Egipto: segunda ronda. ¿Transición o revolución?

Tahir está repleta y con ira lanza una consigna: nuestra revolución fue secuestrada. ¡Abajo la junta militar! (aquí una buena crónica y análisis de los acontecimientos). Cada joven asesinado por la policía atrae a miles más. La caída de Mubarak era solo el comienzo: en un contexto de crisis mundial, las demandas democráticas y económicas profundas que mueven a una radicalizada juventud “sin futuro” no son fáciles de conjurar.

La Junta Militar rápidamente liquidó el prestigio que hace tan solo 9 meses le dio las riendas del poder. Una juventud radicalizada y un movimiento obrero que le dio el golpe de gracia a Mubarak con la huelga es una seria amenaza. El desvío que intentó el Ejército y el imperialismo -negociado con liberales como Al Baradei y los islamistas dela Hermandad Musulmana-era impensable sin una buena cuota de represión. Desvío y represión son dos caras de la misma moneda. Desviar para sacar de las calles. Represión para cortar con un movimiento amenazante y mantener lo fundamental del régimen de Mubarak, por empezar el mariscal Husein Tantawi que preside la JuntaMilitar y fue Ministro de Defensa del ex faraón, los generales y el conjunto del Ejército como institución clave del Estado.

Más de 12.000 juicios militares, torturas a plena luz del día, detenciones arbitrarias. Bajo la fraseología de la transición, el Ejército, que recibe alrededor de 1.3 billones de dólares por parte de la administración de Obama, hizo lo esperable para preservar las bases de un Estado estratégico para el dominio imperialista de la región. Netanyahu, preocupado por la crisis de la institución “hermana” que bombardeaba y fusilaba a los palestinos que querían huír de Gaza, salió a condenar a la primavera árabe como “islamista, anti-israelí y anti-democrática”. El Estado Mayor Israelí suele expresar con más claridad que nadie los objetivos imperialistas en Medio Oriente: hay que estrangular la primavera.

Dónde estás hermano?

La Hermandad Musulmana (HM) es la segunda institución más importante de Egipto. Perseguida y reprimida en los 70 y principios de los 80, tuvo una nueva etapa donde, a pesar de estar ilegalizada por el régimen de Mubarak, creció como un enorme aparato de asistencia social paraestatal e incluso obtuvo algunas bancas en el parlamento. Ilegalizada y tolerada a la vez, emergió como la principal oposición obteniendo, en el referéndum de marzo, un 77% de los votos.

Obama declaró que había que dialogar con los “Brothers”, y los “Brothers” dialogan a full. A pesar del repudio de cientos de miles que exigen la salida inmediata de la Junta Militar, la HM negoció con el Ejército la conformación de un gobierno de “salvación nacional”, mantener las elecciones del 28N donde esperan conquistar hasta un 50% de las bancas y mantener el tutelaje militar sobre el gobierno hasta por lo menos Julio de 2012, cuando, prometen, se realizarían elecciones presidenciales. La HM había convocado a las movilizaciones del viernes. Ahora las condena y boicotea, hasta el punto de expulsar a los jóvenes de la HM que no acaten y vayan a la plaza. El escaso protagonismo de la “esperanza blanca” liberal, Al Baradei (aunque se mantiene como figura que podría legitimar un gobierno de “salvación nacional”) demuestra la importancia que tiene la HM como aparato de la contención: solo con un acuerdo que la incluya, se puede intentar secuestrar esta segunda ronda del proceso revolucionario. En línea con este acuerdo, Tantawi emitió un decreto por el que encarga a Kamal Ganzuri, ex primer ministro de 1996  a 1999, la formación de un Gobierno de unidad nacional. El ex Ministro Defensa de Mubarak le pasa las “prerrogativas” para armar gobierno al ex Primer Ministro de Mubarak…

A horas de anunciados los primeros elementos de esta negociación, Tahir estaba otra vez repleta, aún en plena madrugada. Hoy, viernes, se desarrolla una masiva movilización, la más grande desde la caída del Faraón en Enero, que comienza a plantear, contra la HM, que las elecciones de este lunes no se realicen ya que la clave es que caiga la junta y no que se agregue una institución “legitimadora” de este régimen que millones rechazan.

Permanentismo

En cortos 9 meses, la HM ya no es lo que era. Sectores de la juventud son expulsados por intentar una “modernización del islamismo”, una versión democrática, que repudia el velo a las mujeres, que se plantea un Estado laico. El principal referente, muy propagandizado por la prensa, en especial el New York Times, se llama Islam Lofty, joven abogado de DDHH.

Aunque el surgimiento de este sector es expresión de la radicalización de la juventud, y rechazan el bochornoso acuerdo dela HM con la Junta, su programa de salida a la crisis es el mismo que acaba de anunciar la administración Obama, en un comunicado firmado por el Secretario de Prensa dela CasaBlanca: “que los militares entreguen el poder a un gobierno civil”.  Luego de apoyar la “transición” fallida en manos del ejército, se busca una transición en manos de un gobierno de coalición entre liberales, la hermandad musulmana y posiblemente con su pata izquierda en las nuevas expresiones de “islamismo democrático”. Un gobierno civil burgués, que no se proponga desmantelar al Ejército que fue la base de la dictadura de Mubarak y que viene de asesinar a casi 40 egipcios en las movilizaciones, sino que lo preserve como institución clave del Estado, más allá de que no mantenga el tutelaje constitucional. Una nueva transición, aunque se revista de formas más democráticas que el gobierno de la Junta Militar, no cambia la agenda estratégica que Netanyahu declaró con mucha claridad: la necesidad de cortar con un movimiento cada día más amenazante, que a diferencia de febrero ahora cuestiona profundamente la principal institución de un Estado clave para el dominio imperialista de Medio Oriente, es más urgente que nunca. Cualquier “transición” democrática combinará elementos de represión abierta; y esta es la mayor confesión de que las profundas demandas de millones de egipcios no tienen resolución en los estrechos márgenes del capitalismo.

