10 días para derrotar la proscripción kirchnerista: el que calla es cómplice

En este post, no vamos a hablar de las mentadas contradicciones kirchneristas, que cada vez se miden con el vomitivo conteo de víctimas: patotas ferroviarias, un muerto; represión a los Qom, dos; ataque conjunto con Macri al Indoamericano, 3 caídos. Jujuy… Queremos hablar de que Argentina está por convertirse en el primer país del mundo que impone condiciones, un piso, 400 mil votos, para que una lista pueda presentarse en las elecciones generales de Octubre.
Déjenme empezar con una anécdota. Hace unos días la jefatura de ANSES, comandada por una persona con firmes principios populares como Diegui Bossio, nos descontó (como hace Mauricio) a los trabajadores una suma de alrededor de $1000 por participar de medidas de fuerza. Los cerebros empapados de pueblo que conducen la ANSES citan un masticado fallo de la Corte Suprema de Justicia de 1963 (Minetti vs Sindicato Molinero) donde esta empresa negrera logró que se descuenten no solamente los días de paro, sino también aquellas jornadas en la que los obreros estando de cuerpo presente no trabajaron. Una prohibición lisa y llana de las asambleas.
¿A dónde cuerno va este bloguero, se preguntará el lector? A lo siguiente: cuando hacíamos asamblea en Rosario, me detuve en la ironía de que el kichnerismo apele a un fallo de 1963. Pensaba en voz alta que en la supuesta puja interna de relatos de la que se jacta el kirchnerismo, pareciera que va ganando el relato malo por goleada. ¿Cómo se puede citar, por poner por caso, un fallo de la CSJ de 1963, que hasta patronales con fina muñeca antiobrera se cuidan de utilizar, de una época en la que los bombardeos Libertadores habían allanado el camino de la infantería democrática illiaista? Pero más aún, para encarar con ahínco su etapa institucionalista-cristinista, el kirchnerismo previsional, es decir la pléyade de yuppies boudousistas, ni se detiene en el hecho de que el peronismo estaba proscripto en esta época.
Aquí el puente: estamos a días de que un gobierno peronista, que dice recuperar las tradiciones combativas del movimiento obrero argentino (o al menos del peronista), por primera vez bajo un régimen constitucional se dispone a aplicar un inédito dispositivo (imponer un piso en elecciones internas) que puede dejar afuera a la izquierda política argentina. Aunque para algunos cerebros pragmáticos y cínicos se trate de una medida racional para depurar un sistema electoral atomizado, esta medida es una flagrante violación de una Constitución Nacional que si bien no la defendemos como tal, sí cuidamos de no retroceder de sus ya limitados derechos. Uno de ellos, el de que cualquier ciudadano tiene derecho a ser elegido o a poder elegir en las elecciones, está a punto de ser violado porque la lista de la izquierda está amenazada de no contar con sus boletas apiladas en los cuartos oscuros en las elecciones de Octubre, si no pasa el 1,5% de los votos, artículo basado en NINGUNA otra tradición o Constitución del mundo. ¿Cómo? Sí, querido lector: ningún otro sistema electoral en el que operan las elecciones internas (esto incluye al de la democracia roji-blaca de los compañeros artiguistas) impone un piso a los partidos. ¿El kirchnerismo lo hizo? El Frente de Izquierda quiere proponerse para las elecciones de Octubre, miles de personas están dispuestas a votarlo, pero por capricho de un gobierno, hace falta que casi medio millón de argentinos lo voten en unas elecciones en la que única finalidad es ordenar las listas en distintas fracciones internas.
Aunque no querramos, le tenemos que dar la derecha al cumpa Hermes de Rafaela/Santa FE ;-): Don Binner será sojero, estará con la Rural, el sistema electoral provincial no garantiza ni un segundo de publicidad gratuita (lo que garantiza la hegemonía publicitaria de los PJ, PS y Del Sel), se están jugando a robar la banca al periodista Carlos del Frade de Proyecto Sur, pero en las internas santafesinas todos los partidos pasan a las generales, todos pasan a la final. El kirchnerismo está por consagrar un sistema de internas abiertas que ni la derecha republicana, ni los kioskitos provinciales y otras figuras tan denostadas por los blogueros K y P, impusieron en sus provincias.
Vamos ahora a los efectos prácticos: las internas abiertas y su piso de 1,5%, con toda su pompa leguleya y de neutralidad, en lo concreto solamente tendría el efecto de dejar afuera al frente que hicimos los partidos de tradición trotskista. Dejamos afuera de este post (porque no interesa a los efectos de la denuncia central que hacemos) si la izquierda debería poder llegar al 1,5%. Dejen que cada fuerza lidie con sus fortalezas o debilidades reales o aparentes. Lo cierto es que la lista que es apoyada por los dirigentes de la oposición en la Alimentación, los que luchan contra burócratas menemistas metalmecánicos y metalúrgicos, los que aguantan a las patotas de la UTA en el Subte, los que logran ser reincorporados luego de ser echados por empresas antisindicales como las que cita el fallo de ANSES, los estudiantes y dirigentes procesados por participar de medidas como la de Jujuy, esa lista está amenazada de no poder presentarse. Un frente que logró entusiasmar e incluso organizar a intelectuales artistas y docentes como Eduardo Grüner, Pompeyo Audivert, Mabel Belucci, Hernán Camarero, Carlos Mangone, Jorge Panesi, Pablo Bonavena, José Villarruel, José Vazeilles, etc., (aparte de los varios docentes e intelectuales que tiene el PTS, y otras fuerzas del Frente) tiene sobre sí la espada de Damocles de no poder ser una opción, como ni bajo el menemismo, ni bajo las condiciones electorales impuestas en la post dictadura, sucedió.
El PTS y las fuerzas que componemos el Frente de Izquierda hemos encarado con pasión militante cada una de las (por momentos insoportables) trabas políticas y técnicas que nos impusieron. Juntamos provincia por provincia las hasta 6000 afiliaciones (inéditamente, con exigencia de foto de DNI) para conseguir la personería jurídica, volcando la militancia de miles de trabajadores y estudiantes, que mientras tanto enfrentaron despidos, enormes luchas de fábrica como en Kraft, conflictos salariales como en ANSES; aprovechamos con una logística precaria pero con enorme fervor militante los espacios gratuitos para que la izquierda aparezca en cada TV y en cada radio planteando esto: que quieren callar a los que criticamos al gobierno por izquierda. Esta campaña, en el verdadero sentido bélico del término, que logró la conquista de una banca en Neuquén, ha sido hasta hoy la acción de una verdadera izquierda militante que enfrenta los límites de un estado, ayudado por el régimen kirchnerista. Aún así (o quizá por ello) el régimen político se propone dejarnos afuera, justo a los que volcamos una enorme fuerza militante en esta campaña: y no nos referimos a empresas que pegan enormes afiches, sino a muchos compañeros convencidos, convenciendo.
Llamamos a que en las internas de agosto voten a la fórmulo Altamira-Castillo y a las listas de diputados del FIT, no solamente los simpatizantes de la izquierda, a los luchadores antiburocráticos, a los estudiantes combativos: pedimos que nos apoyen para derrotar el fraude proscriptivo a todos los que tengan la vocación democrática de impedir que silencien a la lista de la izquierda en Octubre. Este llamado incluye, claro, a los blogueros K y a sus lectores. Pasala.
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Una respuesta a “10 días para derrotar la proscripción kirchnerista: el que calla es cómplice

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