Esa cosa de ser de izquierda: Marea Popular, ¿una nueva versión de un viejo reformismo?

A pesar de que notablemente la palabra “izquierda” se emparenta muy seguido a todo tipo de ideologías u organizaciones que defienden la continuidad del capitalismo en una versión “social y humana”, y la reforma de la institución que lo gerencia y protege (el Estado), esta corriente debería identificar (e históricamente lo hizo) a la estrategia que busca una superación revolucionaria y socialista del orden de cosas. Aferrada notablemente a la primera concepción de “izquierda” esbozada aquí, la que se propone encubrir los aspectos más perversos de un capitalismo al que de hecho se considera invencible, surgió el colectivo electoral llamado Marea Popular, conformado por la agrupación universitaria Julio Mella y Socialismo Libertario, y al que se viene sumando uno de los sectores, fundamentalmente estudiantil, en que se dividió el FPDS: Corriente Nacional. En dos posts que publicaremos estos días, del cual esta es la primera parte, queremos debatir con las concepciones y posiciones políticas de esta corriente.

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Interviniendo al Capital 

En sus discursos de lanzamiento y en ciertas entrevistas al candidato de Marea Popular, el “joven economista” Itaí Hagman, esta “nueva fuerza” despeja dudas de hacia dónde apuntan sus flechas. En el reportaje en un portal kirchnerista, Hagman reitera lo que ya había dicho en TN, y que quizá algunos creyeron un error por nervios mediáticos: Marea Popular reivindica la intervención estatal (del kirchnerismo) en la economía capitalista. “Cuando se discute la participación del Estado en la economía, cuando se discute cómo utilizar los recursos naturales que tiene nuestro país, cuando se discuten problemas como la democratización de los medios, esos sí son temas importantes. Algunos los impuso el Gobierno. Otros temas los puso en agenda el conflicto social”, dice. En otra entrevista a otro medio K, Hagman reconoce al kirchnerismo como parte de un bloque de gobiernos “fruto de la crisis del neoliberalismo”. Aunque sin mucha convicción critica que su “objetivo es reconstruir la institucionalidad”, reconoce del kirchnerismo que “han tomado algunas medidas que nos parecen muy interesantes sobre todo con revertir la tendencia de la matriz de los ’90”.

Como bien critica Eduardo Castilla polemizando con Aldo Casas, Marea Popular apela a la ya vieja tesis de que el aparato del Estado está ahí para ser tomado y orientar su actividad al servicio de los intereses populares. Es un terreno en disputa, para ellos, como lo es para el reformismo clásico. La apelación a la “intervención del Estado” en una sociedad capitalista, no es nada distinto de las posiciones con las que, con mayor nivel, defendían las alas derechas de la Socialdemocracia, como forma de mejorar el nivel de vida de los obreros alemanes y europeos (ir ganando “posiciones”), posición atacada por Marx y Engels con crueldad, digamos. El viejo Marx, en la crítica del programa de Gotha, respondía a las “mareas populares de entonces”: ¿Qué es el Estado libre? De ningún modo es propósito de los obreros, que se han librado de la estrecha mentalidad del humilde súbdito, hacer libre al Estado. En el imperio alemán, el “Estado” es casi tan “libre” como en Rusia. La libertad consiste en convertir al Estado de órgano que está por encima de la sociedad en un órgano completamente subordinado a ella, y las formas de Estado siguen siendo hoy más o menos libres en la medida en que limitan la “libertad del Estado”. Y seguía:

La “sociedad actual” es la sociedad capitalista, que existe en todos los países civilizados, más o menos libre de aditamentos medievales, mas o menos modificada por el específico desarrollo histórico de cada país, más o menos desarrollada. Por el contrario, el “Estado actual” varía con las fronteras nacionales. En el imperio prusiano-alemán es otro que en Suiza, en Inglaterra, otro que en los Estados Unidos. “El Estado actual” es, por tanto, una ficción”. Marx y la izquierda socialista lo queremos desterrar, Marea Popular quiere que sea el sujeto de su cambio social.

Ni hablar que tampoco agrega nada a las posiciones derrotadas por la política leninista. En un período de declive histórico del capitalismo, esta defensa de un intervencionismo en el marco de un capitalismo que se les aparece como invencible, trágicamente lleva a idolatrar las más descafeinadas y patéticas concesiones de gobiernos como el de Evo Morales y Chávez, e incluso a añorar las “medidas interesantes”, del kirchnerismo.

La intervención del Estado que reivindican genera escozor en militantes como el que escribe esto, por su pulido relato pacifista y simpáticón. Pero seguramente esta crítica, dirán los compañeros, parte del sectarismo de los grupos partidocráticos. Pero más allá de nuestra opinión, la cándida “intervención estatal” de la que habla reivindica Marea Popular ya se está aplicando con creces En nuestro país, lejos de orientarse a conjurar a los 90s, como se ilusiona Marea Popular, fue orientada para solidificar las conquistas de los grandes capitales durante e “neoliberalismo” y la devaluación, a lo que se suma subsidiar empresarios, utilizar los fondos de la ANSES para pagar deuda, negociar con Chevron el usufructo de YPF, preparar nuevas devaluaciones, pagar deuda, pagar deuda… ¿O Marea Popular se comió el verso del keynesianismo con K, que hasta su viejo conocido Axel Kiciloff defiende con tibieza? Si se parte de esta increíble concesión (y de un techo tan bajo de expectativas), es natural que una medida como la insólitica nacionali(extranjeriza)ción de YPF emocione y maree a los compañeros. Pero la reaidad es lo que es.

