La inundación, nuestras historias, la solidaridad de clase… Hoy escribe José Montes

El amigo José Montes, referente y dirigente obrero del PTS, hizo llegar, para que publiquemos en La troska Rosario, este conmovedor aporte sobre las inundaciones.

 

¡Que intricados que son los laberintos de la mente humana!

A medida que pasan las horas, vamos tomando conciencia de la magnitud de los daños que azotan a los sectores obreros y populares, expresados en la muerte de hombres, mujeres, ancianos, niños; la pérdida de sus viviendas, electrodomésticos, ropa, muebles, conseguidos con el esfuerzo, sacrificio y trabajo de toda la vida, esta pérdida costosa y dolorosa desde ya “es recuperable”, con nuevo esfuerzo, sacrificios y la solidaridad de familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Solidaridad de Clase, creo que sería la definición correcta.

La Solidaridad de Clase, es un principio forjado en más de 150 años de triunfos y derrotas de la clase obrera argentina e internacional, que a sido atacado, vapuleado y denigrado en nuestro país, en los últimos 30 años, con la derrota física de la Dictadura Genocida del 76, el golpe económico de la hiperinflación del gobierno alfonsinista, la década neoliberal del gobierno privatizador de Menem-Duhalde – década donde proliferaban las teorías “innovadoras” del “fin de la historia”, “la desaparición de la clase obrera como sujeto social”, teorías que terminaron en el basurero de la historia- década donde se alimentaba el individualismo. laplataaerea

Luego el relato kirchnerista, donde a pesar de casi una década de recuperación económica, se mantienen las condiciones de flexibilización y precarización laboral para casi el 40% de la fuerza laboral, casi el 50% de la población vive en condiciones de pobreza, las barriadas obreras y populares carecen de la infraestructura básica de redes de agua potable, cloacas, gas domiciliario.

A pesar de tamaño ataque, el principio de la Solidaridad de Clase se mantiene en la memoria histórica de nuestra clase, como un archivo en un disco rígido, que cuando lo necesitamos aparece con toda su magnitud y sus valores como lo vemos hoy a cada minuto, en la respuesta en la región más afectada como La Plata, que la ayuda está en manos de los trabajadores y el pueblo pobre frente a la “desaparición” del “estado de todos los ciudadanos”. Se manifiesta en los lugares de trabajo donde se realizan asambleas, habladas en los comedores, impulsadas por nuestros compañer@s y se aprueba no solo la recolección de todo lo necesario para los sectores afectados particularmente a los de La Plata, donde la situación es más terrible, sino también se aprueba exigir a las empresas destinar una ayuda, como lo están haciendo los cr@s de Kraft que exigen que la empresa done un día de la producción completa para distribuirla en los sectores afectados. O en los sindicatos y organizaciones gremiales que toman esta tarea en sus manos, más allá de las direcciones burocráticas que están al frente. Por esto parafraseando un refrán popular podría afirmar “patrones, gobernantes de turnos, burócratas sindicales…los principios que vosotros intentáis matar gozan de buena salud”.

Pero, volviendo a las pérdidas de los sectores afectados por esta tragedia obrera y popular, la pérdida más terrible y dolorosa que puede tener una persona, particularmente un laburante es la pérdida de su historia, sus recuerdos guardados – generalmente – en una caja de zapatos. Las cartas que atesoran los más hermosos recuerdos, las fotos de sus padres, de sus abuelos, amigos. De los mejores momentos, de cuando eran novios, del casamiento, de su primer hij@, del clásico rulo y el infaltable primer diente “de leche” que cae, de sus primeros pasos tambaleantes. De la foto del primer día en el Jardín o el inicio de la primaria, de la foto que se exhibe con orgullo mostrando al nen@ ¡de abanderado! O los primeros cuadernos con sus primeros palotes que los padres conservan con amor, cuál tesoros invalorables…y sin duda que lo son! Es la historia de sus vidas de sacrifico y esfuerzos compartidos atesorados durante toda su vida, arrancados y destruidos de un solo golpe…este tesoro invalorable, no se puede recuperar a pesar de toda la solidaridad de clase, de toda la ayuda que se recibe.

Volviendo al inicio de esta líneas: ¡Que intricados que son los laberintos de la mente humana! ¡Que selectiva es nuestra mente, sobre todo con hechos que nos golpean!

Pasada la medianoche del miércoles, luego de seguir desde la noche anterior con preocupación la suerte de mis compañeros afectados en La Plata, por saber si había trabajadores del Astillero afectados, de discutir como llevamos a las fábricas, escuelas, universidades, donde estamos la discusión sobre la necesidad de organizar la solidaridad obrera y la exigencia de que la patronal aporte parte de las ganancias que obtienen de nuestra explotación, como lo hicieron los cr@s de Kraft que votaron en asambleas que Kraft, destine un día completo de la producción para que sean destinados a los sectores afectados.

