Parar por nuestras demandas, sí. Marchar junto a las patronales rurales, no

El apoyo de Hugo Moyano de la CGT y de Pablo Micheli de la CTA a la protesta de los prefectos y gendarmes, igualando sus demandas a las de los trabajadores, fue el último paso para teñir de manera reaccionaria la convocatoria a Plaza de Mayo del 10 de octubre. La jornada tendrá a Eduardo Buzzi de la Federación Agraria como figura destacada y será un acto político. No habrá ninguna jornada de lucha. Moyano no convoca al paro y sólo marcharán los camioneros. En una proclama de 21 puntos Moyano acaba de sentar las bases para aglutinar a todo el peronismo de derecha a fin de “castigar al kirchnerismo en las urnas” en 2013 y 2015. Por parte de la CTA, todo un apartado de la convocatoria a la jornada está dedicado a defender los intereses de las patronales agrarias, como la propuesta de “retenciones segmentadas”, la “defensa de pequeños y medianos productores”; y hasta reivindica el reclamo de De la Sota que pide la “restitución del 15% de la coparticipación”, que luego usa para subsidiar a los capitalistas.

De esta manera la CTA Micheli y la CCC, pero también el MST e IS salen a defender la rentabilidad de un sector patronal, los nucleados en Federación Agraria, que nada tiene que ver con los intereses de los peones rurales, explotados por este mismo sector patronal. Pero inclusive la convocatoria no dice nada de los grandes terratenientes y la gran burguesía agraria.

Del lado del gobierno nacional horas después del amotinamiento de Prefectura y Gendarmería, rápido, como nunca hizo ante un reclamo obrero, anunció que no haría los descuentos. Lo primero que hizo el kirchnerismo fue ser fiel a sus intereses de clase, reconociendo lo “justo” de las reivindicaciones de los represores.

Con las FF.AA. desprestigiadas por su rol en la dictadura, Prefectura y Gendarmería venían recibiendo, desde los ‘90, dinero como para equipar a un ejército. Esta política fue continuada bajo los K. Además de retratar con un aura democrática a fuerzas tan protagonistas del genocidio como el Ejército, la Marina o la Aeronáutica, no sólo le incrementaron su poder de fuego (desde la asunción de Néstor Kirchner, Gendarmería pasó de 18 mil a 30 mil efectivos) sino también su poder social. Bajo el kirchnerismo asumieron funciones de policía y miles en las calles “custodian” a los vecinos contra la “inseguridad”.

La desaparición de Alfonso Severo es una muestra más que los aparatos represivos y las mafias sindicales operan con total impunidad gracias al gobierno nacional. Fuimos las organizaciones de izquierda y los organismos de DDHH independientes del gobierno las que como hace 6  años con la desaparición de Julio López salimos rápidamente a las calles en todo el país. Esta presión popular fue la que permitió que este importante testigo aparezca con vida. El Ministro de Justicia Julio Alak hizo la clásica opereta K: poner a las víctimas en lugar de victimarios diciendo que “el testigo no había aceptado el programa de protección de testigos”.

Ni la CGT Moyano ni la CTA Micheli se proponen pelear por las demandas de los trabajadores. A diferencia de la marcha del 27/6 pasado donde los camioneros venían de realizar un paro (que fue enfrentado por la gendarmería que hoy apoya Moyano), el acto del 10 se da en un contexto donde el cacerolazo y el levantamiento de los prefectos y gendarmes le ponen su impronta reaccionaria al escenario nacional.

Las mociones que surgieron de la asamblea de AMSAFE Rosario terminan subordinándose a un sector patronal u otro. La impulsada por la conducción de Rosario llama a no marchar pero tomando los argumentos del gobierno nacional. La moción presentada por PO, MA.IZ. y PCR llama correctamente a parar por nuestras demandas pero erróneamente llama a ir a la marcha sin denunciar que participarán los sojeros de la Federación Agraria y la FUA vacía y radical. Peor es el caso de la FUR, conducida por el PCR, FPDS y un sector del PS, que llama acríticamente a participar de la jornada del 10, a pesar de que el FPDS haya criticado la participación del PCR en el almuerzo aniversario de la FAA.

Llamamos a los sindicatos y a las comisiones internas combativas a elaborar un posicionamiento común ante el acto del 10 y tomar el paro de la CTA levantando nuestras demandas: Parar sí; marchar no. Los trabajadores tenemos que abrir un debate sobre un programa de conjunto, opuesto al del gobierno y al de la oposición patronal. Hay que levantar medidas como el fin del trabajo precario y en negro y el pase a planta de todos los contratados. La eliminación del impuesto al salario y el aumento y generalización de las asignaciones familiares. Por un salario mínimo equivalente al costo de la canasta familiar indexado según inflación real y el 82% móvil para todos los jubilados. Hay que expropiar a los terratenientes y a la gran burguesía agraria y entre otras medidas pelear por la nacionalización de la banca y el monopolio del comercio exterior, además de la renacionalización bajo control de los trabajadores de todas las empresas públicas privatizadas. Decimos claramente: ningún apoyo a los represores “en lucha”, derogación de la ley “antiterrorista”, desprocesamiento ya de todos los luchadores.

Corriente Nacional docente 9 de abril – PTS Rosario

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