La estrategia permanentista de Trotsky que parte de considerar que los países de desarrollo burgués atrasado y en particular los semicoloniales, no pueden aspirar a cumplir sus tareas democráticas postergadas en los marcos del capitalismo, tiene absoluta vigencia. En América Latina tenemos un ejemplo: Cuba tuvo que expropiar al conjunto de la clase capitalista y desmantelar su estado y sus fuerzas armadas, para obtener la independencia nacional (y otra serie de grandes avances sociales) que todas las democracias burguesas latinoamericanas declaman pero que ninguna tiene. Negar estas valiosas lecciones de la lucha de clases de todo el siglo XX es doblemente peligroso en Medio Oriente porque, a diferencia de AL, las descarnadas condiciones de la opresión imperialista no dejan mucho margen para una democracia burguesa estable, ni siquiera bajo la forma degradada latinoamericana.

Los cientos de miles que hoy reclaman por la caída dela Junta Militar no se plantean acabar con el capitalismo ni su Estado y no tienen entre sus objetivos el socialismo. Tampoco lo hicieron los cubanos, los chinos o los rusos en los albores de sus procesos revolucionarios. No esperamos ningún automatismo que lleve inevitablemente a la revolución socialista, pero si en solo 9 meses el Ejército pasó de “salvador” a “demonio”, no está escrito en ningún lado que la experiencia de Tahir acabe mañana.

Llevar Tahir a los lugares de trabajo

En un reportaje de la cadena Al Jazeera, el periodista y militante egipcio Hossam el-Hamalawy planteaba ante el escepticismo del entrevistador: “Por empezar nadie pensó que derrumbaríamos a Mubarak. Pero lo derrumbamos. Y estamos confiados de que también podemos derrumbar su Junta Militar. Pero eso no “vendrá solo” por estar aquí en la Plaza. Estamos tratando de llevar la Plaza a los lugares de trabajo, a las universidades, porque solamente una huelga general nos permitirá derrumbar a esos militares (…) Aprendimos las lecciones de Enero. Mubarak fue derrumbado no necesariamente por la Plaza sino por la huelga general

La entrada en escena de la clase obrera es más urgente que en enero, porque la resistencia del régimen será mayor, así como también sus “cantos de sirena” y promesas de gobiernos democráticos. Para derrotar al ejército, organizar la autodefensa ante la represión (que posiblemente continúe aún si cae la junta) y superar al  gran aparato de contención dela HM, que ya están demostrando que el pasado de resistencia quedó atrás, y que su gran peso social está puesto al servicio de salvar al Ejército y al Estado, es necesaria la acción hegemónica de los que mueven con sus manos a todo Egipto: las trabajadoras textiles que vienen protagonizando combativas huelgas; los trabajadores que controlan el estratégico canal de Suez, los transportes, servicios, las grandes fábricas… El poder de los HM es una combinación de la moral de haber resistido, con la construcción de un gran aparato de asistencia social. Solamente la clase obrera que puede poner la producción al servicio de la sociedad puede superar a este aparato que organiza a los sectores más pauperizados de la sociedad pero no para su liberación sino para su subordinación al Estado.

Las otras primaveras

Si en Egipto la “revolución fue secuestrada” por una Junca Militar, Libia es el país de la “primavera expropiada”. Las bombas de la OTAN convirtieron el legítimo y radicalizado levantamiento contra Gadafi en su opuesto: la fuerza terrestre de la intervención imperialista. En Siria, mientras el régimen de Assad reprime brutalmente, se prepara también una expropiación. Pero la situación es más compleja para la intervención directa dela OTAN (entre otros factores, no hay consenso en el Consejo de Seguridad dela ONU porque Rusia y China bancan a Assad), intentan hacerlo con otros métodos: financiamiento, entrenamiento clandestino y colaboración de países como Turquía. En Bahrein la primavera fue amputada, el mismo Obama que se rasgaba las vestiduras por la dictadura de Gadafi bancó con la monarquía Saudita la represión sangrienta en este país, sede de la V Flota yanqui. En Yemen, es la primavera burlada, donde el presidente firmó por enésima vez su renuncia. ¿Será la última?

El nuevo ascenso en Egipto abre una crisis de las “transiciones” que intentaron el imperialismo y las monarquías árabes para contener la primavera y puede tener consecuencias en Libia, Bahrein, Siria y todo el mundo árabe.

La crisis económica y las demandas postergadas de millones abrieron un periodo de ascensos y grandes luchas heroicas. Pero con luchar no alcanza. Hay que prepararse para vencer. Sin una estrategia, un programa y un partido revolucionario que enfrente la represión y los “desvíos democráticos”, luchas heroicas son expropiadas, secuestradas o amputadas por el imperialismo, con la colaboración de organizaciones reformistas como los Hermanos Musulmanes.

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