Bonfatti: el Poncio Pilatos de la Sinaola Argentina. Justicia por Mecha y los pibes de Nuevo Alberdi.

IMG-20130112-WA001(Viernes 11/01/12)  Llegamos al comedor  “San Cayetano”,  donde Mecha trabajaba. Vecinos y quienes fueron sus compañeros estaban haciendo pancartas improvisadas y globos pidiendo justicia. La bronca y la indignación era enorme. Decenas de vecinos, militantes de distintas organizaciones, familiares y compañeros de Mecha, nos preparábamos para salir a las calles del barrio y exigir justicia. A medida que íbamos caminando, más se iban sumando al grito de justicia.

A Mercedes Delgado, militante del barrio Ludueña, la mato una nueva -o mejor dicho, ya vieja- pelea por el territorio entre dos bandas narcos.

Según Juan, el hijo mayor de Mecha, desde el domingo “estaban a los tiros”  y recién el martes, con la bala que termino con su vida, se calmo la cosa.  “Pero esto en un mes vuelve a ser lo mismo”, me dijo con su nene en brazos, mientras esperábamos para salir.

En los barrios de Rosario, es moneda corriente las disputas por el territorio y ya se llevaron el año pasado la vida de Mono, Paton, Jere, Cesas Oviedo  , y ahora la de Mercedes en la zona  noroeste de Rosario.  El jueves también habían baleado a tres militantes del Movimiento Evita en el barrio Nuevo Alberdi, que estaban haciendo trabajo barrial allí.

El Gobernador Bonfatti, no tuvo mejor idea que salir a decir que él no tiene por que saber que es lo que pasa en los barrios de Rosario . No sólo sus palabras retumban y chocan contra cualquier sensibilidad, sino que además son una total mentira: la convivencia entre narcos, la Policía Santafesina SA y el poder político en los barrios es bien sabido, y no hace falta ser de tal o cual barrio para darse cuenta de eso.

La muerte de los pibes de Villa Moreno primero; el escándalo del oficial HugoTognolli, jefe de la narcopolicía,  después (y quien hoy goza de libertad) y el asesinato de Mercedes ahora junto al ataque en Nuevo Alberdi, reflejan la impunidad con la que se manejan mientras todos dan vuelta la mirada para otro lado. El Estado no está ausente, es cómplice.

Cuando la asesinaron a Mecha, no entró la ambulancia ni apareció (¡oh! casualidad) la policía, a la cual venían llamando durante todo el día. Era tierra de nadie. Los vecinos tuvieron que llevarla al Hospital, donde no se pudo hacer más nada.Image

Al día de hoy no hay ni un solo imputado. “Agarraron a tres que estaban por ahí, y el Ministro de Seguridad me dijo que alguno podría ser el que la mató”, me relataba Juan. “No puede ser que yo sepa quién la mató a mi vieja, y ellos no. No están investigando nada”  terminó la frase.

“El comisario es el que le vende la droga a los pibes” se escuchaba que gritaba un vecino frente a la Comisaria donde culminaba la movilización. “Corruptos”, decía otra señora que estaba por ahí. “Que se vayan todos” se escuchó a varios. La tarde iba pasando, y nos volvíamos al comedor cerrando el acto en la Plaza Pocho Lepratti.  El sabor amargo se sentía en el paladar y en los huesos.

No sabemos que fichas se van a mover desde arriba, pero de lo único que estamos seguros es que no vamos a parar hasta vengar a nuestros caídos y seguiremos, llueva o truene, exigiendo en las calles justicia por todos ellos.
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