Homenajes a Polo Denaday

Empezamos compartiendo un poema de Octavio, pero siguen llegando mails, opiniones, post de otros compañeros, asi que voy agregando, abajo, algunas de las tantas cosas que llegan. Vimos por TvPTS, hoy por la mañana, el conmovedor acto homenaje a Polo, organizado por los ceramistas, en Neuquén. En un rato se volverá a trasmitir.

 

Poema en Silencio

(de Octavio)

Hoy solo queríamos
ocuparnos
de denunciar
la labor de
ráfagas infestadas,
encubriendo la
voracidad imperial.
 
De torpes olas
lúdicas
que tropiezan
y aplastan,
con diminutos
movimientos
de niño,
a los pequeños
castillos de arena
civilizatorios,
de humanos
que no comprenden
que en este planeta
juegan de visitantes.
 
Preferíamos
hacernos cargo
de centrales nucleares
con sus núcleos morales
carcomidos
por el ahorro
de magnates
vestidos de mendigos,
y del peligro de fusión nuclear
de las miserias presentes
con las que vendrán.
 
De las resistencias
inevitables
que nos obligan
explorar
con la inhumanidad
de los extremos.
 
Preferíamos pensar
la guerra civil,
soñar los Zengakuren,
oler la ofensiva,
escoger la música del
Instante
mágico,
aún lejano
pero tan cierto,
de la redención
de los vencidos.
 
De la resurrección
de los revolucionarios
del pasado.
 
Lo que no queríamos
era sentir
que el antídoto
que esparcías
con paciencia,
acabaría.
 
Que la dulzura infinita
con la que generabas
odio contra el odio,
se resecara.
 
Que el tenaz resentimiento
y tu convicción
endémica
y viajera,
nos dejaría solos.
 
Solo nos consuela
saber
que vos estarías
de pie.
Como en Zanon.
Como en Las Heras,
atando y desatando
en las mismísimas
barbas de Neptuno.
Como en Bariloche,
respirando calmo
ante las policías bravas,
asesinas de vidas pibas,
y tan idolatradas
por miedosos
con trajes
progresistas.
 
O donde fuera que
la miniatura capitalista
requiriese
de saboteadores,
de constructores
de porvenir.
 
Estarías acá,
por eso seguimos.
 
Igual,
preferíamos
no llorarte.
—-

Militantes revolucionarios que jercen el derecho (un humilde homenaje a Polo Denaday)(de Facundo Aguirre)

Hugo Blanco cuenta que en una asamblea de los campesinos de La Convención, un dirigente stalinista que pretendía desviar el movimiento de ocupación de tierras mediante excusas legales y llamando a confiar en los abogados fue violentamente interrumpido por un campesino armado de su mauser, quien dijo

-nuestro abogado es el fusil.

Una gran definición. La defensa de los explotados, e incluso la obtención de sus conquistas legales, se arrancan por la fuerza (de ahí esa sentencia de Marx de que entre dos derechos iguales decide la fuerza).

Ciertamente para la gran mayoría de los explotados -e incluso me parece de buena parte de la burguesía- el oficio de abogado esta ligado a la idea de parasitismo. Cuervo y carancho son entre otros calificativos formas de llamar a los abogados en distintos estratos sociales. Recuerdo una película -aunque no su nombre, perdón- de Dani de Vito, donde él es un capitalista que increpa a sus abogados con enojo diciéndoles que el comunismo no murió y que lo mejor de ello es que los comunistas están agazapados a las sombras para degollar en primer lugar a los abogados. O aquel viejo chiste que dice que la diferencia entre las prostitutas y los abogados, es que hay cosas que las prostitutas no harían por dinero.

En la Argentina la casta de abogados de la familia judicial es francamente decadente. Basta ver a los abogados faranduleros tipo Stinfale (a quien una vez oí decir en un programa de Lanata, con honestidad brutal que el ejercicio del derecho poco tenia que ver con la justicia y mucho con hacer plata), Burlando y tantos otros. Ni que hablar de los abogados políticos que llenan las filas de los partidos históricos de la Argentina (un breve repaso de todos los presidentes civiles da una abrumadora mayoría de abogados). Recuerdo que no hace mucho, en una audiencia de juicio laboral, junto al compañero Luis Bonomi -un militante revolucionario que ejerce el derecho- presencie una patética charla entre abogados donde para darse aire de sapiencia reivindicaban el conocimiento profundo en el derecho de quien fuera ministro del interior de Ongania, integrista católico y miembro del Opus Dei.

