Apuntes sobre el paro: la clase trabajadora reconoce su fuerza y el kirchnerismo imita a Cavallo

Pensaba escribir unas líneas mañana, después de recoger información, datos, lecturas, comentarios de los compañeros obreros y trabajadores. Pero prendí la televisión y estaba hablando Cristina. Estaba atacando al paro de hoy en Cadena Nacional, sumándose a la heroica tradición de Isabelita, Alfonsín, De la Rúa y Menem. Usó el argumento (¡tan masticado!) de que apoya el derecho a huelga, pero que lo de hoy fue un piquete y una extorsión. En su fase de gorilismo más lejano, Cristina utiliza las muletillas con que los sectores antiobreros de la clase media atacan las huelgas obreras: “apoyo sus reclamos pero no sus métodos”, “esto no es un paro, nos toman de rehenes”.

El kirchnerismo ataca a los sindicatos que luchan y se apoya en los sectores más entreguistas (UPCN), los que garantizan la más amplia impunidad patronal (UOCRA) y los que permitieron estos años enormes ganancias empresarias sobre condiciones de precariedad extrema y bajísimos salarios (UOCRA). Una coronación del giro antiobrero y gorila que el kirchnerismo viene encarando de forma “militante”. Ver al Chino Navarro del Evita diciendo en TV que los trabajadores que vayan a los hospitales van a quedar sin atención por culpa del paro, o escuchar a Pianelli diciendo que los subtes no van a parar y que Claudio Dellecarbonara no quiere trabajar, demuestra que defender a gobiernos y atacar trabajadores lleva indefectiblemente a usar argumentos propios de Domingo Cavallo. Si uno le suma que hace pocas semanas los K aprobaron la buchona y empresarial ley de ART con el PRO, da cuenta de que ya se trata de una estrategia.

A pesar de todos ellos, y aunque tuvo el límite que las propias conducciones imponen, el paro fue una acción contundente que volvió a mostrar la fuerza de la clase obrera, cubierta con la telaraña de 10 años de tregua de la CGT moyanista. Curiosamente, en otro síntoma de extremo gorilismo, el kirchnerismo reivindica al Moyano que detuvo a la CGT en boxes durante 10 años, pero ataca a la CGT que llama a acciones por los derechos de los trabajadores. Recién la JP cantaba no sé que canción que hablaba de “Perón y Evita”, pero ignora (ups) que acciones como Octubre del 45 y la enorme Resistencia Peronista, se hicieron con marchas, piquetes, sabotajes, bloqueos. Osea con “chantaje y violencia”: ni sus supuestas tradiciones conocen estos “jóvenes” de militancia de escritorio.

La combinación del paro general y piquetes, mal que le pese al gobierno (y a sectores burgueses que solamente coyunturalmente se hacen los que “simpatizan” con la huelga, como Clarín, pero que se oponen estratégicamente a la clase obrera), confirmó que la clase obrera tiene un poder que no tiene ninguna otra clase o sector de clase: paralizar el país, agobiar el funcionamiento normal de la “realidad”. Que la clase obrera se vea a sí misma, reconozca esta capacidad, mueva esos músculos atrofiados y que, al mismo tiempo, se hable abiertamente de sus demandas salariales, de condiciones de trabajo y demás, puede abrir un nuevo momento en la conciencia de la clase obrera, que profundice la separación, la “escisión” de sectores populares y de trabajadores con el gobierno de Cristina. Como bien dijo hoy un periodista de C5N (perdón por esta “licencia”), si el 8N expresó el hartazgo por derecha de sectores de las clases medias, el 20N expresa las rupturas por izquierda de sectores de trabajadores, que si continúa vigorizando su combatividad social, puede atraer y ganar a sectores, incluso, de las clases medias caceroleras, evitando que se las gane la derecha política de oposición.

