Fuego cruzado entre “socialistas” y kirchneristas. El ruido que oculta los negocios capitalistas de la narcopolicía

Imagen 1: Bonfatti con Tognoli. Imagen 2: Bonfatti con Solá. Imagen 3: El "Pato" Lamberto con el "flaco" Odriozola

Imagen 1: Bonfatti con Tognoli. Imagen 2: Bonfatti con Solá. Imagen 3: El “Pato” Lamberto con el “flaco” Odriozola

En el momento en que el flamante Jefe de Policía Omar Odriozola (cuyo historial incluye estar a cargo del programa de Protección de Testigos al momento en que Silvia Suppo fue asesinada) juraba su cargo desplazando a Cristian Sola, se sucedieron 3 asesinatos en la ciudad de Rosario, dos de ellos en el macrocentro rosarino y a plena luz del día.

Maximiliano el “Quemadito” Rodríguez, hijo de Sergio el Quemado Rodríguez (quien fuera jefe de la barra brava de NOB y asesino de Jere, Mono y Patom del FPDS), fue ultimado en la puerta de un banco el martes 5/02.

Por más que el PS afirme que este crimen no tuvo nada que ver con la asunción de un nuevo jefe de policía y que a Cristian Sola se lo paso a relevo por cuestiones administrativas, los vínculos que ligan al poder político y policial con las barras bravas y el narcotráfico abundan.

El Quemado, padre de Maximiliano, era el segundo del “Pimpi” Caminos, líder de la barra brava de NOB. Cabe mencionar que el Pimpi era el representante del hijo de Hugo Tognoli, arquero de las inferiores del equipo rojinegro. Con el Quemado en cárcel, y la destitución de la cúpula policial, continuadora del anterior jefe Tognoli, parece que Maximiliano se vió de pronto sin la protección con la que contaba.

Cuando se desató la crisis de Tognoli (aquí un post del blog E Pur si Muove, de Sebastián), en los pasillos se corría el rumor de que el “Tornado T” iba a llevarse puesto un funcionario. Escajadillo, ex Secretario de Seguridad renunció en ese entonces a su cargo y asumió como titular de la Dirección de Protección Civil de Santa Fe. Salieron en los medios escuchas telefónicas citadas en un expediente federal, donde se lo vincula con el narcotráfico junto con nombres de empresarios y oficiales de la policía de Santa Fe. El partido de la rosa no tiene, como suelen decir, uñas cortas, manos limpias.

Feced, PJ y PS. Continuidad e impunidad

hermoso-aficheLos paladines del kirchnerismo, por su parte, hacen iracundas declaraciones sobre lo obsceno de la mafia narcopolicial. Se muestran “asqueados” de la criminal santafesina. Ocultan en realidad que esta fuerza, heredera directa de Feced, no ha cambiado a pesar de 24 años de gobiernos santafesinos del PJ (incluyendo 4 de Obeid con NK) y 9 años de kirchnerismo.  Los kirchneristas parecen hoy carmelitas descalzas, horrorizadas por el criminal negocio de la narcopolicía. Pero en las listas del 2011 de CFK y Rossi, Pedro “el gordo” Gonzalez fue cabeza de lista de Villa Gobernador Gálvez, la ciudad  donde en el año 2000 la misma policía asesinó quemando vivos a 13 jóvenes presos en la Comisaría 25. La misma comisaria frente a la cual fue asesinada Graciela Acosta, el 19 de diciembre del 2001. O hablemos de Sandra Cabrera asesinada en el 2004, que denunció a la policía por comercializar droga. María Eugenia Bielsa, quien es ahora diputada provincial por el FPV, era la vicegobernadora de Obeid en ese entonces. Trate Ud. de buscar alguna declaración de la diputada al respecto. Durante  24 años el PJ le dio a esta misma policía, el poder de fuego en los barrios y de represión en el 2001 con 9 muertos. El perro es el mismo, a lo sumo cambió el collar.

El kirchnerismo, primero con Néstor, luego en su fase cristinista aumentó en un 800% el presupuesto en seguridad. Aumentaron el número de efectivos, de patrulleros, de cámaras, etc., como puede verse en ésta nota del oficialista Pagina/12.  El gobierno nacional tiene más de 5000 procesados por luchar. La gendarmería comandada por Garré y el ex carapintada Berni realizan inteligencia y espionaje ilegal con el Proyecto X; utiliza a Campo de Mayo (símbolo de los campos de detención de la dictadura militar y donde funciona el centro de espionaje del Proyecto X) para detener ilegalmente a piqueteros que cortaban la Panamericana para reclamar por los planes “Argentina Trabaja”; reprimen las protestas sociales; asesinan a compañeros Quom, y un largo etc.. Son más de 18 los asesinados en protestas sociales bajo el gobierno K, entre ellos Mariano Ferreyra. Julio López continúa desaparecido, eso se debe a que el aparato represivo continúa intacto.

