¿Qué se festeja (y quién) en Catamarca? Reflexiones sobre Catamarca, Huracán y la izquierda

Usted imagine un partido de Fútbol; termina y no conoce el resultado. Tití Fernández (reciclado en FPT, ya que viene al caso) espera en los bordes del campo de juego y entrevista a un jugador con camiseta (pongamos) roja.  “Estamos muy contentos con el triunfo, nos da confianza para seguir y aspirar al título”. Se ve a lo lejos un rústico N° 2 del otro equipo, que viene secándose la cara con su camiseta azul y blanca, uno espera que de explicaciones de la derrota, que culpe al árbitro, o que esgrime las clásicas muletillas fulboleras: “generamos más situaciones de gol”, “merecíamos ganar”, “no tuvimos suerte para meterla”, etc. Pero no, lo para Benedetto, ayudado desde la cabina por Marcelo “devenido setentista” Araujo, y el jugador se lanza: “necesitábamos un triunfo para seguir en carrera, tuvimos un muy buen segundo tiempo y por suerte pudimos meterla y ganar”. ¿What pass? ¿Todos ganaron?

Hablamos de Catamarca, obviamente, del triunfo de la candidata peronista, Lucía Corpacci, apoyada por Cristina. Festejan los K, festeja Artemio. Corpacci elogió a Cristina, pero también reivindicó a Ramón Saadi. Saadi, que hasta lo que sabemos desde este humilde blog no es un émulo del Che Guevara ni del Cordobazo, dijo que “Catamarca ahora va a tener crecimiento, desarrollo, nuevas posibilidades, se van a generar fuentes de trabajo”, y que su sector hizo “el esfuerzo necesario para que sea un granito de arena más en esta campaña”. Barrionuevo aportó también su “granito unitario”. La propia Corpacci es la ex vicegobernadora de Brizuela del Moral. ¿Quién ganó y qué en Catamarca?

Obviamente, hay algo que es claro: los radichetas perdieron claramente, no sólo porque retrocedieron en una provincia propia, sino sobre todo porque “el equipo” muestra no solo fisuras, sino notables impedimentos para avanzar. Cleto, de rock star no positiva, pasó a ser un collar de anclas: te hunde. Ya la frase que dijo al llegar, fue poquísimo feliz: “vengo a acompañar en el triunfo o en la derrota”. Eso no se dice Julio. En realidad, para ser justos con Cleto, no se hunde solamente por errores de táctica política. A decir verdad, es tal el nivel de ganancias extraordinarias de los sojeros, que si antes rechazaron la “crispación” kirchnerista, ahora no comulgan con que el que lleve la oposición hasta los extremos sea el vice. Si a esto le sumamos que no es santo de la devoción sindical, se entiende su no lugar.

Sanz, que tiene el estigma del ignoto, no se animó a salir, pero igual fue a Catamarca: quedó pegado, menos que Cobos, pero más que Alfonsito, a la derrota de Brizuela. El no se animó a salir del hotel, pero era claro que no había ido a Catamarca a apoyar a la candidata peronista, ni a pasar un fin de semana de relax.

Alfonsito, que no sabe más que hacer para vivir del CV de su difunto padre (copia el bigote, el tono campechano, la voz ronca, dice “estoy persuadido”, etc.), y aunque intenta combinar fraseología ochentaytresesca, con un discurso antisindical, se presenta inútil para limitar a los sindicatos, y para ir más profundo que el limitado, conformista y estético “nunca menos” cultural de los K. Ergo, hoy no va.

Carrió vive su apocalipsis y Mauricio no se decide si candidatearse a presidente, reelegirse en la CABA o volver a Boca.

Osea, hoy, con un crecimiento económico fuerte, apoyada en el efecto NK, y con el frondoso giro “institucionalista” (a la derecha, sin eufemismos), que la hace más confiable, Cristina se consolida no solamente como principal o única candidata peronista, sino como la probable ganadora. Sabemos bien que Argentina es un país rico en giros bruscos, pero todo parece ser así.

Hay acá una discusión: ¿qué kirchnerismo y qué proyecto se fortalece, junto a la candidatura de Cristina? Acá, acá, acá y acá nosotros y otros compañeros se meten en este debate. Quiero seguirlo.

