010).
Por esto la cuestión del Estado, ya lo decía Lenin, cobra un significado de importancia singular, tanto teórica como práctica. Teórica: porque el Estado, “es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase… surge en el momento y en el sitio en el que las contradicciones no pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa, el Estado demuestra que las contradicciones de clase son irreconciliables”, decía Lenin. Mal le pese a los K y su pregonado “Pacto Social”, que por cierto ya empezaron a sellar con represión del Estado y muerte.
Y también una importancia, práctica, tal como decía Engels en relación al problema de la vivienda, “¿Cómo puede resolverse el problema de la vivienda? … Lo cierto, sin embargo, es que ya hoy existen en las grandes ciudades edificios suficientes para remediar enseguida, si se le diese un empleo racional, toda verdadera penuria de la vivienda. Esto sólo puede lograrse, naturalmente, expropiando a los actuales poseedores y alojando en sus casas a los obreros que carecen de vivienda o que viven hacinados en la suya. Y tan pronto como el proletariado conquiste el poder político, esta medida, impuesta por los intereses del bien público, será de tan fácil ejecución como lo son hoy las expropiaciones y requisas de viviendas que lleva a cabo el estado actual”.
Como vemos, se trata de una medida fácil, tal como hoy hace el gobierno y el Instituto de Vivienda de Jujuy por ejemplo cuando negocia con la empresa Ledesma que ceda tierras para construir los planes de vivienda en Libertador General San Martín, ya que el pueblo que rodea al ingenio se construyó a partir de la “donación” de tierras de los Blaquier. La conquista del poder del Estado por parte de la clase trabajadora haría más fácil esta tarea de expropiación, dado el odio de población trabajadora a esta familia chupasangre, (en este caso sería una expropiación que llevaría minutos nomás). Hoy si se afectará la mitad de las ganancias que Ledesma recibiría este año se podrían construir 1000 viviendas de 80.000 pesos cada una. (Y estamos hablando sólo de la mitad de su ganancia y de una sola empresa!!!). Estas tareas también implicaran la expropiación de los cientos de lujosas casas de fin de semana en Yala o los hoteles-boutique de la Quebrada.
Emprender este camino, exige justamente de una compresión acabada del rol del Estado en la sociedad capitalista y la necesidad de preparar a la clase obrera y sectores populares para arrancarlos de las ilusiones en el Estado y sus promesas de “bien común”, sus migajas de contención, y orientarlos bajo una estrategia de destrucción violenta del Estado. Destrucción de las fuerzas represivas y de su aparato burocrático para reapropiarse de esta maquinaria al servicio de resolver los problemas más urgentes de las masas asalariadas y pobres, afectando la propiedad privada de un puñado de parásitos terratenientes y empresarios.
Terminamos con una frase de Lenin, “El Estado es una fuerza especial de represión, esta magnífica y profundísima definición nos la da Engles… Y de ella se deduce que la fuerza especial de represión del proletariado por la burguesía, de millones de trabajadores por un puñado de ricachos, debe sustituirse “por una fuerza especial de represión” de la burguesía por el proletariado (dictadura del proletariado)” (Este es un primer paso en la construcción de una sociedad sin clases, sin explotados ni explotadores, y por ende, una sociedad donde el estado se extinga- N d R-).
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2 Respuestas a “Sobre el Estado y el problema de la Vivienda (y el caso de la Tupac Amaru)

  1. Muy bueno el articulo.

    SObre la Tupac y Milagro Sala, creo que con el tema del asesinato y la represion a los tobas en Formosa tambien se mostro la hilacha.
    Milagros ni la Tupac dijieron una sola palabra sobre esta cuestion.

    Saludos

  2. Y sí, Maloperobueno, prácticamente no dijeron ni una palabra sobre la represión y la responsabilidad de kristina. En realidad recibieron gente de la comunidad Qom luego de la represión y sólo se limitaron a hacer un “intercambio cultural”, bah, una lavada de cara medio trucha, trucha; en donde, al ser inevitable hablar del tema sólo hicieron eso, hablar, como si los hermanos Qom les estuviesen narrando un cuentito, aún con las heridas vivas a simple vista.
    Bronca, la Tupac no se cansa de generar bronca.

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