Si la policía es el arma, el capitalismo gatilla (y factura)

Tanto el PS como el PJ se atacan constantemente en los medios por la narcocrisis pero de fondo tienen acuerdo que la receta es más policías, por eso votan la “emergencia de seguridad” que les permite disponer libremente de mayor presupuesto.

Mientras Victor De Gennaro de la CTA posa en conferencias de prensa con Bonfatti y Binner, continúan aún impunes el asesinato de Jere, Mono, Patom, Cesar y Mercedes; la policía sigue asesinando jóvenes en los barrios y protegiendo a las bandas narcos. Continúa impune el asesinato de Silvia Suppo, del cual se cumplen 3 años este 29 de marzo.

Las fuerzas policiales son un instrumento fundamental del Estado capitalista, para controlar, supervisar y reprimir al conjunto de los explotados y oprimidos. Ese es el rol que cumplen en la sociedad dividida en clases sociales. Para esto cuentan con cárceles, leyes, jueces y poder de fuego entre otros elementos. ¿Por qué otro motivo votaron la nefasta Ley Antiterrorista? ¿Con que fin crean Ministerios de Seguridad y nuevas fuerzas policiales? ¿Para qué compran cada vez más equipamientos policiales?

El narcotráfico es uno de los más grandes negocios capitalistas. Es una falacia racista y estigmatizante la que responsabiliza del narcotráfico a los sectores populares. Según las estadísticas oficiales indican que en los últimos 25 años el negocio de la cocaína se multiplicó por mil (de 200 gramos por año, cifra irrisoria, 200 mil gramos anuales). Tras este suculento negocio se esconden el lavado de dinero de las grandes constructoras y los empresarios de la soja y las cerealeras que con sus campos y puertos habilitan la entrada de cocaína que luego la policía distribuye a través de su red de barrabravas y soldaditos en las barriadas populares. Es este millonario negocio capitalista el que gatilla las balas de la policía y los narcos que están a su servicio.

No es posible pensar en una “depuración” de las fuerzas policiales, hecha además por el mismo gobierno que apañó primero a Tognoli, luego a Sola y ahora a Odriozola. Es un error creer que se trata de elementos en las fuerzas policiales en lugar de un aparato represivo que tiene intereses directos con el narcotráfico y cumple el rol de contener y reprimir los estallidos del pueblo pobre y trabajador, como los saqueos del 20 de diciembre o la represión al paro de recolectores de Gálvez. Desde que asumió Bonfatti ya ha habido 4 cambios en las cúpulas policiales y todas demostraron ser parte del mismo negociado mafioso, parte de la misma impunidad. Consideramos una grosera equivocación apoyar la sindicalización de la policía como si fueran trabajadores y no agentes de la represión del Estado, como ciertos sectores de la izquierda y la centroizquierda opinan y con los cuales hemos debatido aquí y aquí y en este post de Apuntes de Frontera, hecho  Por Paula Schaller y Eduardo Castilla .Pensar que la policía es reformable es pensar que el Estado capitalista también lo es, como si fuese posible encontrar alguna versión de capitalismo humano.

Debemos enfrentar el endurecimiento de la represión estatal y paraestatal. Hay que tener una desconfianza absoluta en este Estado de capitalistas que utiliza todo su poder y su fuerza para atacar a los que luchan, como lo demuestran todos los gobiernos, desde los presos políticos de Bariloche hasta las represiones en los ingenios del Noroeste del país. Los sindicatos y organizaciones populares y estudiantiles tienen que tener una política independiente de los gobiernos sean del signo político que sean. Ir detrás de Scioli como intenta hacer Moyano, o de CFK como pretende la CGT Balcarce, o de Binner tal como proponen Michelli y De Gennaro, no es alternativa. Solo la clase trabajadora en alianza con los estudiantes y los sectores populares pueden ofrecer una salida a la podredumbre y la miseria que genera el capitalismo. Un programa de la clase trabajadora que se base en un plan de obras públicas bajo control obrero financiado en base a impuestos a los puertos y grandes industrias para acabar con el desempleo y la precarización laboral, con un salario acorde a la canasta básica familiar, eliminando el impuesto a las ganancias y el IVA al consumo popular. Hay que exigir de manera urgente la disolución de la Secretaría de Inteligencia y la apertura de todos los archivos del estado para acabar con la represión de ayer y de hoy. Debemos redoblar la organización y movilización exigiendo justicia por Sandra Cabrera, Silvia Suppo, Mono, Jere, Patom, Cesar y Mercedes hasta que todos los responsables materiales, políticos e intelectuales terminen tras las rejas.

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