Binner y el FAP, una nueva trampa de centroizquierda

El crecimiento electoral de la candidatura de Hermes Binner luego de las internas del 14 de agosto, junto al retroceso de Alfonsín, Duhalde y Carrió, lo posicionó como la principal figura de la oposición al kirchnerismo, desde la centroizquierda republicana.

Binner se postula para presidente en el marco de que la crisis mundial se profundiza y ya se avizoran sus primeras repercusiones en la Argentina, como el anuncio de suspensiones en algunas grandes fábricas como la acería Acindar del sur de Santa Fe. Frente a la crisis, Binner ya mostró que actuará igual que sus “pares” europeos, los falsos socialistas Zapatero y Papandreu, este último nada menos que el presidente de la “Internacional Socialista” (junto a otros famosos social-liberales como Alan García que oficia de presidente honorario), ante la cual hace poco “justificó” su funesta política de descargar la crisis sobre los trabajadores y el pueblo pobre.

El FAP de Binner, De Gennaro y Donda es una nueva trampa de centroizquierda, como lo demuestra la experiencia concreta de los gobiernos en Rosario y Santa Fe, y su actuación en cada crisis económica y social que atravesó nuestro país en las últimas décadas.

Cambiar para que nada cambie…

En los últimos días circuló una solicitada firmada por un sector de intelectuales que le brindan su apoyo, planteando que  “Su candidatura ha encendido la esperanza de un gobierno democrático y progresista, honesto y respetuoso del pluralismo político. Como intendente de Rosario, primero, y como gobernador deSanta Fe, después, Binner ha demostrado sensibilidad frente a la injusticia, manos limpias ante el flagelo de la corrupción y disposición al diálogo con todas las fuerzas nacionales, sin renunciar a sus convicciones.” Acá hay tres cuestiones claves para polemizar:

Binner presenta su campaña sosteniendo que busca “volver a reunir ética y política…”, y centra su discurso en la lucha contra la corrupción, por la eficiencia y “transparencia” del estado, proponiendo un cambio en las “formas” de la política.

Sobre este punto es necesaria una aclaración. Más allá de que comparados con los grandes escándalos de corrupción protagonizados por el PJ santafesino (o el actual caso Schoklender), parecieran ser denuncias “menores”, Binner no escapa  a las mismas.

En los tribunales penales santafesinos y en las cámaras legislativas existen varias denuncias al gobierno municipal y provincial por adjudicaciones sin
licitaciones
previas, falta de control de obras privadas, y nombramiento de
familiares de funcionarios
en cargos públicos. Este es el mecanismo básico de funcionamiento de las administraciones públicas de cualquier gobierno capitalista.

Es que el fraude y la corrupción tienen su origen más profundo en el hecho de que unos pocos se enriquecen a costa de las mayorías, y que el estado no es un espacio “neutral” sino la “junta de negocios” de los capitalistas, que actúan sobre el mismo para favorecerse unos contra otros cuanto pueden (mediante “cometas”, “regalos” o “favores” de todo tipo).

En segundo lugar, son muy cuestionables los supuestos valores “democráticos y progresistas” que expresaría la candidatura de Binner cuando en la provincia de Santa Fe gobierna en una alianza (Frente Progresista Cívico y Social) con partidos como la UCR y el PDP, un partido que ocupó la intendencia de Rosario en 1981 puesto por la dictadura militar (Natale). En el año 2009 el cuarto candidato a diputado por la lista de Binner fue Carlos Favario (candidatura que fue impugnadapor el PTS), quien fuera alto funcionario de la intendencia de rosario bajo la dictadura y que hoy es diputado nacional gracias a Binner.

Finalmente, en tercer lugar,  la cuestión de la “ética” encubre otra cosa. Que esta centroizquierda binnerista buscadisputar un espacio “progresista” con el gobierno kirchnerista sin cuestionar en lo más mínimo las políticas de dependencia económica de la nación, de precarización laboral y bajos salarios para la mayoría del pueblo trabajador que se han sostenido en los últimos años.

