Londres en llamas

Parece que pasaron diez años de aquella imagen que nos llegaba de la noble, millonaria y aristócrata Londres, llena de la opulencia de la monarquía: los vestidos de gala, los carruajes de oro, las bandejas de plata, los manjares y la orquesta, y el marketing mundial que recitaba, farandulero, un pueblo reconciliado con la decrépita monarquía. Quizá no hayan sido pocos los que en ese momento vieron debajo del velo de la novia la imagen de alguno de lo zombies que presagiaba London Calling. Ya sabe Irlanda de estos muertos que caminan.
Hoy Londres está en llamas. No es la imagen de las calles precisas y aritméticas bajo la llovizna eterna del viejo imperio. Hoy llueve fuego. No es la imagen del orden que aún bajo el flagelo de atentados terroristas mostraba el semblante de una firme y fría Scotland Yard, dominando las calles a pesar de la tragedia.
La ira de una juventud sin futuro, pero sobre todo sin presente, se desata, combativa y anárquica por las calles. El noble prime minister debe interrumpir sus vacaciones en la tierra de Berlusconi, su par derechista no es el único con problemas en el patio de casa.
Horror, horror. La policía ha sido desbordada por negros, árabes, latinos e ingleses, ingleses pobres que son hermanos de todos en la miseria multicultural del viejo continente. Solo la fuerza de miles y millones puede meter la cuña de la crisis, desbordar, paralizar y eventualmente derrotar, a una de las fuerzas de represión estatales más firmes y serias que ha alumbrado la historia del Estado capitalista. Esperamos que así sea, pero ya hoy es una batalla que está sellándose con fuego en la retina de millones que los miramos desde todo el planeta y sentimos ganas de que la tele fuera una ventana a Londres y al futuro.
Después de tantos años de paz, después de tantos años de “tregua permanente” entre señores de los sindicatos, señores de las empresas, señores del Estado; después de tantas minas cerradas, de tantos pueblos aplastados por los grandes piratas del capitalismo inglés, después de tantas Malvinas, después de tanta Tacher, tanto Irak, después de tanto, pero tanto, capitalismo; la rebeldía se desata abrupta y desperdigada como un gran vómito social contra la tijera del parlamento y los ministros. Solamente los miopes o los asustadizos ven en esto caos y delincuencia y gritan ayuda a los verdugos. Nosotros sabemos y deseamos, que en la tierra donde Marx escribió El Capital, en la ciudad donde Lenin y Trotsky estrecharon por primera vez sus manos,  la juventud explotada y los trabajadores podrán encontrar caminos para organizar la ira y convertirse en una potencia capas de conmover los cimientos de toda la hipócrita Europa, y del mundo capitalista. Por eso luchamos.
Anuncios

2 Respuestas a “Londres en llamas

  1. Pingback: Días de furia (en lucha contra el capitalismo) « El Diablo se llama Trotsky·

Los comentarios están cerrados.