20N en Rosario. Parte I. Paro contundente y koacción

A diferencia de lo que Cristina “Cavallo” de Kirchner planteó en su fervoroso discurso antiobrero, el paro fue contundente más allá de la Capital Federal. En el Gran Rosario y el cordón de San Lorenzo se sintió con fuerza. En Amsafé Rosario el voto a favor del paro fue contundente. Se sumaron ATE, CGT San Lorenzo, Bancarios, Recolectores, trabajadores de la salud, médicos, docentes universitarios, Aceiteros Rosario, Dragado y Balizamiento, UTEDyC, y no hubo actividad portuaria ni en el Aeropuerto.

El 20 se hicieron piquetes en los accesos de Rosario y en todo el cordón. No circularon algunas líneas claves del transporte interurbano (que conectan Rosario y San Lorenzo) a pesar de que no hubo bloqueo total. El centro de Rosario estaba desierto, con un 60% menos de gente que lo usual: se veía cerrado al mítico Bar El Cairo, por el paro de Gastronómicos.

Hubo sorpresas en gremios que no adhirieron al paro nacionalmente: paro total en General Motors y en la planta de Unilever; desobligación en una importante alimenticia. Imposible medir hoy cuántos ejemplos más de este tipo hubo, pero sin duda responden al apoyo unánime al paro.

Paro contundente y ánimos de parar todavía más masivos

El ánimo de parar era mayoritario y por eso fue contundente. Si no fue todavía más masivo es porque los sindicatos adheridos al gobierno nacional lo impidieron. Desde el PTS lo constatamos en los lugares donde intervenimos. Peleamos en Amsafé junto con otras organizaciones para que se vote el paro, contra los sectores de la Celeste K: el apoyo al paro fue mayoritario. En Bancarios fuimos parte de la organización del paro. En ANSES, impulsamos junto a ATE una asamblea de 100 trabajadores que discutió parar, borrando las ambigüedades de delegadas K. Además las semanas previas recorrimos fábricas metalúrgicas, jaboneras, alimentación y talleres ferroviarios, haciendo reuniones con jóvenes trabajadores: el deseo de parar era enorme: “Queremos parar, pero con este sindicato de porquería no se puede”.

En el piquete que organizamos frente a la Bolsa de Comercio, trabajadoras de la Limpieza nos dijeron “Estamos de acuerdo con ustedes. Qué lástima que andan los bondis, era la única forma de que podamos parar”.

También nos hicimos presentes en el piquete parcial de recolectores, a la entrada del polo metalúrgico de Rosario. Una marea de obreros colmados de bronca pasó por ahí. “Hay que bloquear todo y que no labure nadie”, era lo más repetido.

Koacción y ceguera kirchnerista

¿A alguien le sorprende que jóvenes que pasan de fábrica en fábrica con contratos basura, soportando niveles de despotismo patronal locos, tengan deseos de parar? ¿A alguien le sorprende que les choque y genere repudio el discurso de CFK de ayer, en el cuál ven reflejadas más las palabras de su patrón que los deseos propios?.

Sobre esto, ni Artemio ni ninguna consultora hace estadísticas: hay que “meter los pies en el barro” para darse cuenta. Si los informes del ánimo de la clase obrera los hace Lezcano desde Las Vegas o La Cámpora desde la Gerencia de Aerolíneas: muchachos, tienen un problema.

La clase obrera no tiene la posibilidad de salir a las calles con la flexibilidad de las clases medias. En las fábricas hay dictadura patronal, despotismo de burocracias sindicales pedracistas. Esta es la verdadera coacción, el verdadero chantaje.

En situaciones como la actual los trabajadores solo pueden expresarse masivamente en los marcos de sus organizaciones sindicales, por eso está bien parar aunque convoque Moyano. La superación de las burocracias es un fenómeno significativo y profundo, que jugó un rol protagónico en el paro, con la izquierda y el PTS a la cabeza. Pero todavía no es generalizado a los millones que componen la clase obrera. Si la clase obrera superara de conjunto las direcciones burocráticas de los sindicatos (que es el motivo por el cual luchamos y por eso tenemos referentes como Claudio Dellecarbonara) estaríamos ante una situación revolucionaria o pre-revolucionaria.

La clave para entender lo profundo del paro es que aún con la CGT oficialista bombeando el paro, aún con Yasky vendiendo su dignidad por dos pesos, aún con los sindicatos divididos en 5 centrales distintas, el paro fue contundente.  A esto hay que agregar que “no estamos en España”, como dice Cris, y la clase trabajadora emerge antes de que se radicalice la crisis y los ataques patronales. Si hay algún “hecho maldito” en la Argentina burguesa es está testarudez obrera de aparecer en la escena política nacional aún con sindicatos paralíticos y fraccionados. Ante esto, un kirchnerismo enceguecido y subido al caballo prefiere optar por la cadena nacional que choca en un ángulo de 90 grados con el sentimiento de millones. Si el paro ya era político, Cristina decidió politizarlo aún más.

El protagonismo de la izquierda y el sindicalismo de base (en buena medida influenciado por el PTS), reconocido por medios oficialistas y opositores, es histórico y plantea que Moyano y Micheli no la tienen regalada para conducir esta creciente politización a izquierda al redil de Scioli o Binner. Fue significativo también que Amsafé Rosario y la CGT San Lorenzo, en el acto de Rosario, plantearon enfrentar tanto al gobierno nacional como al gobierno provincial y las oposiciones patronales. Es una novedad que un planteo que veníamos haciendo centralmente desde la izquierda partidaria (tener posicionamientos POLITICOS independientes de todos los sectores patronales) atravesara los discursos de dos sectores sindicales de importancia en la región.

Sobre esto seguiremos reflexionando en un próximo post.

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