La bala que mato a Mariano… y el intento de cooptar la historia

Compartimos un post de Lautaro, de la Juventud del PTS Rosario

La semana pasada empezó el juicio por el asesinato del compañero del PO Mariano Ferreyra, un crimen contra la clase trabajadora, y también una disputa política por el relato de la historia.

Los medios oficialistas del grupo Gvirtz y del grupo Spolsky-Garfunkel, intentan lavarle la cara al kirchnerismo y desligarlo de toda responsabilidad. Y no solo eso, sino que toman la ofensiva total con fundamentos románticos, cómo  que el mismo tiro que le mató a Mariano, rozó el  corazón de Néstor, como víctimas equivalentes de ese entramado de poder que relaciona a los sindicatos, el PJ y las barras bravas, junto con la policía y los barones del conurbano.

El kirchnerismo intentará con todo “cooptar la historia”, como intenta hacer con la figura de Darío y Maxi, como hizo con los DD.HH.

Neutralizar nuestros mártires para hacerlos intrascendentes, es la tarea.

La bala que mató a Mariano es la del modelo, el modelo de la tercerización y la precarización laboral, de la sojización del campo, de los agrotóxicos, el de la especulación inmobiliaria.

En la Argentina según la comisión de Salud de la CTA,  7.000 trabajadores y trabajadoras mueren al año por accidentes laborales, y derivados de las condiciones de trabajo.

Además en la rama de trabajo que se mantiene en condiciones más paupérrimas sigue siendo la construcción y el trabajo doméstico. Como siempre, la mujer sufre la doble opresión, ya que además es esclava en su casa: por un lado cobrar menos en su trabajo, con peores tareas y abusos denigrantes de todo tipo; por el otro no recibir ninguna remuneración por cocinar, planchar, y cuidar de los hijos, y/o en su defecto de los jubilados. A lo sumo el marido “colabora”.

Mientras tanto, las ART (Aseguradoras de Riesgos de Trabajo) recaudaron $ 45.000 millones en estos diez años de crecimiento del modelo. Un negocio redondo, tales como el inmobiliario y el de la construcción. ¡Si! Allí donde más trabajadores en negro y precarizados hay.

Estos no son datos exclusivos de territorios justicialistas. Por el contrario, en el bastión del socialismo, la ciudad de Rosario,  el 30,1 % de la población ocupada, no tiene descuento jubilatorio, es decir, está en negro.  El 17% de los desocupados tiene entre 20 y 29 años. (ver acá).

El trabajo dignifica, dirá alguno.

Claro, si te mantiene dentro de los márgenes de la “ley”, no te mata primero o te imposibilita de trabajar.

Un amigo me contaba que siempre que entra a trabajar a una fábrica, se reencuentra con sus compañeros que conoció en otras. Con solo 24 años, pasó por cinco, entre metalúrgicas y metalmecánicas,  desde que terminó el secundario en el 2005. De esas cinco fábricas solo se pudo comprar una moto, y la patronal lo premió con una lumbalgia que debe ocultar cada vez que se hace los estudios médicos para reinsertarse al mercado laboral.

Pero por suerte no todo es malo en el mundo laboral. Mi amigo tiene trabajo, y le acaban de anunciar que después de seis meses quedó “efectivo”.

El único problemita es que no llega a cubrir la canasta básica (ver acá) que es de apenas $ 7.105, donde el costo de consumo básico es de $ 2.310 (comestibles, carnes, verduras, limpieza) y los servicios básicos para el hogar $ 4.795 (transporte, alquiler de la vivienda, etc.).

¡Pero si ganan los empresarios, ganamos todos! Gritará Cristina en un acto en algún barrio de La Matanza, junto a De Mendigurren y Gerardo Martínez como invitados especiales. Levantando la clásica consigna del neoliberalismo.

¡Si ganan los empresarios, ganamos todos! Dirá Bonfatti en algún acto en la Bolsa de Comercio de Rosario, junto con Eduardo Buzzi y Pablo Micheli como invitados especiales.

Pero como quedó demostrado, la ganancia capitalista a tasas chinas de estos últimos 10 años, en nada solucionó los problemas estructurales de la clase trabajadora, ocupada o desocupada. Ni la súper explotación, ni el trabajo esclavo. Ni las condiciones para las mujeres, los jóvenes y los inmigrantes.

Las tercerizaciones y la precarización son pilares fundamentales en que se basa el modelo (como sostenemos acá), y no meros hechos de corrupción aislados entre sí.

La lucha en la que cayó Mariano Ferreyra marca a fuego esa realidad que trata de ocultar el relato oficial. En contraposición a ellos, continúa desarrollándose el sindicalismo de base, como los obreros de Kraff y del ferrocarril Roca que conquistaron el pase a planta del conjunto de los tercerizados. Como los obreros de Zanon que enfrentándose a la patronal, a la policía y a las patotas de la burocracia sindical no solo conquistaron la expropiación de la fábrica, sino que junto al Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), conquistaron una banca en el parlamento Neuquino para ponerla a disposición de las necesidades del conjunto de los explotados y oprimidos.

Desde el PTS estamos orgullosos de ser parte impulsora de esa pelea, y que se plantea como tarea inmediata fortalecer y extender este fenómeno de organización y conciencia obrera como la principal herramienta para vengar a Mariano Ferreyra.

En esa lucha se en columna la juventud del PTS que todos los días desde las universidades, los colegios secundarios, y los lugares de trabajos nos organizamos para acabar con la tercerización, la precarización, y la división de las filas obreras que nos imponen los sindicatos burocráticos.  Luchamos por construir sindicatos clasistas en el movimiento obrero.  Por la auto organización de los trabajadores independiente de cualquier variante patronal, y por un partido de la clase trabajadora. Levantamos la bandera  de Mariano Ferreyra  como militante trostkista consciente que compartía nuestra perspectiva obrera y socialista para acabar con la barbarie capitalista.

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