Golpeamos juntos y marchamos separados (ellos sostienen burócratas y atacan a los trabajadores)

 

 

La primera medida de lucha largada por la CGT desde el 13 de diciembre de 2001, ha desnudado como nunca el profundo gorilismo del gobierno. El kirchnerismo, que bancó a Moyano como burócrata sindical bombero, se alivia por sentirse “a la izquierda” al criticar a los que apoyamos el paro del 27, pero en realidad se ubican a la derecha del Momo Venegas y de Mauricio Macri. 

Por su lado, compañeros de izquierda o luchadores, aguijoneados por el justo odio que genera una burocracia traidora y que busca poner a los trabajadores como soldados en las “batallas” de la política burguesa, subestiman que la izquierda y el sindicalismo clasista no solo pueden sino que deben intervenir, con una política propia, en cada medida justa que convoquen burocracias por demandas progresivas, como en este caso. Lo que la Internacional Comunista llamaba “golpear juntos, marchar separados”. Así lo hará el sindicalismo combativo que, encabezados por Kraft y los ferroviarios y con impulso del PTS y el FIT, marchará con banderas y columna diferenciadas.

EL (OTRO) ROBO AL SALARIO QUE DEFIENDE EL KIRCHNERISMO

 

Hoy a un trabajador que gana $5201 de sueldo, el Estado le dice que su la manutención de su hijo no cuesta nada y le niega la asignacion familiar. Como trabajador de ANSES doy fe del odio diario que esto genera. Si un obrero se rompe el lomo y gana más que $5500 pesos, además, el Estado le dice que tiene “ganancias” como si fuera un empresario y le descuenta cifras siderales. Por cosas como éstas, las medidas que anunció Moyano, generaron expectativa entre muchos trabajadores, así como bronca cuando aclaró que el paro del 27 es solo de Camioneros.

El gobierno de Cristina vetó el 82% para los jubilados, defiende las ganancias de empresarios que “la levantan con pala” (CFK, díxit), premia a las patronales con subsidios y exenciones impositivas, sostiene los topes salariales que piden las cámaras empresarias, silencia frente al 40% de trabajo precario, banca las tercerizaciones en la industria y en la propia administración pública y legitima las tercerizaciones, como en Cerro Dragón en Chubut. Por eso estas demandas le resultan insólitas. Eso es lo que se debate: que el gobierno defiende como superhéroe los intereses de los empresarios y ataca como bandido a los trabajadores. 

Las crecientes repercusiones de la crisis económica, con suspensiones en automotrices, despidos en la carne y, sobre todo, con sombrías expectativas que viajan desde Europa, hacen que prepararse para futuros ataques, sea una obligación de todos los luchadores. Las demandas que levantan las organizaciones que encabeza Moyano, además de la respuesta ante cualquier despido y el pase a planta de todos los tercerizados, y las demandas de los sectores precarios y tercerizados, deben ser banderas férreamente levantada en escenarios propios o convocados por sectores no amigos.

DE NEGRO CON MAYÚSCULA A “NEGRO DE M…”

Negro es el seudónimo de Hugo Moyano. Así lo llamaron los saltimbanquis del kirchnerismo durante una pila de años. El sábado, sin embargo, la hermosa voz de Eduardo Aliverti, con palabras prestadas por alguna coqueta señora de Recoleta, definió a Moyano como “negro” chantajista. La última vez que alguien había atacado así a Moyano por derecha, había sido Pato Bullrich, Ministra de Trabajo del Chupete De la Rúa. 

Moyano fue un, o mejor dicho “el”, sostén que garantizó que el régimen que encalló en diciembre del 2001, no se estrellara hasta convertirse en una situación revolucionaria abierta. El MTA moyanista esmeriló a De la Rúa con 8 paros generales y numerosas movilizaciones masivas, donde miles de trabajadores participaban, levantando sus demandas de aumento salarial, basta de despidos, etc. A su vez, Moyano era parte de negociaciones con sectores de la UIA (De Mendiguren), del PJ, etc., que pugnaban por la devaluación. Nosotros, claro, denunciábamos eso. Pero lo hacíamos mientras participamos de los paros generales, los piquetes y las huelgas parciales, peleando nuestra línea, que era la de que el movimiento obrero se una a otros sectores pauperizados por el menemismo, que De la Rúa caiga con la Huelga General y que se convoque a una Asamblea Constituyente que discuta la resolución de los grandes problemas nacionales, mientras difundíamos la importancia de un gobierno obrero y popular para lograr eso. Luchábamos por una salida obrera y popular a la crisis a la que marchaba Argentina y, como parte de esa estrategia, participamos (¡claro!) en las huelgas convocadas por la CGT de Moyano. Muchos de los K no solo no participaban de las medidas, sino que defendían la convertibilidad, como buenos nememistas.