Cuando murió NK, la expectativa callejera de los que fueron a la capilla ardiente, era explícitamente que se profundice el modelo, es decir, sin vueltas, que lo que una juventud había considerado que se había “avanzado” (primer empleo, DD.HH., AUH), se amplíe y desarrolle. Después de este cimbronazo, que tuvo el efecto colateral de diluir los múltiples lazos que existían entere los K, Moyano y los asesinos de Mariano Ferreyra, vinieron el asesinato de tobas por parte del aliado de cristina, Gildo Insfrán, y el fusilamiento y desalojo (primero violento, y luego “democrático) del predio de Soldati, donde obraron como un todo diferenciado los Macri boys y los K.

Se fortaleció Cristina pero “esa” Cristina, la que luego empezó a condenar los cortes de calle, la que censuró a la mismísima CGT San Lorenzo, la que da luz verde a los jueces para que procesen a luchadores, etc. El procesamiento de dirigentes como Poke Hermosilla, naturalmente se relaciona con esto.

En un sentido, la misma juventud K, que se precia de ser el sector que busca ir más allá, frente a los sectores tradicionales de los sindicatos, intendencias, o incluso blogueros todo-terreno “justifica todo”, como Artemio, enrrolló sus banderas (que nunca estuvieron desplegadas a pleno, en realidad), y de ir a por la utopía del Nestornauta, pasaron a pedir el modestísimo “Nunca Menos”. Es decir, solamente no retroceder de lo que creen que se consiguió hasta ahora, aceptando pasivamente que el ejercicio del poder de un gobierno capitalista implica transar con las “corporaciones” a las que se oponían en la bandera del acto de Huracán.

Desde este punto de vista hay que ver las elecciones en Catamarca. Lo sabemos: hasta Clarín reconoce el triunfo K. Pero es éste, y no otro, el kirchnerismo que festeja en Catamarca. Los jugadores del peronismo (K, federal y de los provinciales) mezclan sus camisetas y todos se ven ganadores. Los K, porque ganó una gobernadora amiga de Cristina. El corazoncito duhaldista de todo el aparato, porque Cristina más allá de discursos (cada vez más descafeinados, por otro lado), no rompe con el aparato ni busca generarles tensiones profundas, sino recostarse sobre el aparato de los feudales, sobre los sindicatos y sobre la “juventud maravillosa”, según cada momento, pero sin agitar las aguas ni generar expectativas que no pueda ni quiera controlar. Elogia a la juventud pero limita, por ejemplo, que pidan encarcelar a todos los milicos. Se apoya en los sindicatos, pero amputa las “ambiciones desmedidas” en paritarias. Vervitsky festeja el ascenso interno de Garré y la camarilla de Abal Medina y cía, y ataca al eje Scioli-Casal; pero Cristina dice “ni garantismo, ni mano dura”, que no es otra cosa que habilitar un endurecimiento de las políticas represivas y del peso de las fuerzas de Seguridad.

Esto expresó Huracán, que entusiasmó a la Sarlo. Más allá (o más acá) del equilibrio interno de espacios (los gobernadores e intendentes casi no fueron, el moyanismo fue a través de Facundo), fue notable cómo el discurso fue general: tirarse contra las corporaciones, sin mencionarlas, es una forma económica de estar culturalmente “a la izquierda” pero sin levantar la perdiz. Sugerimos propuestas: nacionalización de Papel Prensa, derecho al aborto, acabar con la tercerización laboral, nacionalizar Paraná Metal, cortar el financiamiento de la iglesia. He ahí un puñado de propuestas de medidas contra las corporaciones, que el gobierno está tan lejos de tomarlas como Barrionuevo de apoyar una candidata si la considera izquierdista.

El Chino Novarro, del Evita, dijo en su discurso que en el 2015 no debería haber más trabajo informal. Pero, ¿efectivamente cree en su propio discurso? ¿Considera posible que un gobierno que en 8 años solo aceptó efectivizar a los trabajadores del Roca, frente a la evidencia de un asesinato político y de la bochornosa participación del Estado en el trabajo precario, acabe por bondad con las condiciones de explotación en que se basa el crecimiento tan reivindicado? Esto solo puede afirmarlo un ingenuo o un cínico. Tachese lo que no corresponda. El mismo Abel dice que para los sindicalistas Emilio (Pérsico) es un amigo. Y como sabemos los sindicatos burocratizados algo tienen que ver con la tercerización… (eso Abel no lo dice, claro…).