Me senté a mirar más detenidamente los noticieros, empecé a ver los testimonios desgarrantes, señalando sus pérdidas, hasta que caí en la cuenta de muchas de las historias con lágrimas en los ojos, daban cuenta de que el mayor dolor que sentían era por la pérdida de “SU HISTORIA REFLEJADA EN SUS RECUERDOS” como su mayor patrimonio perdido en pocas horas.

Estas historias asestaron un puñetazo a mi memoria selectiva, que había ocultado en un recóndito rincón de la misma, recordándome que a esta película ya la había vivido personalmente, cuando vivía en una zona que caían tres gotas y el barrio se inundaba, por el desborde del arroyo que lo atravesaba. Que yo sabía lo que era despertarte a media noche con el agua entrando a tu casa y no hay barreras que la detengan, en esos momentos tenés que optar entre llevar en los hombros a tu familia a un lugar seguro o salvar tus cosas y optas por tus hijos. Perdiendo tus cosas, a estas las recuperas con la solidaridad de clase, lo que no recuperas nunca más es tu historia y las de los tuyos…Estas situaciones las viví con inundaciones y con incendios…se me comenzó a nublar la vista…no pude seguir viendo los noticieros…de la misma manera que tarde mucho en dormirme… ya que seguían brotando de mis ojos una pequeñas gotas muy molestas que impedían conciliar el sueño…creo que eran producto de la enorme indignación y odio de clase que siento frente a situaciones como la que vivimos.

Pero así como estoy seguro, por experiencia propia, que la historia que se pierde en hechos como los vivimos en estos días, no se puede recuperar. También estoy convencido de que esta situación solo podrá tener solución cuando acabemos con este sistema capitalista basado en la explotación del hombre por el hombre, es decir cuando los trabajadores y el pueblo pobre impongamos con la movilización obrera y popular un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

Cuando eso suceda, tendremos la satisfacción de ver como una marea de fuerza incontenible inunde las calles y barra sin dejar piedra sobre piedra, no solo a los capitalistas explotadores, sino junto a ellos a la casta de políticos y burócratas sirvientes de los patrones y sus discursos de ocasión que muestran un cinismo descarado frente a la situación de nuestros hermanos de clase, de la misma manera que esta inundación arraso con nuestras viviendas y “nuestra historia”.

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4 Respuestas a “La inundación, nuestras historias, la solidaridad de clase… Hoy escribe José Montes

  1. Qué acertadas palabras la de nuestro compañero José “el Negro” Montes! Cada vez que veo alguna de estas “catástrofes” en la televisión, pienso en eso. Y me digo a mí misma “seguro que esas personas no están pensando en las pavadas que pensás vos, cuando tienen que laburar el resto de su vida para levantarse otra cosa, comprarse de nuevo todos los muebles”. Pero en esta inundación, donde por primera vez tuve amigos y compañeros afectados, pregunté por esas “nimiedades” y me dí cuenta que es verdaderamente lo que más sienten perder. Porque se pierden los testimonios del pasado, de la historia propia, la única herencia que la clase trabajadora y el pueblo pobre le puede dejar a sus hijos. En esto también se puede ser solidario. Las familias y los amigos tenemos que ayudar también a re-armar con lo que tengamos, la historia de nuestros amigos y compañeros, devastada por el agua. Estoy segura que algo se puede recuperar, aunque sea una ínfima parte, con el aporte de los que tenemos copias de aquellas fotos, de los que llevamos nuestra cámara en aquel cumpleaños, los que guardamos un cassette en el que habíamos grabado a los chicos cantando en un acto escolar…

  2. Comparto las palabras y el sentido de ellas.Viendo las historias por television uno no puede dejar de sentir ese sentimiento de impotencia.Siempre terminan sufriendo la gente mas humilde,la mas necesitada.Y lo que mas de llena de bronca es que siempre son sus pares,los mas humildes,los trabajadores,los de su clase los que mas se ponen al hombro la situacion.Son ellos,los que menos tienen o tienen lo necesario,los que mas dan,los que mas se humanizan,los que mas se solidarizan.Pero por supuesto,el que ya lo paso o sabe lo que es mantener una familia,que no falte la comida en tu casa,poder llegar a fin de mes o no llegar en muchos casos;son los que menos tardan en ayudar,los que se ponen a ayudar a trabajar hombro a hombro con el necesitado.Y los dirigentes?y la clase politica gobernante?se quejan de que los insultan,encima ahora ellos son victimas de los “animos exaltados”.Que verguenza!!!,hasta cuando habra que aguantar esto?hasta que el choripan no les alcance????Me llena de orgullo la solidaridad de la gente,de sus pares.Que mejor ejemplo para dejarle a nuestros hijos!!!Ojala sean la generacion que empiece a cambiar el futuro…

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