AL KIRCHNERISMO LE GUSTA EL MOYANO DE 9 AÑOS DE TREGUA 

El 13 de diciembre del 2001 fue el último paro de la CGT, que luego “sacó” a los asalariados de escena, evitando lanzar una huelga general hasta que caiga el Chupete. Una vez que quedó claro que la salida era devaluar el peso (y el salario), Moyano convidó una tregua de más de 9 largos años. 

Durante ese tiempo hubo importantes huelgas telefónicas, en gráficos, en el Garrahan; hubo luchas duras contra sectores idem en Jabón Federal, Casino, Mafissa; hubo huelgas docentes atacadas como en Adosac, incluso hasta causar muertes como la de Fuentealba en Neuquén; hubo grandes conflictos petroleros; hubo luchas obreras desde los ingenios de Jujuy, hasta los docentes de Tierra del Fuego; ocurrió la emergencia de sectores clasistas y antiburocráticos llamados “sindicalismo de base”, que tiene como emblemas a la Comisión Interna de Kraft y Pepsico, sectores del subte, internas como la de Donnelley, y muchos sectores más, donde el PTS juega un rol organizador y dirigente importante. En todos estos procesos, así como en acontecimientos como los asesinatos de Darío y Maxi, de Carlos Fuentealba, de Mariano Ferreyra, de los QOM, etc., la CGT jugó un rol de aislamiento y desorganización, de acuerdo a la alianza de Moyano con Duhalde, primero, y con su hijo adoptivo, Néstor K, luego.

¿A LA IZQUIERDA NOS HABLAN DE BUROCRACIAS? JI, JI…

La izquierda clasista, por el contrario, participó de estas medidas, que fueron atacadas por el gobierno y silenciadas por los medios como Clarín (cuando era aliada al gobierno). Mafissa: desalojada por 500 efectivos bonaerenses de su entonces aliado Scioli; Casino: 500 despidos luego de 8 represiones con detenidos y procesados; Kraft, desalojada con Infantería y Caballería, procesados e infiltración de gendarmería; en ATEN, asesinato de Fuentealba e impunidad de Sobisch, miembro del MPN, aliado K; ADOSAC, represiones y aislamiento de la CTERA, sumado a patotas de La Cámpora y la UOCRA, etc.

En todo este tiempo el moyanismo, aliado al gobierno, aisló y nosotros denunciamos su rol lamentable, mientras los K contrataban sastres que cambien su traje de burócrata mafioso y de la AAA, y vestirlo como Tosco. Por ese rol pérfido del moyanismo, luchadores honestos pueden entendiblemente caer en la tentación de creer que el sindicalismo combativo y de izquierda es “lo único que existe” frente a un mundo de traidores y transeros. La cosa es que sindicatos dirigidos por esa índole de dirigentes pueden (y van a) convocar a medidas justas, y los sectores combativos deben participar con banderas propias, sin miedo, luchando por un programa que incluya al conjunto de la clase obrera. No hacerlo, implicará aislarse y debilitarse, tal como hubiera pasado si la izquierda de la Alimentación, la Bordó, por el odio al traidor Daer, decidiera que las Comisiones Internas que dirige no pararan en las medidas convocadas por el STIA, en vez de discutir en asambleas cómo participar. 

Frente a los que defendían la autonomía de los comunistas frente a los sindicatos dirigidos por reformistas“solo” hacer bloque con las bases, Trotsky respondía que “si hubiésemos podido unir a las masas obreras alrededor de nuestra bandera, o de nuestras consignas normales, empequeñeciendo a las organizaciones reformistas, partidos o sindicatos, sería, ciertamente, la mejor de las cosas. Pero en ese caso la cuestión del frente no se plantearía ni incluso bajo su forma actual”. Coincidimos.

KIRCHNERISMO = FREPASISMO (“PROGRESISMO” GORILA) + GORDOS

El kirchnerismo ha devenido en un extraño frepasismo con una alianza con los sindicalistas gordos y menemistas. Mezcla un pretendido progresismo cultural light, con ataques a los sindicatos, con gorilismo. Graciosamente, luego de 9 años con el Negro, descubrieron que era un burócrata y que fue de la AAA. Estos súbitos vendavales de memoria ya los tuvieron cuando recordaron que Blaquier impulsó el genocida Apagón de Ledesma, cuando Alberto F. pasó de ser “el” cuadro a ser de Clarín; o cuando Solá de “nuestro” gobernador volvió a ser un asesino de Maxi y Darío. Hubieran preguntado: ya lo sabíamos.