La experiencia concreta de más de 20 años de gobierno en Rosario, y 4 en la gobernación de Santa Fe, demuestran que nada ha cambiado allí sustancialmente para los trabajadores y el pueblo pobre.

Podríamos enumerar un sinfín de datos que confirman esto, desde los índices de desocupación y de pobreza, el déficit habitacional en una provincia donde abundan los grandes latifundios, o la precariedad del trabajo y el “triste record” santafesino en muertes obreras por desidia patronal y del estado…

Con sólo recorrer estas cifras se puede comprobar que  no existen mayores diferencias en las condiciones de vida, para el pueblo trabajador, que las que se padecen en otras ciudades y provincias más allá de que estén gobernadas por el PJ o el macrismo.

Se pueden enumerar, también, las altísimas ganancias de los grupos empresarios asentados en la provincia de santa fe, que disfrutan de exenciones impositivas y otro tipo de favores estatales, siendo el polo oleaginoso uno de los más importantes del mundo, con las grandes cerealeras y aceiteras que se llevan miles de millones de dólares de sus puertosprivados  a la orilla del Paraná.

Binner frente a las crisis

A continuación nos centraremos en tres momentos de grandes crisis en la historia reciente argentina, que muestran como en cada uno de ellos Binner actuó como garante de los negocios y el orden para los grandes capitalistas.

 La crisis del 2001.

En los años ‘90 el partido socialista santafesino realizó una experiencia de gobierno en una de lasciudades más importantes del país, y luego en la provincia. Fue parte, de este modo, de las experiencias de partidos socialistas que en otras partes del mundo, como España o Chile, se convirtieron en administradores de los planes neoliberales, a veces combinados con moderadas políticas de asistencia social.

Al finalizar los ‘90 Binner fue parte de la Alianza junto a sus socios de la UCR y como intendente de Rosario brindó su apoyo al gobierno de De la Rua.

Binner fue doblemente responsable de la crisis del 2001 en Rosario, por integrar el gobierno de la Alianza, y por su propia responsabilidad en el gobierno de la ciudad, tristemente conocida en aquellos años como la “capital de la desocupación”, llegando al 18,5% el porcentaje de desocupados en el 2001.

Sus defensores aducen que nada se podía cambiar desde el gobierno municipal, porque las políticas estaban dictadas por los gobiernos nacionales y provinciales. Pero eso es falso. El gobierno municipal tiene en sus manos la posibilidad de regular impuestos a las grandes fortunas, de imponer la estatización de empresas en crisis para evitar los cierres, o reestatizar empresas privatizadas de servicios, generar obras públicas suspendiendo el pago de deuda con buitres financieros, etc, etc, por mencionar sólo algunas medidas que nunca tomó Binner, en medio de las mayores crisis de desocupación y “desindustrialización” que atravesó la región.

De esta desesperada situación social surgieron los saqueos en diciembre del 2001, que fueron violentamente reprimidos en los barrios de la ciudad, dejando el saldo de 7 muertos (Graciela Acosta, Rubén Pereyra, Juan Delgado, Yanina García, Ricardo Villalba, Walter Campos y Pocho Lepratti).

Binner responsabilizó después al gobierno de Reutemann por esos asesinatos, pero en aquellos días de diciembre del 2001 él en persona integró el comité de crisis que se formó entre el gobierno nacional, el provincial y el de Rosario, junto a los jefes de las fuerzas policiales y dueños de los supermercados. No hay que olvidar que sorprendentemente, participaron de ese “comité de crisis” integrantes del II cuerpo del ejército.

Frente a la crisis del 2001, la “ética” y los“valores democráticos” de Binner hicieron agua frente a la necesidad de garantizar la defensa de la propiedad y el orden para los capitalistas.

La crisis del campo (2008).

