Cristina al gobierno, Lilita al poder (Cristinismo, la etapa cívica del kirchnerismo)

La Carrió está a full, hace declaraciones picantes diariamente. Los medios le dan mucha bola, está alta en las encuestas, cómodamente arriba, y para eso, toma como espantajo a los horribles gordos sindicales. Pegue, y pegue, y pegue Elisa pegue. Miren si no: dijo que “hay algunos que creen que puede ser mejor otro modelo y creen que tienen tanto poder como para torcer voluntades”. ¡Vamos Lilita, sacuda a esas mafias sindicales!

Siguió: “Creo que todos los sectores sindicalmente organizados tienen que tener prácticas diferentes. No pueden tener de rehenes a consumidores y usuarios de la República Argentina”. Síííí. Con esas afirmaciones, tapa de Clarín seguro mañana.

Pero Lilita se tomó a pecho su lucha contra las corporaciones sindicales, no por nada la tiene a su lado al “Pibe” Bullrich. Miren sino: “Sindicato deviene de solidaridad. No es sólo alguien que pide para si mismo, sino que mira el conjunto de la sociedad. Cuando se toman decisiones que afectan a la sociedad, dejan de ser sindicatos y pasan a ser corporaciones”. Tomá mate. Lilita está a full.

Ah, ¿no es Carrió? ¿Cómo que esas frases son de Cris? ¿No era amiga de los sindicatos? Upssssss.

No, no se entusiasme lector antisindical. Usted que hinchaba por la Bullrich cuando el Hugo Moyano toreaba con ella en la TV. Estos dichos son de la presidenta Cristina, que en su etapa, por decirlo así, cívica, ha cambiado de enemigos. He aquí la transición: antes peleaba (solo oralmente, y obligada) contra las corporaciones Clarín y Campo; luego hizo un acto de las juventudes K donde colgaba un cartel que decía “Contra las corporaciones”, pero sin poner apellido, sin decir cuáles. Ahora directamente dedica discurso tras discurso para atacar la acción directa, los piquetes de la CGT en San Lorenzo, las medidas de lucha de las organizaciones sindicales en época de paritarias, y ni un minuto para criticar lo que sea de las corporaciones empresariales que gozan de privilegio oral en la etapa cívica de Cris. Preguntenle sino a los directivos de Honda. ¿Sabrán los japoneses que contra Onganía y las automotrices se levantaron los obreros de Córdoba hace exactamente 42 años y dos días? ¿Lo sabrá Lilita Kirchner, que hace actos con los dueños de las automotrices de la provincia mediterránea?

Periodistas y operadores como Horacito Vervistky y Artemio (que es tan incondicional que hasta apoyó la candidatura piff de Aimé Boudou y lanzó el epopéyico esfuerzo de des-neoliberalizarlo), apoyados en esta campaña antisindical de C5Ntina, perdón Cristina, llegaron a denunciar (lea bien, estimado lector) que en Argentina existe una Aristocracia Obrera que objetivamente se ubica como no solidaria frente a los más desprotegidos, los pobres. No es el estado, que paga miles de millones a los Strauss Kahn, ni el gobierno que financia a empresas como GM. No: son los obreros que ganan la fortuna de $4000. Ji, ji.

Los dirigentes sindicales, grandes gorilas que usurpan lugares de lucha, (y que son vistos por los blogueros K y P como los que “garantizan” que no se mueva a derecha esa relación de fuerzas social que tiene el movimiento obrero), prefieren pensar: “la canción no habla de mí”, pero los acordes demuestran con elocuencia que Cristina más que (o además de) cansancio físico, tiene una clara orientación y carácter pro empresarial. Actos con Ezquenazi, sí, claro. Saludos a la UIA, sin dudas. Y luego denunciamos a los tomadores de rehenes, a las “corporaciones” sindicales. Naturalmente no denuncia a corporaciones como la Iglesia, que tan fácilmente convencieron a Elisa Fernández de Kirchner que ni siquiera se ose tratar el tema del aborto.

De esas corpos no se habla. Bah, sí, hablan los idiotas inútiles de 678, que hasta la Sarlo les gana la discusión. ¡Te gana el debate una intelectual que asesoró a Fernández Meijide, jubilate Russo! (O al menos leé el libro de la persona que va a debatir, en vez de hacer pucheros de que no tenés espacio en tu programa de 8 obsecuentes). Lo de Barone, es lo más gracioso que vi, a la altura de Monty Phyton o de Buster Keaton. Se defiende en su blog en una previsible nota que se llama Conmigo, diciendo que él se fue de La Nación en el 2008 porque la postura del diario de la oligarquía con olor a bosta ante el conflicto agrario, le planteó una contradicción con la línea editorial. Orlando, plis, ¡¿ese diario lo fundó Bartolomé Mitre, y vos tuviste que esperar hasta el 2008 para sentir una contradicción con la línea editorial?! ¿El apoyo a la dictadura de Videla no había sido una ayudita para que entres en “contradicción” con esa línea? ¿Y el sostén a todas las dictaduras previas? Aparte, Betty Sarlo, que tiene sus manchitas y por lo tanto no quiere aguijonear mucho, se cuidó de no decirle a Orly que trabajó en Clarín en la dictadura. ¡Pero seguro que Orlando vio en el 2008 que Clarín era medio facho! Y bueno, cada cual hace su experiencia con su propio “timing”, en este caso con …35 años. Con vos no, Barone, no voy ni a pasear al parque que está en frente de ATC, perdón, Canal 7. Héroes intelectuales así se los dejo a los muchachos y muchachos de La Cámpora, que tienen expectativas castradas.