Hay un argumento falaz y, en parte, ridículo de sectores que sienten culpa de enfrentar a Cristina: “está mal parar con Moyano”. Cuando una medida de fuerza justa y sentida es convocada por una conducción burocrática y de “otro palo”, no parar no es de izquierda, es una claudicación. Si solo acatáramos huelgas organizadas por centrales sindicales revolucionarios o impuestas “desde la base”, seguramente la huelga político reivindicativa pasaría a un segundo plano y habría que pensar en la Huelga General revolucionaria. Para llegar a eso es fundamental dar la pelea y participar en las acciones que convocan burocracias como la moyanista. ¿O habría que no haber parado contra Menem y De la Rúa porque convocaba Moyano? ¿O en España no hay que ir a la huelga contra los planes de ajuste de Rajoy porque convocan sindicalistas más traidores que Sérpico?

La intervención del sindicalismo de base, en buena medida orientado por el PTS, en este paro, fue enormemente correcta, jugada, la única opción. Aparte del paro del Sarmiento, el piquete de los obreros de Kraft, Pepsico y Donnelley en la Panamericana, la huelga de aeronáuticos combativos, los jaboneros, gráficos y otros sectores fabriles que pararon, o el paro de la línea B del Subte impulsado por el dirigente del PTS Claudio Dellecarbonara contra el boicot de Pianelli, fueron los puntos altos de una vanguardia obrera que da la pelea donde corresponde. En huelgas con gendarmes y sojeros, no. En acciones obreras y huelgas, aun siendo convocadas por sectores de la burocracia sindical, por supuesto. Así, la izquierda jugó un rol cualitativamente superior al que mostró en el paro de diciembre de 2001, el último en nuestra memoria.

Hay una izquierda sindical, antiburocrática y clasista en Argentina. Como tal, tiene la responsabilidad de pechar y disputar cada vez más, haciendo verdaderos congresos de los sectores combativos, que exijan continuidad del plan de lucha, etc. Pero que también plantee con convicción construir un gran partido que sea propio de los trabajadores, lo contrario a la política moyanista y de Pablo Micheli de apoyar a lamentables opositores burgueses como Macri, Binner o Scioli. Este combate solo lo puede dar la izquierda clasista y es una política alternativa a ser furgón de cola de sojeros o de la centroizquierda. No se puede ser una oposición de “cualquier clase”.

La clase trabajadora se despereza y gana confianza. En una de las acciones de las que participamos en la ciudad de Rosario (que estuvo paralizada y vacía, a pesar de Cristina), cientos de metalúrgicos comentaban que querían parar, que apoyaban los piquetes. ¡Y claro! Son parte de los millones que no pudieron adherir porque sufren el “chantaje” de empresarios y burócratas, pero que se agobian con bajos salarios, precarización extrema y ritmos negreros. Esto mismo se ve en call centers, fábricas de la alimentación, empresas de limpieza, jaboneros, etc., hayan parado o no sus sindicatos. Allí el odio crece y el kirchnerismo se tapa los ojos, bocas y oídos como los monitos de la foto (¿o son gorilitas?). Hay una enorme posibilidad (y encima creciente) de que la izquierda y la juventud combativa se metan a organizar, concientizar, confraternizar. Solamente hay que quererlo y romper la rutina, como ya comenzaron a hacer millones de cabezas de trabajadores.

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6 Respuestas a “Apuntes sobre el paro: la clase trabajadora reconoce su fuerza y el kirchnerismo imita a Cavallo