Otra “prueba de fuego” para Binner fue la crisis entre el campo y el gobierno, donde tomó clara posición en defensa de los intereses agrarios. La “patria sojera” impuso su peso económico en Santa Fe, alineando a Binner con Reutemann contra el gobierno nacional.

En el año 2010 el principal producto de exportación de la provincia fueron “harina y pellets de la extracción de soja”, y del total de 14.805,1 millones de dólares de exportaciones de la provincia, 9.901,2 millones correspondieron a manufacturas de origen agropecuario.

Debido a ese peso económico de la “patria sojera” en Santa Fe fue que Binner se mostró como buen defensor de los intereses de la Sociedad Rural y la Mesa de enlace, aún cuando para los “días de fiesta” los integrantes del FAP cuestionen la “sojización” del campo argentino o los problemas medio ambientales que genera.

La provincia de Santa Fe esta plagada de denuncias por intoxicaciones por fumigaciones de glifosato a los campos de soja cerca de localidades habitadas, o la muerte de camioneros que cargan cereales y se intoxican con las pastillas de fumigación.

También son trágicamente frecuentes las muertes de jóvenes obreros en los silos de los puertos del cordón industrial, situaciones que están “naturalizadas” bajo el gobierno de Binner, como “accidentes”, cuando en realidad son producto directo de la falta de respeto por la vida de los trabajadores del capitalismo sojero que anida en santa fe.

La crisis del 2009. Cuando los coletazos de la crisis mundial se hicieron sentir en argentina, en el 2009, la provincia de santa fe fue la más afectada en perdida de empleos. Los casos más resonantes fueron el cierre de la metalúrgica MAHLE, dejando 500 obreros en la calle. Pero a esta se le sumó poco después el cierre de Paraná Metal en Villa Constitución.

Frente a ambos cierres los trabajadores respondieron, ocupando las instalaciones y recibiendo una amplia solidaridad de organizaciones sociales y políticas. El 1 de mayo del 2009 el día del trabajador se convirtió en un gran acto frente a las puertas de la fábrica MAHLE. En villa constitución hubo varias movilizaciones importantes hasta la histórica plaza del villazo, con miles de trabajadores, docentes, y estudiantes acompañando a los obreros de PM, y el corte de autopista durante más de un mes y medio.

El gobierno de Binner “intervino” junto al gobierno nacional de forma directa en ambos conflictos, prometiendo una “salida” para los trabajadores (que sería buscar nuevos inversores) pero negándose en ambos casos a tomar medidas para garantizar los salarios y que no hubiera ningún despido, llegando en caso de ser necesario a la provincialización o nacionalización de las empresas. Los trabajadores dieron largas luchas, pero producto del cansancio y del hambre de sus familias, llevados a interminables reuniones con el ministerio de trabajo donde sólo se buscaba evitar la profundización de las medidas de lucha, finalmente fueron derrotados (con la traición y el abandono abierto de los dirigentes de la CGT y UOM en el caso de MAHLE
y el accionar de los dirigentes de la CTA-UOM Villa que evitaron medidas contundentes para que la lucha triunfe en PM y secundaron las políticas del gobierno nacional y provincial).

El ejemplo del 2009 en Santa Fe habla por si sólo de cómo va a actuar Binner frente a la nueva etapa de la crisis mundial.
Ya lo está anunciando. Ahora propone como “salida” a la crisis, un “dialogo
social” entre el estado, los empresarios y los trabajadores. Con esa “receta”
en el 2009 ya vimos los resultados. Ahora Binner dice que “los empresarios
ganen un poco menos y los trabajadores no pidan aumento salario”.

El FAP de Binner es una nueva trampa de centroizquierda, pero ya vimos que cuando “las papas queman” se alinea en defensa de los capitalistas y contra los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre.