Sin ir más lejos: ¿no es una clásica medida de intervención estatal la devaluación de la moneda, y del salario, que hizo Venezuela, festejada por el FMI y la prensa imperialista? La defensa de un falso Socialismo del Siglo XXI que no se sustenta en otra cosa que en el fortalecimiento del Estado sobre la base de la renta excepcional del petróleo (y de la plusvalía excepcional apropiada a los obreros petroleros), llevó a los “bolivarianos” a dar un golpe bajo a los salarios populares, ya carcomidos por los índices de inflación más altos del mundo. Emulando al acriticismo estratégico de La Cámpora y las fuerzas K sobre la política cristinista, Marea Popular (y sus fuerzas componentes, previamente) silenciaron las “contradicciones” que acumula el chavismo, que son mucho más profundas que la salud de Chávez: la claudicación al imperialismo entregando guerrilleros de las FARC, la represión a conflictos obreros, la tolerancia frente a sicarios asesinos de dirigentes sindicales, y ahora la devaluación acordada entre el PSUV, la derecha, los empresarios y el imperialismo. Ahora se callan frente a esta devaluación vergonzoza. El relato, bien kirchnerista, de que la devaluación fue “impuesta”, encubre (mal) que es la propia burocracia estatal bolivariana la que busca preservar sus privilegios a costa del salario de las masas. Un gobierno antiobrero, criticado correctamente por dos compañeros acá.

 

 ¿Y si lo dejan a Mella en paz?

 Lo curioso es la apelación a ciertas figuras que otorgan mística a una orientación institucionalista y adocenada, y dan cobertura ideológica a un evidente giro pragmático que el propio Hagman sintetiza diciendo: “Queremos que nuestra voz exista en el debate público. Hoy no alcanza sólo con la militancia social, sino que hay que participar en la política institucional”. Paz, hermano…

El uso decorativo de figuras como la de Julio Mella no resiste el menor análisis de la reivindicación que hace Marea Popular de los “nacionalismos burgueses” ni de la concepción, siendo elogiosos, neogramsciana (socialdemócrata) del Estado como una institución formateada a la que se puede llenar de contenido “popular”. Se usan figuras socialistas para encubrir una política opuesta. Quieren que Mella hable como Guillermo Moreno, pero no.

Los análisis de Julio Mella, comparados por los enormes aportes de Trotsky publicados en los Escritos Latinoamericanos quedan atrás en vigencia y profundidad, sobre todo en lo que se refiere al análisis de los bonapartismos sui generis de izquierda, es decir, a la posibilidad histórica de burguesías que tomen medidas un poco más audaces que su cobardía estructural. Pero sin embargo, nadie puede defender un Mella adaptado a burguesías nacionales a las que creía cobardes y perimidas como sujeto histórico. Así relacionaba la “cuestión nacional” con la clase trabajadora: “La causa del proletariado es la causa nacional. El es la única fuerza capaz de luchar con probabilidades de triunfo por los ideales de libertad en la época actual. … El quiere destruir al capital extranjero que es el enemigo de la nación. El anhela establecer un régimen de hombres del pueblo, servido por un ejército del pueblo, porque comprende que es la única garantía de la justicia social”. ¿Qué tiene que ver esto con el Mella chavista que acepta la subordinación de la clase trabajadora a un gobierno burgués, a ejército y a una burocracia que usufructa el petróleo que comercia con Estados Unidos? Obviamente, nada.

¿De qué Che hablan?

Hagman dice en una de sus entrevistas que su figuras de cabecera son el Che y Tosco. Pero, ¿qué Che Guevara conocen y siguen en Marea Popular? Sin duda a uno que se parece más a Alvaro García Linera más que el que quiso extender, aunque con los errores de origen del foquismo, la revolución cubana (obrera y socialista) al resto del continente. Pintar un Che Guevara que sustente una “participación en la política institucional” es un contrabando que solo se sostiene en las cálidas entrevistas que hacen periodistas K a quienes consideran amigos potenciales. Nosotros, que como trotskistas no somos guevaristas, nos quedamos sin embargo con el apotegma del Che: “revolución socialista o caricatura de revolución”.

Ahí está Chile para ayudarnos…

Por otro lado, ¿no fue esa lo que trágicamente, y con una enorme participación obrera y popular, se estrelló en Chile contra la resistencia de las FFAA, la burguesía y el imperialismo? La enorme “marea” de los cordones industriales y de la movilización popular fue insuficiente para derrotar a la derecha, porque estaba amputada su potencia anticapitalista y revolucionaria, única herramienta efectiva de defensa frente al golpe, por la concepción pacífica del allendismo y su vía pacífica al Socialismo. Marea Popular prefiere hablar de “cambio social” en lugar de socialismo, y prefiere ni referirse a la movilización obrera y popular, pero copia, justamente lo más atrasado y lo que se demostró trágicamente frustrante en Chile: que puede tomarse un Estado apoyado en las fuerzas armadas genocidas, para hacer de él cosas buenas. Pero no se puede. La supuesta estrategia “sectaria” que piensan la construcción de un poder obrero y popular para enfrentar al capitalismo y su Estado, luchando por construir uno nuevo basado en consejos de obreros, campesinos, originarios y del pueblo pobre, es la única salida viable frente a la derecha y el imperialismo, pero también frente a burguesías nacionales que posan de “populares” mientras se enriquecen a costa de pueblo trabajador y mientras afilan su bayoneta. Esto, claramente, no es un mero intervencionismo reformista.

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6 Respuestas a “Esa cosa de ser de izquierda: Marea Popular, ¿una nueva versión de un viejo reformismo?

    • Victoria: estaría bueno que aportes y digas alguna de las cosas (algo más sustancioso que “ladran sancho”, plis).

  1. Me confundo o el Frente de Izquierda se constituyo como un frente puramente electoral para disputar por esta vía la conquista del estado?

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