Parte 2: ESA COSA DE SER DE IZQUIERDA: MAREA POPULAR, ¿UNA NUEVA VERSIÓN DE UN VIEJO REFORMISMO?

El parlamentarismo, la etapa superior del inmovilismo estudiantil

 

Una de las cosas que salta hacia uno y lo cachetea cuando lee las declaraciones de los candidatos de Marea Popular, es la siguiente pregunta: aun si aceptáramos luchar por la reforma del capitalismo que Marea Popular llama “cambio social”, ¿cuál es el sujeto de este proceso? ¿Cuál creen los compañeros que debe ser la base motora, protagónica? Una vez más: el propio Estado y, ahora más concretamente, los parlamentarios. Un mesianismo parlamentarista y hostil a la autoactividad de los trabajadores y el pueblo, tal cual se critica en el arriba citado post sobre Venezuela.

asamblea-es-organizacionEl parlamentarismo de Marea Popular es “la etapa superior” de la política de La Mella y el FPDS en los centros de estudiantes y federaciones que dirigen. La concepción de centros de estudiantes que construyen es, justamente, aquellos que se cambian desde arriba, llegando a hacer frentes poíticos con corrientes reformistas y burocráticas (o directamente el PS en la FUR de Rosario), mientras se vacían desde la base, culminando objetivamente la labor de la burocracia universitaria. Si ese es el esquema, claro, toda participación pasa exclusivamente por la vieja práctica: la urna y la papeleta. En su “salto hacia la poítica institucional”, esta lógica se soidifica: la “marea popular” de las masas es un mero trasfondo, casi mitológico y (sobre todo) no existente, de una política que la hacen “los políticos”, a la “vieja” usanza de los viejos partidos reformistas burgueses.

La participación en las elecciones, por el contrario, los sociaistas la pensamos como una de las formas (solo una) de difundir nuestra influencia política, con el fin necesario y último de vigorizar la movilización obrera y popular (extraparlamentaria). El ejemplo de la banca del FIT de Neuquén viene a pelo: la lucha de los trabajadores de Zanon y de decenas de gremios más, es lo que le da espalda a la bancada que encabeza Raúl Godoy del PTS, y simultáneamente la banca es un acicate para dar impulso y publicidad a los reclamos y luchas populares. En esto el PTS y el sindicato ceramista, con todo el saludable currículum de autoorganización, son los que luchan e impulsan ese carácter, incluso frente a matices electoralistas y agitativistas en los que se desliza el PO a veces.

 

Chau autoorganización 

 

Contraria (o complementaria)mente a lo que sucede ahora, los llamados “movimientos sociales” en los 90s, sustentaban su discurso en una reivindicación sistemática de la participación de las bases y de la existencia de las asambleas. El autonomismo, de hecho, llegó a oponer organismos de autodeterminación contra partidos (todos), operación que podían hacer debido al enorme retroceso subjetivo que sucedió en los 80s y 90s producto de derrotas históricas, y en un burocratismo real de un sector de la izquierda, que desprecia la “autoactividad de las masas”. No sel PTS, creo obviamente, que seguimos sosteniendo la concepción trotskista y leninista de autoorganización obrera y popular, y construcción de un partido revolucionario de combate, sobre la base de la más libre disputa de corrientes políticas.

De hecho algunos de los referentes de Marea Popular, fueron dirigentes de procesos estudiantiles en los que las asambleas y el activismo estudiantil eran los protagonistas contrariamente a lo que es habitual en las organizaciones estudiantiles dirigidas por fuerzas de izquierda, donde la superestructura aplasta toda participación real, y donde el peso político está puesto en la gestióon y el márketing, legado notablemente radical (de la UCR) y antes del PC. Al calor de la “recomposición del Estado” post 2001, los movimientos sociales giraron a una reivindicación de la política estatal (estatalismo, disculpen, burgués), desde los que se cooptaron 100% con el kirchnerismo, hasta los que hacen inaceptables concesiones y admiraciones de las medidas gubernamentales, silenciando (porque era antipopular y, ahora, directamente piantavotos) que la clave de esa política era la recomposición del Estado. Claro: para los socialistas el Estado es el organizador del enemigo, pero para los que buscan una reforma del sistema es un kiosko donde uno, si se esmera, puede obtener cosas. Y si se tiene diputados, tanto mejor.

