El oximorón de ser una izquierda sojera (y que ayuda a los K cuando las papas queman)

El Partido Comunista Revolucionario se jacta de ser una oposición de izquierda al kirchnerismo (y tienen una forma muy extraña de expresarlo: marchando codo a codo con la Sociedad Rural en 2008).
Los K, en su afán de ser siervos acríticos de los grandes empresarios (con los que firman pactos sociales para evitar huelgas y cortes de ruta), mientras reprimen junto al xenófobo Macri y reciclan a toda la lacra de asesinos sindicales, punteros y gobernadores fachos; estos K se consuelan usando al PCR como ejemplo de que “la izquierda le hace el juego a la derecha”.

Sin embargo, el PCR (y la CCC que es la colateral de dicho partido), actúa más bien como “pata izquierda” de la oposición burguesa al kirchnerismo, y puede también salvarle las papas al kirchnerismo en los momentos indicados.
La rabia antiK del PCR se termina en el mismo momento en el cual emergen miles de trabajadores pobres, inmigrantes esclavos de las textiles ilegales, la construcción y el trabajo doméstico en Villa Soldati, tomando tierras, poniendo 4 muertos por las balas de la Federal, la Metropolitana y las bandas fachas, para reclamar algo elemental: una vivienda digna.
Alderete, dirigente de la CCC y el PCR se jactó de que el gobierno de Cristina le mandó un helicóptero para llevarlo a la mesa de negociación con Macri y Hannibal Fernández: una negociación armada sobre la sangre de 4 compañeros y que terminó en un acuerdo reaccionario entre el gobierno porteño y el gobierno nacional. Lamentablemente también participaron de la negociación el Partido Obrero y el Frente Popular Darío Santillán. Si lo que correspondía era rodear de solidaridad a la toma de Soldati, movilizarse al lugar de los hechos como hicimos desde el PTS con una importante delegación del sindicalismo de izquierda, poner todo el peso de los miles que organiza la izquierda y los movimientos sociales al servicio de frenar la represión, las bandas fachas y fortalecer la toma hasta conseguir viviendas y el castigo a los asesinos; Alderete optó por ir a negociar con su supuesto “enemigo principal”: el gobierno kirchnerista. Pagina/K le reconoció el importante rol que jugó Alderete en la estrategia del gobierno nacional para despegarse de los hechos de Soldati. Pero lo cierto es que el gobierno, polarizando con Macri, intentaba esconder el acuerdo estratégico con el PRO para militarizar Villa Soldati, desalojar, hacer una promesa vacía de viviendas y chantajear diciendo que el que tome tierras perderá no solo el ya improbable acceso a la vivienda sino que también cualquier plan social que reciba. Un chantaje parecido al de la oligarquía Argentina del Centenario y su Ley de Residencia.
¿Hace falta recordar que durante la gran huelga de Kraft el PCR hizo lo mismo? Se guardaron en el bolsillo su prédica se ser una “oposición de izquierda” a los K para firmar un acta del Ministerio de Trabajo K donde dejaban a la mitad de los despedidos afuera. ¡Y todo esto después de que el gobierno ya había enviado la represión!
 
Este rol de ayudar a los K cuando las papas queman es consecuente con su alineamiento con la oposición burguesa. Esta izquierda sojera apoyó el lock out agrario de la Sociedad Rural, la Federación Agraria y los chacareros que tiraban leche a la vera de las rutas y exigían el lomo a 80 pesos con De Angelis a la cabeza. Y hoy están llamando a construir un “Frente Popular” con Pino Solanas y Proyecto Sur (donde se integró otra izquierda sojera, la del MST) que no se pronunció ni participó de la crisis abierta con Soldati. Llaman también a este Frente a la CTA de Victor De Genero y Micheli, y a las “fuerzas patrióticas” del partido socialista, el GEN de la radical Margarita Stolbitzer y ¡hasta la Coalición Cívica que tiene referentes como Patricia “Impresentable” Bulrich, y que fue inspirada por la apocalíptica Carrió que pide reconciliación con los militares!
El que definió más concretamente este tipo de alianzas fue el ayer izquierdista hoy patroncito de estancia Buzzi, de la Federación Agraria. En declaraciones donde apoyaba la candidatura de Pino Solanas explicaba que así como apoyan a Pino, podrían también apoyar a Binner, porque “lo nuestro es la transversalidad rural”. El PCR apuesta a una alianza estratégica con un sector de la oposición patronal al kirchnerismo. En la provincia de Santa Fe ya vienen cocinando este tipo de platos picantes: mantienen una alianza con el Partido Socialista en el gremio de docentes universitarios, la COAD. Hacen este “Frente Popular” en el gremio docente COAD mientras el mismo gobierno binnerista quiere cesantear al delegado no docente Jorge “Pomelo” Romero, acusándolo de proselitismo político por haber pegado afiches que reclamaban justicia por Pocho Lepratti. Mientras sean “patrióticos” se ve que no importa que el PS sea uno de los principales responsables de que se sucedan decenas de muertes obreras por la precarización y las pésimas condiciones laborales que son moneda corriente en la provincia, como vimos recientemente en San Lorenzo, en la fábrica Noble, inaugurada por el mismo Binner. El PCR y la CCC también están integrados a la CTA Rosario y a las listas de Micheli: apoyan a los dirigentes burocráticos de la UOM Villa Constitución que son responsables de haber firmado 600 despidos en Paraná Metal a cambio de que “abriera la fábrica con 300” (cosa que la patronal ni siquiera cumplió hasta el día de hoy).

Para llevar adelante este “Frente Popular” pretenden revivir el PTP (Partido del Trabajo y del Pueblo) con el cual ayudaron a que Menem sea presidente y Duhalde vice en el 89, integrando el FreJuPo.
Este proyecto de “transversalidad rural” no es contradictorio con ayudar de vez en cuando a los K. El “enemigo principal” del PCR no son los K (le salvaron las papas en Soldati), ni los monopolios (se subieron a los tractores de Biolcati), ni el imperialismo (si la SRA es antiimperialista, Ricky Fort es filósofo). El “enemigo principal” del PCR es en primer lugar cualquier acción independiente de los trabajadores y la juventud combativa. Buscan que los centros de estudiantes y los lugares donde tienen influencia u organizan (CCC), sean trincheras de apoyo a políticas de sectores de la clase dominante. Así, vimos las banderas de los centros de Rosario mancharse con el verde soja en el Monumento a la Bandera en aquel 25 de Mayo del 2008, y vimos a Alderete en fotos abrazado a Kirchner, a Duhalde, a Buzzi; o en un Congreso de la Franja Morada (juventud de la UCR), u organizando a la CCC para fiscalizar para De Narváez… el ultimo de estos hitos de apoyos a sectores de las clases dominantes fue ese Alderete sentado junto a Macri y Hannibal Fernández, una foto que costó caro a los trabajadores de Villa Soldati.
El giro a derecha del gobierno no se puede combatir con una izquierda sojera que de vez en cuando les da una mano, sino fortaleciendo organizaciones como el PTS que no vamos detrás de ninguna variante de las clases dominantes, ni de los K, ni de la oposición de derecha, ni de esa centroizquierda berreta y armada por Clarín de Pino Solanas: levantamos una política independiente, ni K ni campo, y nos proponemos organizar un gran movimiento obrero clasista, uniendo las filas de los trabajadores precarios, en negro, en blanco, nativos o extranjeros, con la juventud combativa estudiantil y trabajadora. Un ejemplo de esta perspectiva mostramos en Soldati.
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