  1. Octavio, me parece bueno el post como inicio para un balance del paro y qué hacer de ahora en más. El kirchnerismo hoy se terminó de sincerar como la corriente antiobrera que es. Era fácil cuando enfrente había patronales sojeras o Clarín, pero ahora hubo un contundente paro no solo por los sectores que efectivamente pararon sino porque es mayoritario y profundo el deseo de parar en millones de trabajadores. Muchos no pudieron parar por que los dirigentes sindicales no lo permitieron. Incluso la CGT de Moyano y la CTA de Micheli que pararon también le pusieron un límite a que se exprese la bronca obrera porque no se juegan a organizar en serio a nadie, convocando asambleas, preparando el paro en serio, porque su objetivo es mover un poco el avispero pero solo para llevarlo al redil de Scioli o Binner. Aún con todos los límites, la clase obrera argentina hoy igual dio una lección de la fuerza que tiene, actual y en potencia. También mostró las debilidades: hay que conquistar los sindicatos desde las bases, porque sino las burocracias sean del color que sean se las arreglan para amordazar y silenciar la bronca que por abajo se extiende.
    El rol que jugó el sindicalismo clasista y de base, donde un sector importante es el que influenciamos desde el PTS, fue destacado y en cierto sentido histórico. Coincido en esto con tu post. Pero creo que del día de hoy se desprenden tareas de organización del movimiento obrero que van más allá y deben ir más allá de lo que influencia la izquierda trotskista. Por ejemplo, en el acto de Rosario los dirigentes de Amsafé y de la CGT San Lorenzo plantearon que era necesario enfrentar tanto al gobierno nacional como al gobierno provincial y las oposiciones patronales. Me pareció una novedad que un planteo que veníamos haciendo centralmente desde la izquierda partidaria (tener posicionamientos POLITICOS independientes de todos los sectores patronales) atravesara los discursos de dos sectores sindicales de importancia en la región. Igual, no sorprende: entre un kirchnerismo que se habla como Cavallo para atacar el paro y un Bonfatti que banca una policía podrida de corrupción y narcotráfico, se entiende que sectores sindicales empiecen a plantear posicionamientos políticos de denuncia a ambos gobiernos.
    Creo que esto plantea una base mucho más amplia para pensar como reorganizar al movimiento obrero desde las bases. En particular en Rosario hay una desorganización escandalosa, de sindicatos burocráticos y casi ausentes que solo aparecen para cobrar la cuota sindical (como la UOM). Qué importante y decisivo sería que Amsafé y la CGT San Lorenzo convoquen a coordinadoras o plenarios de delegados de base. Con el impulso de estos gremios y en alianza con la FUR, se pueden recorrer las fábricas de toda la región impulsando la elección de delegados, la organización desde las bases de los trabajadores, la conquista de comisiones internas combativas. Todo esto es posible, hay una importante (aunque aún insuficiente) militancia gremial y estudiantil en Rosario: si todo eso lo ponemos al servicio de organizar lo que las burocracias desorganizan, con independencia del gobierno K y del PS, creo que cambia radicalmente la situación de los trabajadores en la provincia, y en el país. Creo que tomar con audacia una tarea así revitalizaría y fortalecería al activismo docente, en momentos en que el kirchnerismo también está atacando Amsafé y las conquistas docentes, junto con Bonfatti. Me parece que el paro de hoy deja mucho para reflexionar y sobre todo organizar.

  2. Por qué la CGT Balcarce no se pronunció en contra del paro, inclusive recomiendan a Cristina que tomen nota del reclamo de los trabajadores, a diferencia de la CTA Yasky que calcó las declaraciones de los distintos funcionarios de gobierno.
    En primer lugar porque efectivamente existe un fenómeno de descontento en la propia base social del gobierno a la que estos dirigentes no se quieren enfrentar, más aun siendo que el gobierno los adoptó como su pata sindical mimada pero aún no les ha tirado ningún hueso. El buchón Martinez y el loperreguista Caló no viven del aire.
    En segundo lugar porque política e ideológicamente estos sectores se siente más cómodos en el PJ Duhualdista o Sciolista. Pero que por distintas rezones tuvieron que emigrar de aquellas reservas naturales a mar abierto para cazar algún beneficio de un gobierno que se distanciaba de su pata sindical que fue durante 9 años el Moyanismo.
    A este Ni con el gobierno Ni con el paro de la CGT Balcarce se suman distintos elementos. Uno de ellos es lo que señala Octavio en relación a que lo nuevo es que en el escenario de burocracias fraccionadas y de descontento extendido existe una izquierda sustancialmente distinta a la de los finales del modelo de convertibilidad.
    En segundo lugar que las burocracias de Michelli y Moyano no tienen ni la ambición ni el deseo de disputarle seriamente la dirección de los sindicatos a las demás fracciones de la burocracia. De hecho poco hicieron por el paro.
    El tercer elemento es que el escenario político cambió a partir que las cacerolas de los sectores medios salieron a la calle, legitimando de esta manera la acción directa para reclamar por determinadas demandas.
    Sucede, también, que el 40 por ciento que no tiene representación sindical, a lo que debemos sumar un porcentaje que aunque estando en blanco no tiene ninguna confianza en su sindicato. El mejor ejemplo de esto es Comercio o Metalúrgicos, donde los convenios son miserables a causa de la acción de las direcciones de estos sindicatos, lo que les vale el odio generalizado.
    En conclusión: el escenario político pone en el centro a la clase obrera por su capacidad mediante la utilización del método de la huelga y el piquete (relativizando las acciones del 8N) y a los sindicatos, pero que no revierte su crisis de representación, su desconfianza y su odio extendido entre los trabajadores.
    Es aquí donde podemos decir que el escenario político ya abierto hace al menos 3 semanas es el más importante de los últimos 9 años para la emergencia de una izquierda clasista y anti burocrática en la clase obrera.