Evidentemente la profesión de abogado no se encuentra entre los oficios nobles y si entre la manera fácil de hacer plata, trepar socialmente y tener un titulo que hable de la “nobleza” pequeñoburguesa del poseedor (en esto seamos justo, quizás salvo los científicos que se comprometen en su objeto de estudio, todos los títulos universitarios dan una especie de respetabilidad social similar a la de los antiguos miembros de la aristocracia que lograban esa posición por el apellido, de allí la compulsión pequeñoburguesa por estudiar en las universidades y obtener un titulo a cualquier costo. Mi viejo que era un peronista de origen oligarcon hubiera dicho a falta de sangre azul, bueno es un titulo).

Para ser sincero yo debo mi militancia trotskista a un abogado peronista facho, hoy prófugo de la justicia, que se llama Gustavo Demarchi y a otro jauretcheano que se llamaba Raffo -no recuerdo su nombre- compañeros de militancia de mi vieja en la llamada renovación peronista de los ochenta, que cuando fui expulsado de la escuela a los 15 por expresar ideas comunistas me instaron a que me dejara de joder e iniciara mi militancia (supongo que se referían a no molestar a los docentes y que volviera al peronismo donde milite a los trece años) y me convencieron, pero para su disgusto, y el de mi vieja, empecé a militar en el MAS en el año 85.

Como verán no me gustan los abogados y comparto el rechazo popular por ellos. Pero aprendí que otra cosa son los militantes revolucionarios que ejercen el derecho. Una minoría de hombres y mujeres de la estirpe de Alfredo Curuchet que ponen su profesión al servicio de la autodefensa legal de los trabajadores, no porque piensen que la clave del conflicto sea la estrategia judicial, sino porque consideran que el aspecto estrictamente legal, la conquista de posiciones, fallos y leyes, son la cristalización de lo conquistado por los trabajadores en su lucha. Camaradas que renuncian a la respetabilidad burguesa, a la pompa, la ornamenta y el privilegio de pertenecer, y se suman al terreno pantanoso de la lucha de clases. Que abandonan el contacto con el ambiente perfumado de fragancias exóticas y la ropa Versace, para codearse con el sudor y la grafa de las camisas proletarias. Su honor es ser parte de la lucha, su objetivo derrotar las trampas judiciales que el estado burgués y los capitalistas tienden sobre las organizaciones combativas y las luchas de los trabajadores, castigar a los responsables de los crímenes contra la clase obrera. Polo Denaday, como los y las camaradas del CEPRODH, son de esta estirpe de militantes revolucionarios que ejercen el derecho. Y como tales hacen su aporte gigantesco en la lucha de clases. Pero, a diferencia de Curuchet , quien consideraba que en lugar de un partido que dirigiera la lucha de clases había que hacer una guerrilla que enfrentara al ejercito burgués, ellos son parte de la rica tradición marxista que lucha por la autoemancipación de la clase obrera mediante de la construcción de un partido revolucionario.

Conocí poco y superficialmente a Polo. No puedo dar mi impresión humana salvo que era un buen tipo -como todos los socialistas revolucionarios- y por lo tanto mi perplejidad no esta guiada por el dolor del afecto que da el conocimiento intimo sino por la sensación de una perdida irreparable. Los revolucionarios marxistas proletarios somos pocos y los abogados revolucionarios son menos aún. Cada caído, por la causa que sea, es una perdida enorme. Carlos Fuentealba asesinado por la policía. Mariano Ferreyra asesinado por los matones de la burocracia. Polo murió trágicamente en una ruta mendocina (muerte estúpida esta uno tentado de decir, maldita muerte).

Ha muerto un revolucionario, que viva la revolución.

