Crisis global, año 3: tiempos de desequilibrios

Reposteamos de los compañeros del blog Punto de Desequilibrio
“Mucho se ha escrito sobre los hilos que vinculan al proceso revolucionario que se extiende por Medio Oriente y la crisis mundial desatada en 2008. El pronunciado aumento del desempleo, que en Egipto ronda el 25%, y la carestía causada por la fuerte alza de los alimentos, son los dos principales impactos de la crisis internacional que se articularon con la extrema pobreza y el descontento con los regímenes opresivos para preparar un cóctel explosivo. El carácter estructural de las aspiraciones depositadas en la lucha contra los regímenes pro imperialistas de la región, hace difícil la perspectiva de que la acción de las masas pueda apaciguarse con reformas democráticas limitadas.
Lo llamativo es que, poco tiempo antes de que estallaran las movilizaciones, había numerosos indicadores de que EEUU, el epicentro de la crisis, empieza a superar la recesión aguda en la que estuvo sumido. Otros síntomas muestran a algunos países de Europa recorriendo el mismo camino.
En este contexto, hasta algunos marxistas sucumbieron al entusiasmo y dieron completamente por terminada no sólo la recesión, sino la crisis, señalando de paso que no fue igual al ’30. Hecho fuera de disputa, pero que no resulta de mucha utilidad para analizar dónde estamos ni cual es el panorama de los próximos años.
La crisis desatada agravó la crisis de hegemonía norteamericana paralizando su agenda internacional y dando más espacio a las llamadas “potencias emergentes” o líderes regionales, o incluso permitiendo un modesto resurgimiento de Rusia en la arena internacional. Los ataques lanzados por las empresas para reestructurarse frente a la crisis, y luego de los gobiernos para ajustar las cuentas públicas frente a los costos acarreador por los salvatajes a bancos y empresas, dieron lugar a extendidos procesos de lucha de clases. Durante 2010, en Grecia, España, Portugal y Francia se dieron numerosas huelgas generales y luchas de todo tipo, contra los mecanismos destinados a descargar la crisis sobre los trabajadores y sectores populares. Finalmente, el mismo año termino con los primeros pasos del proceso que hoy recorre los países árabes.
¿Significan los síntomas de reactivación económica un relajamiento de las tensiones? ¿Puede preverse un panorama de crecimiento que oxigene y permita a los países más convulsionados por las movimilizaciones dar algunas concesiones, como ocurrió en América Latina luego de las severas crisis de finales del Siglo XX que dieron paso a los gobiernos “posneoliberales” que tuvieron algunas iniciativas de tinte reformista de la mano de los altos precios de la soja y los hidrocarburos?
Difícilmente.”
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