  3. Lo que para mi esta claro es que hay un cambio en la situción politica, a izquierda. ¿Es un anti 8N? ¿O ya no es “solo” el 8N?. El paro fue fuerte, no solo por “los piquetes”, sino por el acatamiento de sectores amplios de trabajadores que “apovecharon” la movida para no ir a trabajar, es decir para parar; y hubiera sido mas amplio sin tanto trabajo en contra de la burocracia sindical. En este marco objetivo, el paro no era lo mismo sin la izquierda, para nada (que es lo que todos tienen que admitir), la izquierda demostró capacidad de movilización, militancia, e inserción en sectores de trabajadores (donde el PTS tuvo rol muy importante, con lo mas destacado en el SUBTE por su visibilidad, pero no solo ahi, sino tambien en la industria de zona norte, Neuquen, Cordoba, etc, etc, y tambien con la acción de los estudiantes universitarios en Callao y Corrientes). En este sentido la conferencia de prensa de la burocracia exultante, estaba de alguna manera distante de “los piquetes y la base”, eran la “cara visible y podrida” de una acción que habían invocado pero no garantizado (salvo en los gremios donde dirigen efectivamente), y reivindicaron “la unidad del M.O.”, “las pequeña y mediana empresa”, y hasta “al compañero Rucci”, con la presencia legitimadora de Sobrero. El discurso gorila de Cristina, mas virulento que con los caceroleros del 8N, empuja mas aun la disidencia que viene desarrollandose entre los trabajadores con su gobierno, en este sentido juega para que la proxima acción sea mas grande (y la burocracia se va a cuidar de llamarla); no es una pelea con sectores que “no la votaron” sino con su base social; juega con fuego en niveles historicos, no es bueno para el conjunto del PJ, único partido de poder existente en Argentina. Destras del paro hay mil jugadas politicas, incluidas de la derecha, que esperan esmerilar asi al gobierno (como Macri que le manda a Moyano un saludito jocoso en nombre de su hija al paro, y que “si bien no apoya lo piquetes, llama a tomar nota” pfffff); pero por esta misma razón el peso de la izquierda entra a jugar, demuestra una opcion posible, realista, el surgimiento de una izquierda de los trabajadores, vuelve potencialmente parte de la realidad la consigna del encuentro obrero de ferro: “por sindicatos sin burocratas, por una partido de trabajadores sin patrones”, al mismo tiempo que le da nuevo espacio al Frente de Izquierda. El problema entonces esta en la propia izquierda, si asume ese desafío o si prefiere buscar “aliados amplios”, o creer que el “frente unico” es un objetivo, en vez de un medio para superar al enemigo interno en el movimiento obrero y desplazar a los reformistas. El PTS puede crecer mucho como parte de esta pelea y para imponerle un camino justo, que permita construir un partido revolucionario de trabajadores en Argentina.

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