Los K atacan a Moyano porque sostienen que es aliado de Clarín y Scioli (quien recordemos, fue electo con su cara pegada a la de Cristina). Así, hacen la operación de disolver la existencia de una medida de lucha real y genuina, para convertirlo en una disputa superestructural en la que la pulcra y progre Cristina, sería un “mal menor” frente a Magnetto, la “derecha peronista” y el “negro chantajista”. No hay que comprar ese verso: a Cristina los burócratas no le molestan, como lo demuestra pavoneándose con el burócrata buchón del Batallón 601, Gerardo Martínez. Lo que ataca el kirchnerismo son todas las medidas de fuerza de la clase trabajadora. En esto, de hecho, coincide con Scioli, que pidió “calma” y criticó los paros (Moyano, de hecho, reculó), y con Clarín que, como demostró en 1976, es más enemigo de la clase trabajadora que de los K.

La izquierda debe distinguir qué medida es justa y, por ende, implica jugarse aunque la convoque el moyanismo, al mismo tiempo de combatir, como hicimos hasta ahora en los gremios de la CGT y en la CTA, la línea de llevar a los trabajadores atrás de Cristina, Scioli o Binner. 

No hay que ser ingenuos: las conducciones burocráticas de los sindicatos siempre apoyan a una u otra salida o variante burguesa. Así, Ubaldini fue el estandarte de la renovación de un peronismo en crisis en los 80s; los gordos fueron portavoces (y beneficiarios) del menemismo en los 90s; la CTA, con la Carpa Blanca y la CTERA, apoyó la salida “táctica” del menemismo, que fue la Alianza; el MTA y Moyano apoyaron la salida “estratégica” del menemismo y su continuidad delarruista, la devaluación, y hoy apoya un postkirchnerismo; la CTA de Micheli, que saca menos lecciones que un hamster, milita abiertamente a favor de Binner, que ataca las huelgas docentes. La lógica del “sindicalismo”, aun del que defienden compañeros honestos, es la de luchar por mejorar la posición económica de los trabajadores dentro del sistema capitalista. Esto, por su propio reformismo, lleva inevitablemente a aliarse con sectores de los partidos burgueses que colaboren, supuestamente, a mejorar la situación de los “representados”. Así muchos de los que defendían ser apolíticos luego del 2001, terminaron K, como Pianelli del Subte.

El PTS lucha por organizaciones obreras democráticas, combativas, con independencia frente al estado y los partidos burgueses. Al mismo tiempo luchamos abiertamente para que las ideas socialistas ganen peso entre sectores masivos de asalariados. Claro que, a diferencia de los mencionados arriba, levantamos los intereses históricos de los trabajadores, atacamos la conciliación con patrones, señalamos quiénes son los enemigos del pueblo trabajador, y no utilizamos la excusa del “sindicalismo” para ocultar esa intención, que creemos justa. Cómo desarrollar una corriente en las principales organizaciones obreras con este contenido clasista y revolucionario, será parte de las deliberaciones de la Conferencia de Trabajadores del PTS.

EL SINDICALISMO COMBATIVO TIENE VOZ

Es auspicioso que el miércoles no haya que refugiarse en despachos ministeriales como los funcionarios antiobreros de La Cámpora, que nunca participaron de una huelga excepto para atacarla desde Twitter, ni ir al paro indiferenciados de Moyano. El sindicalismo combativo encabezado por Javier Hermosilla y Lorena Gentile, de la Comisión Interna de Kraft, Rubén “Pollo” Sobrero, del Cuerpo de Delegados del Ferrocarril Sarmiento, Claudio Dellecarbonara del Subte, Catalina Balaguer y Leonardo Norniela de la CI de PepsiCo Snacks, Eduardo Ayala de la CI de Donnelley, y muchos otros compañeros y dirigentes de muchos otros gremios, convoca a marchar con su columna. La convocatoria llama a “concurrir masivamente y marchar junto a nosotros a Plaza de Mayo el próximo miércoles 27 por la eliminación del impuesto al salario, por asignaciones familiares sin discriminación. A su vez, exigimos un plan de lucha nacional que junto a estas reivindicaciones incorpore las demandas del conjunto de los trabajadores, como  paritarias libres, un salario mínimo equivalente al costo de una canasta familiar; indexación salarial mensual según el aumento del costo de vida; pase a planta permanente de los contratados; 82% móvil para todos los jubilados; basta de espionaje y criminalización de la protesta social. Y nos pronunciamos por una salida propia de los trabajadores”. 

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