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6 Respuestas a “Binner y el FAP, una nueva trampa de centroizquierda

  1. Declaración conjunta del PRS-La Causa Obrera y la Corriente de Trabajadores (Neuquén y Río Negro):

    Ante la situación actual y las elecciones de octubre

    A pocos días de las elecciones nacionales, tres hechos caracterizan la situación política actual: el triunfo de Cristina F. de Kirchner que ya se da como un hecho irreversible; la crisis económica mundial que ya empezó a manifestar sus primeros efectos en la economía nacional; y el encarcelamiento del “pollo” Sobrero (delegado ferroviario), y los ataques de las “patotas” a los trabajadores y delegados de la Línea 60.
    El contundente triunfo de Cristina FK en las primarias, terminó de encolumnar a todos los sectores patronales tras el gobierno nacional, tanto los industriales “nacionales” representados por la UIA (Unión Industrial Argentina), los monopolios imperialistas, las mineras y los banqueros, como los sectores agropecuarios los que con más entusiasmo venían apoyando a los partidos y frentes de la oposición. Aunque mantienen sus diferencias acerca del “modelo”, porque algunos son más beneficiados con los subsidios y otros se sienten perjudicados con las retenciones, todos han hecho grandes ganancias con el gobierno kirchnerista. Pero la razón de fondo de esta unidad de conveniencia es que el kirchnerismo, en gran parte, les ha devuelto la gobernabilidad perdida en el 2001 y que gracias al contundente apoyo electoral recogido en las primarias por Cristina FK aparece como el único instrumento político que tienen en este momento las patronales para implementar los “ajustes” contra la clase trabajadora y amplios sectores populares que impondrá “inevitablemente” la crisis económica mundial en nuestro país, tal como ocurre en otros países del mundo.
    La crisis económica mundial, que tuvo sus primeras manifestaciones en la crisis general del 2000-2002, se agravó en 2007-2009, luego de una efímera recuperación vuelve ahora con más fuerza y profundidad, y aunque nadie sabe cuánto durará, todos coinciden en que será muy prolongada.
    Ante esta situación las patronales cierran filas alrededor del gobierno. Qué mejor que un gobierno que tiene la confianza y el apoyo popular, para hacerle tragar a los trabajadores la “amarga medicina” de la pérdida del poder adquisitivo del salario frente a la inflación, las suspensiones y despidos como ya hizo en el 2009 con los trabajadores de Mahle (Rosario), Paraná Metal (Villa Constitución) o Massuh (Quilmes), los aumentos de impuestos y tarifas, los recortes en salud y educación, etc., que aplican todos los gobiernos patronales del mundo, tanto los conservadores (del palo de Macri o Duhalde), como los socialdemócratas (del palo de Binner o Alfonsín), o los que se hacen llamar “nacionales y populares” (del palo de Cristina FK).
    Para cualquier gobierno que defiende al régimen capitalista, como el de Cristina, resulta “inevitable”, que para salvar las ganancias de los empresarios, les ajusten el cinturón a los trabajadores.
    Una de las últimas mentiras del gobierno nacional, la de que Argentina estaría “blindada” frente a la crisis, ya empezó a caerse.
    A la baja de los precios de la soja y demás productos agroexportables, se sumó la devaluación del real (moneda brasilera) y la fuerte caída de la economía en Brasil. Estas dos últimas cuestiones afectan, no sólo las exportaciones argentinas a ese país, principalmente de automóviles, sino que también facilitará la importación de productos brasileros, poniendo en jaque algunas ramas industriales como la textil o alimenticia. Inmediatamente, De Mendiguren, presidente de la UIA y aliado del gobierno, planteó “la necesidad de ser racionales en los pedidos de aumentos de salarios para no perder competitividad” (Pagina12, 28-9). La “racionalidad” para estos explotadores significa que los trabajadores aceptemos un techo de aumento salarial para el 2012 por debajo del ya escaso 25% de este año. Esta demanda de la patronal aparece en línea con el ataque público de Cristina a los trabajadores del Subte, burlándose de sus reclamos, y exigiéndoles “responsabilidad”.