¿Es descartable que Cristina tome eventualmente medidas tácticas a izquierda? En absoluto, no. Pero el precario equilibrio de ubicarse como amigable con los empresarios, querer conformar a la juventud y al progresismo, bancar burocracias pedracistas, y a gobernadores que para nada son más progres que Duhalde, es imposible que resulte. ¿Cómo van a responder los jóvenes K y los progresistas frente a nuevos Soldatis? Hasta ahora, se tragaron a Lole en Santa Fe, a Barrionuevo, etc. Esperar y ver.

Aun ante el fortalecimiento de esta clase de Cristina, las posibilidades de seguir desarrollando un sindicalismo clasista y una juventud que se ligue y ayude a organizar políticamente a sectores de trabajadores, está absolutamente a la orden del día. Estas cosas estamos discutiendo hoy en el PTS, como parte de organizaciones de trabajadores como en Kraft, Zanon, Pepsico, Subte, LAN, Jabón Federal y muchos lugares más. Una izquierda que recicle los figurones manchados de soja que se caen del radicalismo (MST y Pino en Catamarca), no sirve para nada, solamente para convencer a algunos que el kirchnerismo es más “potable”. Querer construir una política de clase desde los estudios de TV, pero sin organizar a sectores orgánicos de trabajadores contra la burocracia sindical, y estudiantes, tampoco. Esto es una crítica a los compañeros del PO. Lo nuestro es construirnos (más) entre los trabajadores que saben que el sindicalismo no puede ser burócratas y pistoleros como el de los K, y estudiantes combativos y revolucionarios que quieran organizar una organización política de trabajadores para enfrentar a los grandes empresarios y el estado. Aunque kirchneristas, peronistas no K y sojeros coincidan sospechosamente que no es posible, sabemos que solamente muros artificiales e ideológicos separan a los trabajadores de abrazar una política clasista. Y dejar atrás el rol de acompañantes serviles de empresarios millonarios y burócratas mafiosos, que es el que le asignan los que hablan de “columna vertebral”.

 

Pd.: terminamos este post en un día triste, cuando falleció en un accidente Leopoldo Denaday (Polo), que era abogado, asesor del sindicato ceramista del Neuquén, querellante en los juicios a los genocidas y, ante todo, militante revolucionario del PTS. Polo, con el CV que tenía como abogado, probablemente podría haber optado por tener una regia carrera como abogado em algún estudio, y hacer unos buenos mangos. No lo hizo porque lo movía la misma convicción socialista y revolucionaria que cuando decidió regresar a su Neuquén natal para colaborar con los obreros de Zanon. En medio de tanta mediocridad política y de dirigentes que decubren “lo lindo de la política”, en el exacto momento en que miles de pesos se depositan en sus cuentas bancarias por tener cargos en el estado o en empresas como Aerolíneas, el ejemplo de Polo sirve para afirmar que sí se puede poner en pie una juventud que se una estratégicamente a la clase obrera para acabar con las miserias que genera el capitalismo, que milite por convicciones revolucionarias.

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3 Respuestas a “¿Qué se festeja (y quién) en Catamarca? Reflexiones sobre Catamarca, Huracán y la izquierda

  1. ¿Los K van a frenar a la derecha…? Es más probable que el chancho chifle…

    ““No me avergüenzo de Ramón, no es un demonio”, dijo la senadora kirchnerista que ayer ganó las elecciones en Catamarca sobre el ex gobernador que fue destituido después del asesinato de María Soledad Morales. “La historia va a poner blanco sobre negro porque el Frente Cívico se encaramó en la muerte de una chica, pero mediáticamente se manejó de una manera que los que vivimos en Catamarca sabemos que no fue cómo la mostraron los medios”, agregó Corpacci en declaraciones a Radio Mitre.” (Clarín 15 de marzo de 2011)

  2. Pensaba lo mismo de la entrada,hasta cuando la junventud o la base k se va a seguir tragando Barrionuevos,Pedrazas y lo que le pongan adelante para armar las roscas del poder?
    Que pasa con esa militancia?Militar es discutir con tus compañeros

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