Como criticamos en otro post, la ubicación de Marea Popular respecto del kirchnerismo es más pacífica y expectante que la de la izquierda peronista respecto de Perón en el tercer gobierno: Montoneros, aun con sin romper con la conciliación de clases del peronismo, opinaba (ingenuamente) que había que tomar medidas radicales para que el Viejo (y el movimiento) gire a izquierda, apunte a la consumación de “la patria socialista”, cuando Perón había vuelto a Argentina justamente a torcer todo hacia la derecha. Pero Marea Popular, ni tanto: a lo sumo algunas sugerencias, pero sin que nadie se ofenda.

 

Con los trabajadores que luchan y se organizan, no. Con ciertos burócratas simpaticones, puede ser

Pero ya dijimos que Marea Popular hace un detallado cuidado de las formas, por lo que a pesar de que su orientación política no contempla ni siquiera un acercamiento a organizaciones y sectores de trabajadores (ni qué decir obreros), hacen un homenaje a los trabajadores, lanzando una corriente sindical en cuya fundación fueron aplaudidos un dirigente del subte que apoya a Cristina, un dirigente de ATE que apoya a Binner y un miembro de la Juventud Sindical que apoya al peronismo opositor. Por supuesto, ninguno de los referentes del sindicalismo antipatronal y antiburocrático, que apuestan a la construcción de una herramienta política de clase. No se trata para ellos de llegar a sectores del movimiento obrero para conquistar fracciones clasistas y en perspectiva revolucionarias. No: solo se trata de las elecciones, y la urna disuelve las clases sociales.

 

Vamos, pero ¿adónde vamos?

En Marea Popular y en el FPDS existen muchos compañeros con los que compartimos no solo luchas, sino eventos importantes de la lucha de clases, como la Masacre del Puente Pueyrredón y las movilizaciones en reclamo de justicia, o el triple crimen de Villa Moreno, donde nos pusimos codo a codo con los compañeros del FPDS en la lucha contra la impunidad. Nunca dejamos, claro, de debatir, y quizá sea tiempo de pasar en limpio cuestiones de balance. Siempre criticaron un supuesto divisionismo trotskista, pero la formación de Marea Popular se dio aparejada con la ruptura del FPDS, quiebre ininteligible, sin claridad contra la vanguardia y sin lecciones claras. Por otro lado, aunque pasaron años defenestrando la forma “partido”, Marea Popular se ha convertido en una de esas temibles formaciones (bú), aunque, para peor, un partido electoralista, es decir que convierte una táctica (una posibilidad), la participación en elecciones, en una estrategia (una necesidad) al margen del objetivo de ganar para las ideas socialistas y anticapitalistas a sectores de trabajadores y estudiantes.

Al costado de estas definiciones, entre millones de trabajadores se acumula un descontento social con la cantidad de demandas irresueltas, que van desde la precarización laboral, bajos salarios y ausencia de delegados, hasta el impuesto a la ganancia, los ritmos de trabajo y el despotismo patronal. Esta contradicción creciente entre el gobierno y su base entre los trabajadores, abona la posibilidad de organizar sectores masivos de trabajadores y permite la discusión política, sobre la base de la pérdida de hegemonía del gobierno, y con el horizonte de construir fracciones clasistas en las grandes organizaciones obreras. Lo mismo entre los estudiantes, donde es grande la posibilidad de ganar sectores que se separan de un gobierno visiblemente represivo y apoyado en las fuerzas más reaccionarias, y asuman posiciones anticapitalistas, pro obreras y formas de autoorganización que enriquezcan (o superen) a las organizaciones actuales. El tema pasa por quién quiere meterse en esa faena y quien piensa en meros  espacios para pasar con un changuito recogiendo la expresión más pobre de esta ruptura inicial: solo los votos.