    Responsabilidad, que no les pide a las empresas imperialistas que sacan del país más de 20 mil millones de dólares por año que envían a sus casas matrices, ni a las mineras que se llevan el oro, dejando agua envenenada y apenas el 1% de la riqueza que exportan. Tampoco a los patrones “nacionales” que mantienen trabajadores en negro, precarizados y tercerizados.
    Del ataque público en un discurso a los trabajadores del Subte, el gobierno pasó al encarcelamiento del “pollo” Sobrero, presidente del cuerpo de delegados de la seccional Haedo de la Unión Ferroviaria. Este tampoco fue un hecho aislado. Ya hace tres meses que está preso un delegado petrolero de Las Heras (provincia de santa Cruz) por encabezar una huelga por el cobro de los sueldos atrasados y contra los despidos efectuados por la patronal en represalia por una huelga anterior.
    La provincia de Santa Cruz, feudo de los Kirchner, es tierra liberada para las patotas de la Uocra que golpearon a los docentes durante la huelga de este año y hace pocos días volvieron a atacar salvajemente a trabajadores de su propio gremio para quebrar la huelga en un campamento ubicado a 40 kmts de El Calafate.
    Unos días antes del encarcelamiento de Sobrero, los matones a sueldo de la patronal incendiaron el auto del delegado de la línea 60 Néstor Marcolín, en la puerta de su casa, en la madrugada del día que los choferes estaban por comenzar con medidas de fuerza. En respuesta los trabajadores en asamblea declararon el paro por tiempo indeterminado hasta que la patronal cumpla con los pagos atrasados y el reconocimiento del cuerpo de delegados, reelegido recientemente por amplísima mayoría. Durante el primer día de paro hubo duros enfrentamientos con la patota de la burocracia sindical contratada por la patronal, cuyo ataque para quebrar la huelga fue repelido por los trabajadores. La huelga se ganó, pero la patronal amparada por el gobierno y con la complicidad de la burocracia de la UTA no baja los brazos. A pocos días de cumplirse un año del asesinato de Mariano Ferreyra por la patota de la burocracia ferroviaria de Pedraza, en la madrugada del viernes 7 de octubre, cinco hombres armados entraron por la fuerza a la casa Daniel Farella, otro de los delegados combativos de la línea 60, ataron y amenazaron a su nieta de 15 años, y le dejaron como mensaje a Farella, que se deje de joder a la patronal con reclamos laborales.
    A todo esto hay que agregar que hay más de 6000 compañeros procesados, muchos de ellos delegados y activistas sindicales como los compañeros del Frigorífico Rioplatense, ferroviarios, Paty, Kraft, Línea 60, Pepsico Snacks, Fate, Teatro Colón, Hospital Garrahan, etc., por participar en luchas y protestas sociales.
    La cosa en muy clara para el que la quiera ver: La patronal, la burocracia sindical, el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, aún con sus diferencias y forcejeos, cierran filas y se preparan para la crisis, golpeando a los delegados combativos y antiburocráticos, con el objetivo de impedir que los trabajadores salgan a la lucha por sus reivindicaciones.
    Para enfrentar la ofensiva de las patronales y el gobierno, debemos empezar por unirnos en un frente obrero único, las diferentes organizaciones de los trabajadores que se reclaman clasistas, es decir los que actuamos con independencia del gobierno, de las patronales y de la burocracia sindical: partidos obreros, agrupaciones sindicales, delegados e internas. Y a partir de ese frente único impulsar la unidad de acción, en primer lugar por la libertad y desprocesamiento de los delegados y activistas obreros y populares, y contra el ataque de las “patotas” armadas por la patronal y la burocracia sindical con el aval del gobierno. La movilización que se prepara para el 20 de octubre en el aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra no debe tener un contenido electoralista, sino que debe ser orientada con esta perspectiva.