Vuelvo: los dirigentes sindicales se hacen los zonzos con los ataques de Cris, pero por una cuestión clara. Porque a diferencia de Clarín, que ataca a la burocracia (difundiendo sus causas judiciales, etc.) como forma de atacar y debilitar a los sindicatos, Cristina tiene una posición más pérfida que el Gran Diario (¡horror, Octavio apoya a la Corpo!), porque sostiene incondicionalmente a la burocracia de mafiosos, asesinos de militantes, adulteradores de medicamentos, transeros con las patronales, mientras ataca a la izquierda sindical, y en general al peso de los sindicatos. Burocracia sí, sindicatos no tanto. La combinación de atacar la “acción directa”, la corporación sindical, al mismo tiempo que levanta como vice en la CABA al ministro que está probado que habla como compinche con el asesino Pedraza, es la posición más gorila que se puede imaginar. Y es la del gobierno.

Este post no hice solamente porque diversos quehaceres han hecho que abandonemos relativamente a nuestros blogs. Lo hago también porque creo que a veces la izquierda clasista tiene que pegar más directamente en en la línea de flotación del gobierno de Cristina, sin hacer concesiones erroneas: hoy criticamos más por sus aliados, porque dice que va a hacer progresismo con el menemista Scioli, porque transa las listas con Lole, Menem, Saadi; porque apoya a “roquistas” sojeros como Insfrán; porque está con la burocracia sindical, porque acobija a Rico; porque asesinó más gente que el cabezón Duhalde, etc. Todas estas cuestiones, que son capitales y que atacamos en los posts, son justas. Pero lo que es injusto: no nos oponemos a la política oficial por los aliados que tiene, sino por lo que es ella misma. Cristina tiene esos aliados porque es (aun más que NK, lo que es un decir) fanáticamente pro empresarial, ferviente sostenedora de salarios de hambre, convencida militante antisindical, sólida opositora al derecho al aborto. Esto es el Cristinismo, la etapa cívica, tibia, carrioística del kirchnerismo. Y si la crisis pega, agarrate catalina: será (su segundo mandato) el gobierno que enfrente no solamente una vanguardia obrera y estudiantil, sino sectores amplios de trabajadores y jóvenes, que no quieren salarios de $2500, ni morir en clínicas de aborto clandestino, por poner dos ejemplos.

Opositores encabezados por turbios empresarios colombianos, progres que fueron informantes de la Ley Banelco, centroizquierdistas que le imprimen el discurso en las oficinas de la Mesa de Enlace, radicales que viven del cuerpo de Alfonsín y de acuerdos con Duhalde y de Narváez, socialistas sojeros, solo aportan confusión y mugre a las luchas planteadas.

La campaña del Frente de Izquierda, y los candidatos y el perfil que aporta el PTS, enfrentan consecuentemente a los grande empresarios, a la derecha, pero también al gobierno que cobija a esta runfla, el kirchnerismo. Por eso aportamos a referentes como Claudio Dellecarbonara de subte, que enfrenta a la patota de la UTA y al Ministro amiguito de matones; dirigentes e intelectuales como Christian Castillo, que son parte de las luchas populares mientras denuncian la postración de lso Carta Abierta (ojos cerrador); Myriam Bregman, que como abogada contra genocidas sostiene, al igual que lo hace Victoria Moyano, nieta recuperada, que se juzgue a todos los responsables de la dictadura, y no a un puñado como quieren los K; delegados antoburocráticos probados como Hernán Puddu del SMATA Córdoba, echado por la empresa que auspicia el Fútblo para Todos; Franco Villalba, combativo jabonero de La Matanza; dirigentes juveniles como Laura Vilches, Juan Oribe, Patricio del Corro, Jesica Calcagno, o quien esto escribe, que somos algunos de los más de 4000 procesados que hay bajo los K, sin que ni siquiera se hable de una amnistía.

Esta campaña, que hoy expresan las listas de Neuquén los combativos ceramistas neuquinos como Alejandro López  y Raúl Godoy, junto a las referentes luchadoras de los docentes, es la única que merece ser militada. Por estas causas y por estos candidatos, el Frente de Izquierda merece dar una lucha militante y de combate.

 

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2 Respuestas a “Cristina al gobierno, Lilita al poder (Cristinismo, la etapa cívica del kirchnerismo)

  1. Algunas dudas:
    – En cuanto al frente, las similitudes con el PO, me quedan claras lo que no, son las diferencias.
    – – Dadas las condiciones materiales actuales ¿Puede el FIT lograr cambios realmente estructurales?

    – Si el marco de acción dentro de las instituciones es muy reducido, ya que estas son superestructura ¿que papel le cabe al frente en esta ámbito?

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