 

ADDENDA

 

El imperio de la forma y la clandestinidad de todo contenido

Marea Popular hace un abuso de los slogans sin contenido preciso: “nueva izquierda”, “rechazo al dogmatismo”, “superar las viejas estructuras”, etc. Toda discusión programática que lleve a descubrir en qué clivaje se anclan para pensar su “cambio social” es un fantasma. Hay un exponente magistral de ese hablar sin decir claramente algo: Luis Zamora, quien no casualmente es considerado por Marea Popular como uno de sus candidatos a ser candidato. Zamora creció en el ambiente 2001, empujado por la volátil efervescencia de los espacios electorales y por la crisis de un régimen. Su rechazo a la “forma partido”, a los “esquemas sectarios” de los partidos, y cierta presencia en el imaginario producto de algunas posiciones que mantuvo cuando fue diputado por el MAS, le permitió confluir electoralmente con un sector de votantes que así como lo entronó cuando el calor de la crisis pegaba fuerte, lo abandonó cuando el frío de la recomposición estatal llevó “la política” al redil institucional. El rechazo al sectarismo de Zamora, en realidad siempre fue una cómica impostura ya que su “movimiento” tenía más cargos parlamentarios que militantes, amén de partirse en una cantidad de fracciones inversamente proporcional a los activistas que llegó a movilizar. El ejemplo que viene a la cabeza es el Frente Popular de Judea, en La vida de Brian de Monty Phyton. Zamora decía que “caminaba preguntando”, pero en realidad caminaba (buscaba diputados) mucho más de lo que “preguntaba”, por ejemplo, porqué el partido del que había sido referente, el MAS, había estallado sin poder jugar un solo rol destacado en ninguna lucha de clases. El rechazo al debate político y programático encubría (en Zamora) y encubre (en Marea Popular) un electoralismo febril, sazonado en este último caso con un notable embelesamiento con los “avances kirchneristas”.

 

 

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2 Respuestas a “Parte 2: ESA COSA DE SER DE IZQUIERDA: MAREA POPULAR, ¿UNA NUEVA VERSIÓN DE UN VIEJO REFORMISMO?

  1. muy buena la nota y agrego un punto más. En la lógica de los mareados, la “intervención del estado” puede ir o no “a fondo”, sin importar el caracter de clase del mismo (a lo sumo, bastaria con un poco de presion popular para “profundizar” el kirchnerismo). Me acordaba de la definición liberal del Estado que hace Aldo Casas, básicamente como una “relación social” (sin contenido de clase definido). Es por eso que en el kirchnerismo no ven la restaruración del orden burgues pos 2001, en donde a cambio de un par de consesiones el objetivo estrategico de la burguesía era reestablecer la autoridad y la legimitidad de sus instituciones de gobierno.
    Al contrario, sacan el barómetro de la reforma para calibrar al kirchnerismo para decir “nosotros hariamos lo mismo y un poco mas”.
    Pero, como sostenemos los marxistas, el Estado es el producto del caracter irreconciliable de las contradicciones de clase, y por ende el estado capitalista es el organo a través del cual el capital ejerce, bajo las formas más variadas de gobierno, su dictadura.
    Recuerdo a Clausewitz cuando dice que en la guerra la decision por las armas es lo que el pago al contado es a la transacciones comerciales…una perspectiva que en MP, a pesar de su retorica “antiimperialista” y “popular”, esta fuera de toda perspectiva…la “igualdad, participacion popular, y soberanía nacional” se parece más a un discurso radical (ucr) de principios de siglo.

  2. por eso hacen caso omiso a la experiencia de chile y ni hablan de socialismo, la “igualdad” a la que se refieren es a la distribucion de los ingresos (keynesianos), no a terminar con la explotacion capitalista.

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