    El 23 de Octubre llamamos a votar al FIT

    Tras los resultados de las elecciones primarias del 14 de agosto de 2011, en las cuales la presidente Cristina Kirchner recibió una abrumadora votación a favor del 50%, derrotando de manera contundente, y dejando fuera de carrera a los candidatos de los partidos y frentes opositores, las elecciones del 23 de octubre parecen que estuvieran de más.
    El objetivo de los partidos patronales opositores, se concentra ahora en pelear por un segundo lugar, esperando con ello posicionarse para futuras elecciones, y en obtener la mayor cantidad posible de senadores y diputados para mantener una porción de poder en el Parlamento.

    Sin embargo, la mayoría de las cuestiones fundamentales siempre se decidieron afuera del Parlamento, según la relación de fuerzas entre los distintos sectores patronales. Si esto es una verdad para la burguesía, es mucho más claro que las conquistas históricas de los trabajadores no se consiguen en el Parlamento sino en la lucha de clases, al costo, incluso, de la vida de muchos compañeros.
    Nuestra participación electoral tiene por objetivo disputar, también en este terreno, (el menos apto para nosotros, los trabajadores), la conciencia de nuestra clase.

    A medida que al “modelo” kirchnerista se le cae el revoque “progresista”, comienza a mostrar su verdadero rostro. Se pone de manifiesto el engaño de su enfrentamiento con los organismos internacionales de crédito, a los que paga puntillosamente la deuda externa. Toda su demagogia basada en la defensa de los derechos humanos se desvanece ante las criminales acciones represivas sostenidas por el propio gobierno nacional en el Parque Indoamericano, o por los gobernadores kirchneristas en Formosa, Santa Cruz y Jujuy, al costo de 9 vidas de nuestros compañeros.
    La inflación, que lenta pero inexorablemente socava los magros ingresos de la mayoría de los trabajadores, va desnudando la falsedad de la “distribución de la riqueza”. El respeto por la lucha histórica de las Madres, no puede tapar la sociedad de corrupción entre el gobierno y Schoklender, para nombrar sólo el caso de mayor descomposión.
    La campaña electoral debía servir para que una franja cada vez más amplia de trabajadores reconozca esta realidad, que sólo parcialmente puede ser ocultada y deformada por el aparato de propaganda del gobierno, y para desarrollar una propaganda revolucionaria. Pero los partidos que integran el FIT devaluaron la batalla política contra el gobierno kirchnerista y adaptaron su propaganda al régimen burgués, dándole al programa un carácter reformista.

    Sin embargo es un hecho importante a destacar que los partidos que integran el frente son parte de una vanguardia más amplia que ha sido parte activa en los principales acontecimientos de la lucha de clases en los que el kirchnerismo enfrentándose con franjas de la clase trabajadora y de los sectores más oprimidos, se ha visto forzado a revelar su carácter abierta y rabiosamente pro patronal y represivo.
    Y aunque tenemos diferencias políticas con los partidos que integran el FIT, aún con críticas llamamos a votarlo, porque levanta reivindicaciones de la clase obrera, es independiente de los partidos patronales y el gobierno, y es la única posibilidad electoral para que la clase trabajadora pueda expresar mediante su voto una posición clasista, aunque se refleje de manera deformada por la adaptación al régimen capitalista de la campaña del FIT.
    Así como Cristina se prepara tratando de sacar la mayor cantidad de votos, una buena votación al FIT reforzará al activismo clasista y reforzará también la idea de la necesidad de la unidad en un frente único obrero que hace falta para las luchas duras que vienen.

    PRS-La Causa Obrera / Corriente de Trabajadores

  2. Otros datos de la progresia “socialista”. La Internacional Socialista de Binner y cia. convivió con los partidos “progresistas” y “muuuy socialistas” de Don Hosni Mubarak y Don Zine El Abidine Ben Ali, hasta que en febrero de este año las palabras genocida y Mubarak y casi-nazi y Ben Ali eran casi sinónimos.

    Dime con quien andas (politicamente) y te dire quien eres.

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