—-

Qué ironía, Polo

(de Daniel Satur)

  

Qué ironía, Polo
Irte así

 

Es como si ser ateos, dialécticos, materialistas
No alcanzara para explicar la dureza del ahora
Hoy nos la pasamos preguntándonos por qué
Cuál es la causa oculta que justifica tu ausencia
Qué extraña mano enemiga movió los hilos de tu historia

 

Tener que hablarte ahora, Polo
No es contradictorio con tantos años de marxismo
Es que estamos obligados a decirte
Que no te vas, que te tenemos para siempre

 

Somos muchos los que no te conocimos
No charlamos, no comimos, casi nunca nos cruzamos
Sin embargo, cuando nos dieron esa maldita noticia
Un frío canalla nos dio de lleno en medio de la jeta
 
Qué ironía, Polo
Haberte quedado en la ruta, rodeado de viñedos
Dándote de lleno contra el símbolo mismo de la explotación capitalista
 
Y haberte ido así, cuando estábamos apenas empezando la batalla
 
Hoy hay palabras que quieren negarse a salir
Si lo sabrás vos, que con ellas batallaste en tantos tribunales
Dando vuelta el argumento de los cuervos patronales
Luchando cada punto, cada coma, cada artículo del Código
Contra Señorías empecinadas en hacernos pagar
 
Y les ganabas, Polo, les ganabas
Y un laburante más se sumaba a las conquistas
 
Las ratas sabían que en el sur había un abogado del diablo
Y el diablo se hacía huelga, se hacía piquete
Y el diablo echaba a patadas al patrón, y manejaba la fábrica
Y el diablo señalaba al genocida y exigía la perpetua
Y el diablo se vestía del rojo más rojo para enfrentar al represor
 
Qué ironía, Polo
Irte así
Sin habernos conocido pero sabiendo quiénes somos
Nos dejás la certeza de que por cada camarada que se va
Debemos emprender la lucha por ganar a otro diez
 
La bronca por tu muerte debe ser combustible
Ese que necesitamos para redoblar la apuesta
No habrá mejor homenaje que podamos hacerte
Que luchar hasta el final, hasta la última gota
 
Y esta tristeza deberá entender que así como te fuiste
Un día, absurdamente
Otro día vendrá en que nos toque matar al opresor
Que entienda esta tristeza que si algo bueno hiciste
Fue demostrar que se puede ganar luchando a brazo partido
 
Que si una lágrima brota, sea la que impulsa mi enojo con la vida
Porque siendo ella tan maravillosa
Se las rebusca para maltratarnos
 
Volvemos a lucha, Polo
Te llevamos con nosotros
Tal vez sea la hora en que, viendo tu ejemplo,
Tomemos dimensión de lo que es no perder tiempo
Y seamos cada vez más
Y te recordemos, con la izquierda levantada y la Internacional
 
Nos quedan tus luchas, tus noches desveladas
Tu calidez, tu calidad y tu espíritu combatiente
 
La palabra sentida en lo más hondo de los que te tuvieron cerca
Atestigua que el homenaje es merecido y es poco
 
Qué ironía, Polo
Irte así
A esta hora de pensarte todavía inciertamente
Sólo es posible una promesa
 
Pasaste por la vida dando ejemplos de sobra
Luchaste hasta lo último junto a la clase obrera
Y demostraste que es posible apasionarse hasta dejarlo todo

 

Tu ejemplo nos obliga a prometerte
Que en cada nueva conquista
 Enarbolaremos tu nombre
Que en nuestra lucha cotidiana
Tu recuerdo será bandera
 
Hasta entonces, Polo
Hasta la próxima pelea

 

16 de marzo de 2011

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De la Agrupación Lalacnaqom:

  JUEVES 17 DE MARZO DE 2011

Adiós compañero.

Su muerte no fue absurda, no fue trágica, fue muerte.
Pero en ella queda una vida. 32 años
donde la mitad se agotó bajo un interés sustancialmente superior
al de la reproducción personal.
Entonces no tenía 32 años, tenía 200, tenía 1, tenía 1000. 
Murió, no fue a ningún lado, murió.
 Y su cuerpo quedará un tiempo, ahogado bajo la tierra. 
Sus ideas, quedarán siempre:
se ajustarán como mochila en la espalda de todos los revolucionarios. 
Y polo estará, ayer, mañana, siempre.
No como abogado, Polo no fue abogado, fue revolucionario.
Él ya vivió en el futuro. 
Nunca más lo veremos, pero allí nos encontraremos,
por lo menos como mochilas sobre hombros de una 
nueva juventud.
 
Lalacnaqom

  


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